Reivindicación de la cultura

Transcribimos el discurso que pronunció el presidente del Cineclub Alcarreño, Alberto Sanz, en la recepción del premio dela Asociación de la Prensa de Guadalajara de este jueves.


La actual Junta Directiva del Cineclub, al completo, agradecemos a la Asociación de Prensa este premio que nos otorgaron en diciembre y que ahora recogemos, sobretodo en estos momentos en los que, paradójicamente, dos de los tres argumentos por los que el premio fue concedido, no se están llevando a cabo en la actualidad.

Recoger este premio supone un motivo de alegría, y al mismo tiempo una inyección de motivación para continuar trabajando en que esta situación termine lo antes posible y en la reapertura del Teatro Moderno, que ha acogido las proyecciones del Cineclub durante la última década y media.

Es un premio a los 36 años de actividad de la Asociación (se cumplirán el próximo 18 de marzo), por lo tanto es una buena ocasión para recordar, dedicar el premio y, por supuesto, compartirlo con aquellos que arrancaron las proyecciones de cine allá por 1977. Vivimos momentos muy difíciles social y económicamente, pero estoy convencido que a lo largo de estos años los ha habido como mínimo iguales y seguramente peores, y siempre ha habido gente que tirase del carro para no dejar sin cine en versión original a la ciudad.

Del mismo modo, también queremos compartirlo con todos y cada uno de los socios, nuestro mayor patrimonio, este premio también les pertenece a ellos que, año tras año, mes a mes, semana a semana han mostrado su interés en el cine, entendiendo éste como una expresión artística y cultural, primando estas cualidades por encima del ocio y entretenimiento, aunque una cosa no esté reñida con las otras.

Como ya dije antes, vivimos en tiempos sociales y económicos complicados. A la cultura, que en tiempos de bonanza está en crisis, dentro de esta montaña rusa no le va mejor. Cada día leemos o escuchamos en los medios de comunicación y, peor todavía, sufrimos en primera o segunda persona los recortes en educación, en sanidad, en derechos sociales, laborales… con este panorama parece que no esté bien visto reivindicar la cultura por aquello del “hay cosas más importantes”.

A nosotros sí que nos gustaría subrayar la importancia de la cultura más que nunca en tiempos de crisis, la cultura nos enriquece como personas, nos hace crecer, nos abre la mente y nos da la oportunidad de conocer muy distintos puntos de vista, diversos rincones del planeta, cada uno de ellos con su idiosincrasia particular, consiguiendo así replantearnos las “verdades absolutas”, cuestionar los status quo, nos llena de argumentos con los que poder rebatir o aplaudir determinadas actuaciones.

Las siguientes líneas están extractadas de un discurso que pronunció Federico García Lorca en 1931 en la inauguración de la biblioteca de su pueblo (Fuente de Vaqueros, Granada), ahora las aprovechamos nosotros y las extrapolamos a la cultura en general:

“No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.

Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros? Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal que el lema debe ser: ‘Cultura’. Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz.”

Antes de terminar, queríamos manifestar toda nuestra solidaridad y dar nuestro apoyo y ánimo al mundo del periodismo, uno de los gremios más afectados por la inestabilidad económica que vivimos.

Al igual que la cultura, el día a día en el que nos encontramos, requiere y exige de grandes periodistas y medios que nos informen con total libertad y de forma objetiva de todo cuanto acontece e incluso investiguen para destapar todo lo que, lamentablemente, otros quieren ocultar.

 

 

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