Los añejos noventa

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Ocean Colour Scene, que actuarán en la Semana de la Música de Guadalajara, han publicado ya ‘Painting’, su nuevo álbum. Sus seguidores se reencuentran con una banda que había creado poco trabajo nuevo en la última década y que se mantiene fiel al sonido que les hizo un hueco, aunque siempre en segunda fila, entre los grandes del brit-pop de los noventa. Brit-pop delicado y con reminiscencias de la época dorada del pop-rock.


A las revisiones de los ochenta de la década pasada le habrían de seguir en estos años que corren, y afortunadamente para algunos como quien esto suscribe, la revisión de los noventa, menos ñoña, más madura, más sugerente para los oídos y generacionalmente más próxima para quienes, qué ironías, nacimos a comienzos de los ochenta.

Tal vez en ese contexto el regreso de Ocean Colour Scene con su recién publicado ‘Painting’ pueda celebrarse como es debido. Esta banda británica jamás se fue, pero se ha pasado un tiempo titubeando con su carrera y de algún modo ha recobrado bríos con este último título. El grupo recupera ahora su creatividad después de una década en la que han abundando las revisiones de su repertorio, con un único trabajo novedoso, ‘Saturday’ (2010) que no se encuentra, por cierto, entre lo más destacado de su carrera. Tras el doble de ‘Anthology’ (2005), las ‘BBC sessions’ (2006) y la edición de lujo, también doble, de ‘Moseley shoals’, su primer álbum. El nuevo disco confirma que los años noventa ya son añejos, que el sonido ha macerado y que envejece bien en casos como este.

‘Painting’, el single que da nombre al disco, es uno de sus animados y luminosos temas de sello británico, con el mismo paso rítmico y los mismos coros que clásicos de la banda como ‘Debris road’ o ‘Spark and Cindy’. El álbum está conformado por catorce temas cortos (ninguno pasa de los tres minutos y medio), con la habitual limpieza de sonido y la también frecuente generosidad en los arreglos.

Abre fuego ‘We don’t lock in the mirror’, un himno sin demasiadas filigranas que transcurre marcado por las palmas para el directo. Y todo el disco conforma otra muestra de la calidad compositiva y del cuidadoso acabado de la música de una banda para la que muchos seguimos sin encontrar las razones por la que siempre ha quedado relegada a la segunda fila del brit-pop, a la estela de Oasis, Blur o The Verve, a los que muy poco tiene que envidiar.

OCS mantiene las constantes sonoras de sus grandes trabajos, de nuevo muchísimos guiños a The Who, como en ‘If god made everywone’, que se amplifican siempre en sus directos; las delicadas melodías en sus baladas retro (fantástica ‘George’s tower’, homenaje a The Kinks), los medios tiempos con armoniosos y pegadizos estribillos y los arreglos hippies de otras de sus canciones lentas, que ya son marca de la casa.

Ramalazos folk, country, estribillos poperos y solos de guitarra rockeros salpican uno de los trabajos más interesantes y frescos de la banda de Birmingham, que visitará Guadalajara en abril, sin duda en uno de los conciertos del año. De momento ya puede escucharse ‘Painting’: bienvenidos a los noventa, con su exquisita revisión de los setenta.