Pastillas y conspiraciones

Título: ‘Efectos secundarios’. • Título original: ‘Side effects’. • Director: Steven Soderbergh. • Guión: Scott Z. Burns. • Género: Thriller-Intriga. • País y año: Estados Unidos, 2013. • Reparto: Rooney Mara, Jude Law, Catherine Zeta-Jone, Channing Tatum, Vinessa Shaw, David Costabile, Andrea Bogart, Polly Draper.


‘Efectos Secundarios’ me recuerda al mundo feliz del visionario Aldous Huxley. El escritor se atrevió a concebir, allá por 1932, un mundo salvaje y programado donde todos eran, aparentemente, felices. La angustia, la depresión y la negatividad tenían fácil remedio en la sociedad del futuro: el soma.  

El prolífico director, Steven Soderbergh retrata algo parecido en este filme, en el que nos traslada al presente de esa gran potencia mundial llamada Estados Unidos donde los ansiolíticos y los fármacos antidepresivos están al alcance de cualquiera, aunque no siempre abren las puertas a la felicidad. 

El creador de películas como ‘Erin Brockovich' o ‘Traffic’ mantiene su idiosincrasia de los últimos tiempos relatándonos una turbia historia empapada de cierta crítica social. De esta manera nos presenta a una joven con la mirada perdida y la voz nasal.

Se trata de Amy (Ronney Mara, la Lisbeth Salander americana) una mujer con depresión y con intenciones suicidas que, al no aceptar su pasado, decide no luchar por su futuro. Su marido (Channing Tatum) acaba de salir de la cárcel tras cumplir condena por algunos negocios sucios, pero, a pesar de ello, su pequeña y vulnerable mujercita parece no recuperar la sonrisa.

Amy vaga por los pasillos del metro, deambula sin despegar los pies del suelo y se presta en la cama a su esposo sin sentir nada, sin ni siquiera llorar. Su depresión toca fondo el día que ella acelera el coche contra una pared para quitarse la vida, pero el drama no llega a tragedia y Amy decide acudir a un reputado psiquiatra, el Doctor Banks (Jude Law). 

Ni prozac, ni vandral ni ninguno de los medicamentos suministrados parece resultar, por lo que Banks -asesorado por la anterior terapeuta de Amy, la doctora Siebert (Catherine Zeta Jones)- receta un nuevo y arriesgado fármaco a la joven, sin detenerse a pensar en sus efectos secundarios. 

Hasta aquí todo bien. 

Del drama al thriller 

Las pausas, los silencios y los planos vacíos hacen de esta primera parte del filme una especie de drama psicológico lento y tedioso. El espectador, aunque entretenido, pide a gritos una trama más maquiavélica y Soderbergh responde sorprendentemente a ello. Una inesperada muerte será el punto de inflexión y, a partir de entonces, el argumento de la película da un giro inesperado (aunque deseado desde las butacas) que echará por tierra todas nuestras conjeturas sobre la ética psicofarmacológica hasta olvidarnos de la misma. Se cierra el debate moralista para pasar a la acción. Se acaba una película, para empezar otra. 

De esta manera tan repentina, Soderbergh y su colega, el guionista Scott Z. Burns, nos embarcan en una trama conspiratoria a gran escala, con venganzas enredadas, conejillos de indias, atracciones fatales, estrategias bursátiles, engaños, engañadores y engañados. Superando siempre el límite de lo obvio. Todo por alcanzar una felicidad particular a cualquier precio, una felicidad que no siempre se alcanza, como ya predijo Aldous Huxley. 

Este trabajo parece poner el broche de oro al cine del prolífico Soderbergh, aunque yo no pondría la mano en el fuego, pues alguien tan talentoso debería cerrar su trayectoria en la gran pantalla con algo épico y ‘Efectos Secundarios’ es bueno, pero no épico.