Dos cabalgatas en una

La Cabalgata de Reyes arrancaba con quince minutos de retraso sobre las seis de la tarde y atravesaba la calle Mayor, con gran afluencia de público. • Dulzaineros, villancicos, banda de música y batukada han puesto música a un desfile que en su primera parte ha sido bíblico y en su segundo tramo, más ilusionante, con juguetes 'vivientes', playmobils y robots gigantes.


¡Melchor, que quiero un submarino!¡Baltasar, Baltasar, un disfraz de Superman! Los gritos de los más pequeños, sobre todo al paso de los tres Reyes Magos, han sido la banda sonora de una Cabalgata que este año ha dividido su propuesta en dos partes: escenas del Belén y un tramo de ilusión, dirigido a los más pequeños, con juguetes 'vivientes' donde no faltaron el cubo de Rubik, recortables, el señor Potato, una bailarina de ballet y una carroza de playmobils como cierre antes del epílogo que han protagonizado un equipo de robots gigantes manipulados por humanos.

Muchísimos niños, algunos con bolsas de plástico en mano para recoger caramelos y adultos haciendo fotos desde sus móviles, han asistido a esta comitiva -unas 400 personas, según anunció el concejal de Festejos, Jaime Carnicero, en la presentación de la Cabalgata-, que arrancó con unos quince minutos de retraso sobre el horario previsto, las seis de la tarde.

Del Alcázar ha enfilado por Miguel Fluiters y ha atravesado el centro, recuperando su antiguo itinerario. El sonido de los tambores avisaba de la llegada de la Cabalgata, que se abría con un desfile animal con bueyes y ocas y proseguía con los aldeanos y la estampa de la Virgen montada en burro con el Niño Jesús en brazos y San José de pie; detrás, un burro que tiraba de una 'jaula' de madera con una oveja en su interior y detrás, dulzaineros que entonaban 'Hacia Belén va una burra' enfundados en traje de nazareno. Una burra cargada con ramas de olivo ha prologado la primera de las siete carrozas de la Cabalgata, con una escena de la Anunciación, que tiraban dos bueyes.


Después, ha sido el turno de Herodes y sus soldados así como el emperador Augusto -que mandaba a los leones, señalando con el pulgar hacia abajo, en un gesto típico de aquel tiempo- amparado por su legión de centuriones.

Los dulzaineros prologaron entonces a Melchor, desde cuya carroza manaban decenas de caramelos, mientras él saludaba a los vecinos. La civilización egipcia le secundaba detrás al son de la dulzaina y el villancico 'Pampanitos verdes' daba paso a la carroza de Gaspar. Con ritmo tropical y samba, una batukada abría el camino a Baltasar, que saludaba a los más pequeños con su sonrisa.

El fin de fiesta, dirigido especialmente a los más pequeños, en lo que la organización entiende como un guiño a la noche mágica del 5 de enero en la que Sus Majestades de Oriente reparten los regalos a todos los niños de Guadalajara, fue más largo que otras ediciones. Recortables, el Señor Potato, el juego del Uno, una bailarina, el cubo de Rubik, entre otros, se sucedían antes de la carroza final, que el año pasado presidían las Monster High y en esta ocasión ha sido para los Playmobil.

Cuatro gigantes robots de colores manipulados por humanos, han puesto el punto y final a esta fiesta que se ha dividido este año entre la tradición belenista y una parte más pagana que el público está acostumbrado a ver, sobre todo, en el desfile de Ferias.


Galería fotográfica

Fotos: R.M.


Artículo de opinión: "Unos Reyes con serpentinas", por Rubén Madrid.