Adiós, mundo cruel

La cantante Rosana llenó prácticamente el Teatro Buero Vallejo anoche, en su primera visita a Guadalajara.• Presentó su último trabajo ‘Buenas días mundo’ pero no faltaron hits como ‘El Talismán’, ‘A fuego lento’ o ‘rarezas’ como ‘En las calles de Madrid’.• Ofreció un concierto de dos horas y media, repleto de chistes, monólogos, canciones y abrazos con el público, con el que también se hizo fotos, cuando recorrió todo el teatro mientras cantaba.


Fue la primera pero, probablemente, no sea la última noche que Rosana venga a Guadalajara. La cantante canaria, desafiando a la mala racha, la mala crisis, derrochó su energía positiva en el escenario, pese a empezar su concierto de forma tranquila, sosegada, con ‘Demasiado’, una declaración de intenciones que cantó sin salir al escenario, con el bajista y guitarrista de espaldas, y un jugoso manantial recorriendo la pantalla, que durante todo el concierto ofreció imágenes. Demasiada tristeza…, cantó y entonces salió ante el aplauso de un teatro, prácticamente lleno ante el que Rosana se llevó la mano al corazón y se colgó la guitarra.

A fuego lento quiso cocinar su primera actuación ante su público alcarreño –mayormente, maduritos, salvo algunos jóvenes contados-, espectadores entregados y agradecidos ante una artista que no sólo canta sino sorprende con sus chistes –continuos- y parrafadas extensas sobre la realidad y las noticias catastrofistas que salen por la tele. Ante el asombro del personal, empezaron los acordes de su gran balada ‘Si tú no estás’.

“La gente nos imagina serios”, dijo parando la canción a medias, ante un público que respondió casi con susurros cuando la canaria les brindó la oportunidad de cantar. Poco duró la parálisis. Rosana se metió al público en el bolsillo con su sinceridad graciosa, quitándole hierro a que tu vecino de butaca te oiga cantar. Bálsamo fueron sus palabras. Punto y final. El ritmo y las palmas empezaron y ya no pararon hasta el final. Rosana tardó en ponerse rockera dos canciones. Sin prisa, sin freno.

A sus 48 años, Rosana destila energía, simpatía y cercanía desde el escenario. Lo hizo con ‘Llegaremos a tiempo’, una especie de ranchera de tiempo medio, que dedicó a todos aquellos que hubieran ido al concierto si la situación económica hubiera sido otra. La canción finalizó con un impresionante solo del guitarrista, que arrancó el aplauso unánime del patio de butacas.

¡Se te quiere!, gritaron. ¡Guapa!, añadieron… “Guapa no, pero limpia…”, bromeó Rosana, que dijo ruborizarse con los cumplidos. “Eres grandísima”, volvió a gritar una espectadora y ella, a lo suyo: “Bueno, también es verdad, que hay gente más fea que yo”.

 Fotos: Abraham Sanz.

Bromas aparte, lo cierto es que el concierto dejó claro que Rosana se desenvuelve bien en cualquier ritmo, aunque en las baladas, sea una reina. Entre rockera y tierna, se atrevió a unir la melódica ‘Te debo este sueño’ y la movidita ‘Soñaré’, que regaló uno de los momentos más sublimes de la noche entre el público, que con este tema ya había saltado de la butaca.

 “¡Rosi, Rosi, Rosi!”, coreaban, y Rosi les regaló la ácida ‘Para nada’ (¿Para qué echar perfume a la vida?/ ¿para qué?, si te escuece la vida). En su larga lista de canciones, no faltaron temas de álbumes anteriores como la rumbita ‘Hoy’, que consiguió que chicas, chicos, señores y señoras movieran sus caderas y peticiones del público, a lo que dedicó la segunda parte del concierto, en formato acústico.

Cantó un cumpleaños feliz muy rockero, devolviendo la petición de un fan en Twister, añadió ‘Mi querid@s desgraciad@s’ y alguien le pidió ‘Un trozo de cielo’, interrumpiéndole un monólogo. Ella obedeció. Tras hora y media de show, se despidió. Aunque ya había avisado: “tenéis que pedir otra, otra, otra, muy fuerte, y saldremos. Todos lo hacen, incluso Springsteen”.

Esa segunda parte, acertadamente en formato acústico –con cajón incluido-, recordó temas como ‘En las calles de Madrid’, ‘Magia’, ‘Sin miedo’ o la delicada ‘Descubriéndote’ (Te imagino/y la soledad se me llena de ti), que terminó coreando a dos voces el público y cuando acabó, dio paso a la espontaneidad de una fan, que levantó la mano: “quiero decirte una cosa”. Rosana pidió que subiera al escenario y así se firmó uno de los momentos más emocionantes de la noche: “sólo quería darte las gracias porque me has acompañado en los momentos de maternidad y me has dado mucha paz a mí y a mis hijos”. “Lo más bonito de los conciertos, sois vosotros”, dijo agradecida Rosana.

El showcase acústico terminó con una Rosana rasgada, sola con su guitarra, sin trampa ni canción, con ‘Si Dios me quita la vida’, haciendo gala de un gran chorro de voz, inconfundible de la canaria.

El concierto enfilaba ya su recta final. Se dio un baño de masas, cantando éxitos como ‘El Talisman’ o ‘A fuego lento’, recorriendo todo el teatro, dando abrazos, haciéndose fotos y regalando gracias a diestro y siniestro. Y, cuando volvió al escenario, regaló un bis positivo, lleno de canciones (‘Pa ti no estoy’ entre ellas) o con mensajes de buen rollo, donde no faltó el carnaval ni el ska, con el que terminó su actuación: “Un mundo mejor es posible. Te invito a creer. Tú podrás remontar mañana”.

 

 

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