Un trío de ases para un cumpleaños feliz

El Teatro Buero Vallejo se llenó en la gala X aniversario del Buero Vallejo. Entre el público, una amplia comitiva de políticos encabezados por la presidenta regional, Mª Dolores de Cospedal. • El concierto se dividió en dos partes: la primera, dedicada a romanzas y óperas italianas y la segunda, a la zarzuela, con piezas de Sorozábal o Barbieri. • Ainhoa Arteta, Luis Dámaso y Marco Evangelisti regalaron al público dos bises: la zarzuela 'Los Claveles' y un emocionante 'Noche de paz'.


Es fácil caer rendido ante el encanto vocal y personal de la soprano vasca Ainhoa Arteta. Su salida al escenario, tras una magnífica interpretación de su amigo y tenor Luis Dámaso, fue recibida con aplausos sonoros. Fue la estrella de la noche, sin desmerecer el bello recital con que sorprendió el cantante madrileño, junto a Marco Evangelisti, habitual compañero de Arteta en conciertos, elegante y magistral al piano.

El Teatro Buero Vallejo se llenó de público -entre ellos, una gran comitiva de políticos encabezados por la presidenta regional, Dolores de Cospedal y su marido-; pero sobre todo, de luz y color en una de las grandes noches que ha dado el teatro. No tanto por el ambiente -ha habido llenos así y glamour similar en otras citas- sino por lo visto en escena. Ver a Ainhoa Arteta es un lujo, por su curriculum, su calidad vocal y dramática. Resultó, la soprano, no sólo una excelente cantante. Sorprendió con su picardía y su pasión sobre las tablas, demostrándolo en cada pieza, alternándose con Dámaso, en una sucesión rápida de temas.

Dámaso abrió la primera parte del espectáculo, fundamentalmente llena de piezas de autores italianos, con 'Cario mio ben', de Giordano, prosiguiendo con 'Malia', uno de los títulos más famosos del compositor Francesco Paolo Tosti. Arteta, por su parte, eligió para inaugurar su concierto cuatro (de las seis) baladas italianas de Albéniz: 'La lontananza', 'Una rosa in dono', 'Il tuo sguardo' y 'Moiriró!!!' En este tramo, el público interrumpió con sus aplausos la serie de baladas, ante la sonrisa de Arteta.

'A' Vucchela', de Tosti, 'Non ti scordar di me', de De Curtis y la escena de 'Una furtiva lacrima', de la ópera de Donizetti 'L´elisir d´amore' fueron  piezas elegidas por Dámaso, de timbre elegante y mesurado. El primer dueto lo regalaron para cerrar la primera parte, con el fantástico 'O save fanciulla', de La Bohème, que terminaron fuera de escenario con una demostración vocal en tonos de un agudo supino.

Los duetos gustaron más al público, quizás por la complicidad que demostraban Arteta y Dámaso y porque precisamente las piezas que cantaron al alimón gozaban de una dramaturgia que el resto no tenía. La segunda parte incluyó dos. Fue un homenaje al género chico, la zarzuela, que la propia Arteta alabó en uno de los dos comentarios que hizo a pie de escenario. 'Bella enamorada', de El último Romántico de Soutullo y Vert o la 'Canción de Paloma', de El Barberillo de Lavapiés, del sevillano Barbieri abrieron la segunda parte, más hispana, con un dúo magnífico -el del 'Caballero del alto plumero', de Torroba-.

La emocionante pieza 'No puede ser', de La Tabernera del Puerto, de Sorozábal, zarzuela que Dámaso ha representado en varias ocasiones dejó pasó a otra de las piezas del compositor vasco,'La del manojo de rosas', de la que Arteta cantó 'No corté más que una rosa'.

Acústica irregular

La maestría vocal de Dámaso y Arteta se consolidó en el escenario con muestras de acústica irregular: mejor en solitario que en los dúos, donde la potencia de la voz de Arteta 'tapaba' a la de Dámaso en muchas ocasiones. Se pudo comprobar, de nuevo, en el gran final de 'El gato montés', de Penella; una zarzuela de pasiones humanas que convirtió, por un momento, a la soprano en la gitanilla Soleá y a Dámaso, en el torero Rafael, uno de los dos amores entre los que ella se divide.

La concejala Isabel Nogueroles salió al escenario a entregar un pequeño ramo de flores a Arteta que, agradecida, se dirigió al público para dedicar "con muchísimo cariño" la zarzuela de 'Los claveles', divertida y simpática.

"Estamos felices de estar aquí, es un honor", dijo Arteta, refiriéndose a la celebración del décimo aniversario del teatro. "Hoy no se acabó el mundo", recordó ante la risa del patio de butacas, pero "sí deseo que comience una nueva era de trabajo, de esfuerzo y honestidad juntos". La soprano guipuzcoana recordó que "se acercan fiestas entrañables", por lo que deseando "que paséis unas Navidades estupendas y que os apoyéis en vuestra familia, amigos...", regaló un 'Noche de paz' sublime y mágico.

El público recibió como regalo un ejemplar del libro que el Patronato de Cultura ha editado con motivo del X aniversario del teatro.

El volumen recoge fotografías de algunos de los montajes que ha acogido el auditorio en su década de vida, además de estadísticas, dedicatorias de los artistas y algunos textos de felicitaciones al teatro, como el de la propia Arteta: "quiero manifestar mi deseo de todo corazón, para que esta tarea continúe siendo apoyada por quien corresponda, para que los ciudadanos de Guadalajara puedan seguir sintiéndose tan cultos como libres, porque la cultura siempre es libertad".







 

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