Holmes, ¿detective o superhéroe?

Título en castellano: 'Sherlock Holmes: un juego de sombras' • Título original: Sherlock Holmes: A game of Shadows • País y año: EE.UU, 2011• Género: Acción-intriga• Dirección: Guy Ritchie • Guión: Kieran y  Michele Mulroney• Reparto: Robert Downey Jr; Jude Law, Noomi Rapace, Jared Harris, Stephen Fry,..


La segunda parte del nuevo Sherlock Holms de Guy Ritchie no termina de cuajar por sus excesos. Si bien cuenta con una historia mejor entramada e incluso de mayor interés que en la primera, peca de un exceso de efectos y violencia que no logran avivar la tensión escénica; sino que diluyen la historia hasta, en ocasiones, dejarla en un segundo plano. Con ello, también se resta protagonismo dentro del film a la capacidad deductiva de uno de los detectives de ficción más afamados de final del siglo anterior y cuya habilidad, es uno de los grandes atractivos de una película sobre él.

Tampoco favorece al seguimiento y la credibilidad de la historia, la imagen de perturbado que se ofrece de Holmes dado que su desquiciamiento se ha llevado al exceso hasta resultar un tanto cargante. Aparenta estar más loco por su desorganizada forma de vida que, por la realidad: su obcecación por atrapar a Moriarty.

La aparición de este maquiavélico profesor, cuya altura intelectual es similar a la del detective es un hecho que le desborda tanto como le obsesiona poder conocerle. Su aparición conjunta en la pantalla es uno de los momentos cumbres de la misma.

Son escenas de gran viveza y tensión en las que ambos juegan una partida de ajedrez dialéctica–el juego intelectual de guerra más importante de todos los tiempos- con los posibles movimientos de ambos para tratar de acabar el uno con el otro. Buscan derrotarse a través de la inteligencia tratando de anticipar siempre la jugada del uno al otro; creando escenas de lo más dinámico pero que, en ocasiones, se traducen en juegos de cámara más efectistas que efectivos. Si bien la película gana en estética, se podría haber optado por una solución verbal que hubiera implicado más la imaginación del espectador.

Destaca el papel de Watson interpretado por Jude Law, no sólo por la empatía que le produce al espectador por su carácter más humano frente al deshumanizado de Holmes; sino porque cobra un mayor protagonismo en la trama siendo no sólo uno de los objetivos del malvado Moriarty; sino una pieza fundamental dentro de esta partida ajedrecística pese, a que, siempre se le tuvo por “corto de entendederas” al lado de Holmes.

Sin duda, el tramo final es el que salva la película. Son de diez a quince minutos cargados de emoción, tensión, velocidad y fuerza en los que se implica con al espectador en la resolución del conflicto y que, en esta ocasión, se logra fortalecer con los juegos de cámara y con un final imprevisible y, porque no decirlo, genial.

En definitiva, una película en la que Holmes pasa de ser un detective al que recurrir para tratar de resolver un caso imposible de resolver; a dotarle de tintes casi de un superhéroe al uso que busca restablecer el orden mundial...A pesar de ser un desorden en sí mismo.