Mucho más que aceptables

‘Mala índole’. • Javier Marías.  Alfaguara.  Madrid, 2012.


‘Mala índole’ no será seguramente recordada como la obra maestra de Javier Marías, quien por otra parte tiene todas las papeletas para algún día ocupar uno de los altares de la historia de la literatura en castellano. Reconocido como uno de los escritores europeos más importantes del momento, a la misma altura que otros gigantes como Martín Amis o Antonio Tabucchi y, en España, Juan Marsé o Enrique Vila-Matas, ofrece aquí una recopilación de su obra corta, lo mejor (o lo aceptado, según su categorización) y lo regular (lo aceptable), condenando al ostracismo a toda narración que no aparezca en este volumen. Un título que puede resultar definitivo ya que, advierte, tal vez sea su última incursión en el género.

Las razones del libro

Los treinta relatos de ‘Mala índole’ no son inéditos, sino que ya habían aparecido en revistas, periódicos y otros libros de cuentos como ‘Mientras ellas duermen’ y ‘Cuando fui mortal’, a lo largo de cuarenta años de oficio. Todos ellos llegan precedidos de unas notas en las que excusa su supuesto atrevimiento de reunir toda su obra breve (como han hecho otros colegas, caso de Millás, Rivas o Irigoyen), como si hiciesen falta justificaciones en estos tiempos en que cualquier presentador de televisión escribe unas memorias con ínfulas de literato.

Los prólogos, sin embargo, son interesantes apuntes bibliográficos para el lector que sigue a Marías, imprescindibles para quien lo estudie y honestos por parte de quien escribe, que, con la franqueza habitual y a veces incómoda del Marías ensayista y articulista, admite el origen (encargo) de muchos de los textos o sus dudas a la hora de publicarlos. 

Dejamos de lado el último bloque de relatos, aquellos que Marías llama ‘Aceptables’ y que son más flojos (especialmente densos algunos de ellos, mal cerrado alguno otro mejor planteado como ‘El viaje de Isaac’). Son relatos menores que incluso Marías aconseja a los más exigentes que se los salten. Aunque, por favor, con una excepción, el último de ellos. No se puede dejar de leer ‘Serán nostalgias’ que, pese a estar en esta segunda parte, es una pieza mucho más que aceptable.

Ironía e impecable factura

Son los otros 23 relatos los que centran este análisis. Relatos siempre irónicos, impecables en su planteamiento y de prosa soberbia, como es costumbre en Marías, y de muy diversa temática, fantásticos algunos de ellos como ‘Cuando fui mortal’ y ‘Sangre de lanza’ –más bien una novela corta–. Ordenados cronológicamente, los relatos avanzan desde los más fantásticos en su planteamiento, muchos de ellos con un recurso a incluir fantasmas de ‘carne y hueso’, hacia otros cuentos de género y más terrenales en los de más reciente creación.

Destacan los retratos de los personajes de ‘Un epigrama de lealtad’, los juegos del destino de ‘Un inmenso favor’ o del redondo de principio a fin ‘Todo mal vuelve’; más que irónicos como ‘Menos escrúpulos’; inquietantes como ‘Mientras ellas duermen’ y ‘Prismáticos rotos’… ‘Mala índole’, que presta título al volumen, resulta una irregular novela corta espesa en su arranque e interesante en su tramo final, más fantasioso. Maravilloso es el cierre de ‘Caído en desgracia’, un remate abierto y, a la vez, cerrado, algo complicadísimo de lograr.

Casi siempre hay un maltrato macabro a los personajes en los cuentos de Marías, que son víctimas de las obsesiones personales del escritor (como la incomunicación, la soledad, el alma), en situaciones en las que a menudo no ocurren demasiadas cosas, más allá de una explicación de un gesto, de la aclaración de un hecho pasado o de casi una fotografía instantánea, como en ‘Domingo de carne’, que tiene un final pasmoso. 

Decíamos al comienzo que posiblemente 'Mala índole' no será recordada como la obra maestra de Marías porque carece de la ambición de la trilogía ‘Tu rostro mañana’ y del acabado de casi toda novela en la que estampa su firma, pero contiene pasajes de una literatura soberbia, tal vez la parte de su obra en la que mejor se funden y confunden su personalidad verdadera y sus escritos. E incluimos también algunos giros pedantes y su mala baba... o digamos, más bien, algunas excentricidades de mala índole.