Alucinaciones en alta mar

Título: ‘La vida de Pi’. • Título original: ‘Life of Pi’.  Director: Ang Lee.  Guión: David Magee, basado en la novela homónima de Yann Martel.  Género: Aventuras / Drama.  País y año: EE UU, 2012.  Reparto: Surai Sharma, Irrfan Khan, Rafe Spall, Tabu, Adril Hussain, Shravanthi Sainath, Ayush Tandon, Vibish Sivakumar, Gérard Depardieu.


‘La vida de Pi’ es una historia de aventuras y una fábula que promete una historia para creer en Dios y que al final deja noqueada la conciencia del espectador con el último golpe, tras haber viajado a lugares fantásticos, como en los mejores relatos de aventuras de toda la vida. Entonces, se dice uno ante los créditos, ¿hay que creer en lo maravilloso para poder vivir? Pero, se rebate a continuación, ¿es creíble aquello en lo que precisamente habría que creer?

La película, la segunda con más candidaturas en esta edición de los Oscar (once, entre ellas mejor película y mejor dirección), narra la vida de un indio que es criado en una familia dueña de un zoo y que sobrevive durante meses a un naufragio en unas condiciones no sólo duras, como lo es estar solo en alta mar, sino particulares. Todo esto lo sabemos gracias al 'flashback': guiado por un amigo, un escritor occidental que vive alejado de Europa se deja caer por la casa del susodicho Pi para que éste rememore una vivencia que, según le han prometido, merece la pena ser escrita.

El ralato de la vida de Pi atraviesa diferentes etapas de la infancia y la juventud de este chaval, llamado en realidad Piscine. Unas maravillosas escenas nos presentan a los animales de un zoo como pobladores del edén en la apertura de la película, imágenes idílicas que dan paso a una serie de notas costumbristas e incluso de humor en una primera media hora a la que seguramente le sobra metraje, no tanto por aburrimiento como por la escasa aportación de muchos de estos episodios al argumento: por ejemplo la apenas sugerida historia de amor del adolescente o su simpática y atípica relación con las religiones.

Con una segunda parte marcada por la historia en alta mar (no descubriremos demasiado), a veces algo lenta -se diría que por obligación-, acaba por tomar impulso en una última hora de desenlace con una segunda historia narrada por el protagonista, que aguanta el tirón del primer plano, y que cierra el conjunto. Hay mucha belleza, emoción y moraleja en esta última hora apoteósica.

‘La vida de Pi’ es una aventura de robinsones como las que narraron los grandes relatores de la épica del siglo XIX (imposible no recordar las páginas del inmenso relato de Defoe), que, como en estos casos, no sólo incluye los elementos de fantasía por los que se recuerda a muchos de estos libros, sino con la profundidad moral que se descubre cuando se acude a los originales en vez de las adaptaciones juveniles.

Impresionante fotografía

‘La vida de Pi’ se beneficia de los adelantos de la técnica contemporánea, puestos al servicio de los sueños. La magnífica fotografía, a cargo del chileno Claudio Miranda, y los efectos especiales ofrecen episodios maravillosos. Incluso cuando resulta excesiva, cumple con su cometido: no sólo impresionar -lo que consigue con sus artísticos juegos de reflejos en el mar o las panorámicas a vista de pájaro-, sino otorgar un ambiente de desbordante fantasía que cuaja perfectamente con el sentido que finalmente tiene la película. Los sublimes fundidos de luces de algunas estampas de una isla, del cielo, de la estampida de peces voladores o del banco de medusas comparten oficio con el emocionante naufragio, que pretende situarse en la épica de escenas como el desembarco de Normandía de Spielberg en ‘Salvar al soldado Ryan’.

El director taiwanés Ang Lee, autor de ‘Brokeback Mountain’, retrata en esta adaptación del exitoso libro de Yann Martel un cuento largo relatado como una alucinación con una moraleja contundente: hay dos maneras de vivir, creyendo o sin creer. Sólo hay, en cambio, una forma de sobrevivir.