Aroma a café

El Espacio Tyce acogió anoche el segundo concierto del ciclo de jazz, que fue respaldado por 250 espectadores.• El trio repasó sus dos discos, con un repertorio con referencias a músicas de América Latina y africanas.• La última actuación del ciclo será el próximo jueves, con Ximo Tebar y Roque Martínez.


Una unión de maestros sólo podía terminar con un maravilloso concierto. Javier Colina (contrabajo), Marc Miralta (batería) y Perico Sambeat (saxos) lo son y lo demostraron anoche en el Tyce, que acogió su segunda noche de jazz. El espacio, que Sambeat definió como “simpático”, tuvo lleno absoluto -sus 200 butacas y medio centenar más de pie o junto a la barra de bar- y espaldarazo constante de público, con muchos aplausos a esta propuesta jazzística y de world music.

Con apenas 10 minutos de retraso, Colina -parte del 'Lágrimas Negras', de Bebo Valdés y El Cigala- y los suyos salieron al escenario a regalar una hora y media de actuación. Se agradeció que su concierto fuera más largo que el ofrecido el pasado jueves por Caramelo.

Sambeat deseó larga vida al ciclo de jazz en el Tyce: “siglos, lustros de vida” y arrancaron con el primer single de su último disco homónimo, segundo hasta la fecha, 'Andando', donde miran de frente a América Latina y a África.

Lo demostraron con 'Gnawa Blues', una composición con mucha percusión, de procedencia norafricana y fruto de la investigación de Colina, que ha examinado melodías tradicionales con raíces que provienen de éxodos milenarios. Fue jazz étnico, que logró transportarnos a África verdaderamente, a una de esas danzas de celebración tan suyas. El contrabajo se volvió negro, convirtiéndose incluso en bongos, en tambor -por arte de magia de Colina-, la batería de Miralta estuvo espléndida.

Fotos: E.C.

Pero no todo es mestizo en la propuesta de Colina, Miralta y Sambeat. No faltó el jazz triste, el sensual, el sigiloso, el jazz melancolía. El que hay que tocar suave, con tacto milimétrico. Ni el jazz de Nueva Orleans, que recordaron con la versión de 'Sweet Georgia Brown', de “autor desconocido, al menos para mí”, dijo Colina, ante la risa del personal.

Hubo homenajes latinos, por ejemplo, a la compositora mexicana Consuelo Velásquez -más importante por su bolero 'Bésame mucho' que por su carrera como letrista-, de la que rescataron 'Verdad amarga', con un triste solo de saxofón magnífico de Sambeat.

Con la estupenda 'You and the night and the music' -con tintes aflamencados- iniciaron el epílogo del concierto. Antes, el público ya se había reconfortado con la versión torera, cubana, sofisticada de 'Syeeda´s song flute', de John Coltrane. Y después, se deleitó hasta la saciedad con 'Bugalusers', guinda final de jazz y base boogie.

Los aplausos -miles- quisieron recompensar -con justicia- el buen hacer de estos tres maestros y aunque, hubo público que ya comenzaba a despejar la sala, Colina, Miralta y Sambeat volvieron a salir, para despedirse con una deliciosa nana cubana de Ernesto Grenet Drume Negrita. Mano en el pecho de Colina. Sonrisas de agradecimiento. Olor a café.

Artículos Relacionados