Nolan ha dejado el listón alto

Título en castellano: El caballero oscuro: la leyenda renace • Título original: The Dark Knight rises • País y año: EE UU, 2012 • Dirección: Christopher Nolan • Reparto: Christian Bale, Tom Hardy, Gary Oldman, Anne Hathaway, Morgan Freeman y Michael Cane.


Gracias a 'La leyenda renace', Cristopher Nolan consigue poner un buen broche a su trilogía sobre el caballero oscuro con el mérito de haber rescatado de las tinieblas, nunca mejor dicho, a una saga que desde la fabulosa “Batman” de Tim Burton había caído en decadencia con las inefables versiones posteriores, y eso ya es mucho mérito.

Lo ha logrado gracias a tres películas sobrias, oscuras y que han sabido conjugar perfectamente la acción con el drama. Películas alejadas de las más infantiles y “palomiteras” –y, todo hay que decirlo, mucho más espectaculares visualmente- que nos suele brindar la Marvel, sacrificando la acción a mansalva habitual en estas últimas por argumentos más sólidos, guiones más elaborados, actuaciones más convincentes y un tono mucho más sobrio y adulto. Es una peli de superhéroes, sí, pero va destinada a un público distinto.

Con esa fórmula Nolan deja de nuevo un buen sabor de boca al espectador que ya había valorado ‘Batman Begins’ y, sobre todo, ‘El caballero oscuro’. En ‘La Leyenda renace’ vemos como Bruce Wayne, tras haber pasado ocho años en el anonimato, debe ponerse de nuevo el traje de superhéroe para salvar una vez más a Gotham ante la amenaza de un nuevo enemigo, Bane, que por cierto consigue sobradamente lo pretendido por el director: infundir mucho miedo.

A la sobria actuación de Cristian Bale debe sumársele la buena labor de sus compañeros de reparto. Las leyendas Michael Caine y Morgan Freeman, por encima del bien y del mal, aportan su granito de arena durante sus breves intervenciones en el largo film, mientras que Gary Oldman vuelve a estar brillante como el policía aliado de Batman, cumplen los “rookies” Joseph Gordon-Levitt y Marion Cotillard y, sobre todo se luce Anne Hathaway, que pasa de dulce a picante gracias a la moralmente ambigua Catwoman y a su traje de cuero.

Como le ha sucedido en otras películas –recuerdo, por ejemplo, la original Memento- a Nolan le pasa factura su pretenciosidad al querer enrevesar más de la cuenta el argumento, cometiendo por culpa de ello algún error a la hora de componer su intrincado puzzle de 5.000 piezas y abusando de los giros argumentales, de los personajes y hasta de la música –al espectador no le habría venido mal un pequeño respiro en ese sentido-, mientras que las escenas de acción no son brillantes, a excepción de la que tiene lugar en el campo de fútbol americano.

Pero eso no quita para que haya brindado al público una película seria, tan entretenida que tiene el mérito de mantener al espectador pegado a la butaca durante nada más y nada menos que tres horas y tan respetuosa con el mundo oscuro en el que se desenvuelve Batman. Sus fans pueden estar tranquilos; el heredero de Nolan –seguro que nos esperan más películas del hombre murciélago- no tanto: el listón está de nuevo alto.