“El directo permite sobrevivir mental y económicamente”

Charlamos con Enrique Villarreal, El Drogas, que llega a Guadalajara para presentar el repertorio de una aventura en solitario. • El que fuera compositor y voz de Barricada tocará 40 canciones en el Tyce, algunas de ellas los míticos himnos de su grupo: "Me siento con el derecho moral para cantarlas". • El artista navarro se confiesa amante de la lectura, 'propone' al cantante de Marea y a Rosendo para el premio Cervantes de Literatura y habla de su próximo trabajo, un disco triple. • "Tengo la ilusión intacta, pero no parto de cero porque tengo detrás todo un repertorio".


Enrique Villarreal hace un rato que sopló las cincuenta velas. Su rostro demacrado por los pisotones del tiempo y la mala vida le han conferido un aspecto de viejo rockero que aspira a tótem del género. Pero es que El Drogas, como Rosendo, Robe de Extremoduro o los hermanos Castro de Barón Rojo, es ya todo un icono. Su careto y su música sólo pueden tener un dueño. Y es él. Tal vez algo más reflexivo que visceral, pero con las mismas ganas de dar cuerda al reloj que mueve su mundo desde hace más de tres décadas, en los tiempos de 'Esta es una noche de rock'n'roll'. Aquello parecía una broma de tan fresco como suena ahora. El Drogas es ahora el señor que servirá en el Tyce clásicos indiscutibles del rock urbano nacional. Este de Guadalajara será su primer concierto de la gira 'Te cantamos las 40 Tour' donde, si nada se tuerce, deberían de tener cabida 'Okupación', 'Oveja negra' o 'En blanco y negro' y todos los himnos de Barricada

Volver a escuchar a El Drogas y los viejos éxitos del que fuera su grupo le sitúan a uno en el territorio sentimental de los recuerdos, del reencuentro con un viejo amigo al que hacía tiempo que no veía y con el que, después de todo, se corrió algunas juergas de juventud. El Drogas sigue siendo el mismo, pero con la voz todavía más perjudicada. Han sucedido otras batallas, la España de las cassetes ha dado paso a la España de las descargas, y el tiempo ha pasado mientras él seguía a lo suyo, que es este rock tan ibérico que vomita mensajes reivindicativos no demasiado profundos en coros para el estribillo y lo acompaña de guitarras rasgadas. Ha pasado el tiempo y de nuevo lo tenemos aquí, en Guadalajara, empezando casi de cero y rindiendo la visita, como ese colega que está de paso por la ciudad: nos vendrá a contar sus nuevas cosas, pero acabará compartiendo las viejas anécdotas de siempre.

Charlamos con él después de su estreno en Vigo, una presentación de la gira de poco más de una hora, nada que ver con las cuarenta canciones que interpretará en el escenario. Lo normal, dice, es comenzar una gira en casa, en Navarra, o en Madrid o Barcelona. Pero ¿en Guadalajara? No es lo normal. Conversamos de mañana a través del teléfono, de punta a punta de la Península, para cumplir con lo obligado -la ruptura con Barricada, el disco en preparación, la gira- y lo inusual: la literatura, los jóvenes, la calle...

Comienza gira en Guadalajara.

Sí, hicimos un primer concierto de presentación en Vigo, donde tocamos una hora y diez minutos, solo un resumen de lo que se nos viene encima, por lo que se puede decir que la gira empieza en Guadalajara. Es el primer bolo de la gira propiamente dicha, 'Te cantamos las 40 Tour'.

Aunque uno lleve más de treinta años, ¿hay nervios antes de iniciar una gira?

Hay bastantes. Todo está ensayadísimo, tendría que estar tranquilo, pero aún hay días en que no. Incluso en los últimos días decidimos cambiar algún orden y le damos vueltas a algunos aspectos de los conciertos.

La gira se llama 'Te cantamos las 40 Tour'. En el EP hay cuatro canciones. No salen las cuentas...

El proyecto arranca más que por la presentación de un disco al uso con la presentación de un repertorio para el directo. En enero me senté un día y pensé que había hecho en esta vida: estar más de treinta años escribiendo canciones. Por eso decido preparar un repertorio amplio con cabida para canciones compuestas para Barricada, Txarrena y La Venganza de la Abuela. He elegido canciones que me apetece cantar y contar. Esa es la razón de ser de esta gira.

El denominador común del repertorio es El Drogas como artista...

...sí, diría que incluso como compositor de letras y canciones. Me apetecía darles una uniformidad. Estoy tocando con la gente que me ha acompañado en Txarrena y de algún modo me han empujado a esto, terminar siendo todos El Drogas para hacer un sello más personal al que ellos aportan su quehacer musical.

Hay un acabado propio como banda.

Funcionamos como trío instrumental y las canciones están adquiriendo un carácter de versiones.

Mucho público irá a verle por los clásicos de Barricada. Tras su salida poco amistosa, ¿hay problemas para que cante las canciones del grupo?

No hay problemas de derechos de autor porque las canciones las firmábamos entre los cuatro, siempre que ponga el título de canción y los autores, puedo hacer lo que quiera. Pero moralmente tengo derecho pleno a cantar las historias. Para mí el hecho de escribir es un acto solitario. Así lo he llevado yo. No ha sido que uno coja cuatro frases, otro ocho y otro doce, sino que de un repertorio de 165 canciones, 148 están escritas por mí. Tengo el derecho, no entro si legal o no, pero sí moral, de poder cantar tranquilamente.

¿Estarán las canciones de siempre de Barricada, entonces?

De esta gira de cuarenta canciones, 18 son de Barricada, casi el mismo número de Txarrena y dos de La Venganza de la Abuela, aunque me gustaría llegar a la media docena. Habrá de todo, aunque manejamos unos 56 temas de los que 40 van a sonar en directo. Son 56 para poder ir cambiando ciertas canciones a lo largo de la gira. Todo acompañado de la música del disco que saldrá a la luz hacia octubre del año que viene, si puede ser, y que tendrá 25 canciones más.

Hemos podido escuchar las cuatro canciones del EP, donde hay dos que despuntan hacia un nuevo sonido y otras dos más fieles a Barricada. ¿Por dónde irá el nuevo disco?

En el EP hay dos canciones electrificadas de lo que saqué con la revisión de Txarrena en acústico, algo más íntimo y personal que salió a principios de los noventa, un trabajo que grabé en el estudio de mi casa tocando todos los instrumentos en plan yo me lo guiso y yo me lo como. Eso electrificado es ahora el prólogo de la historia que denominamos ahora El Drogas. Es el caso de 'En punto muerto' y 'Lentos minutos'.

¿Será un disco triple?

Sí, será un trabajo dividido en tres CD, seguramente salgan todos a la vez. Aunque esto lo tengo que hablar con la gente de Maldito Records. Lo iremos viendo. Sí quiero que sean tres CD con ocho canciones cada uno. El primero constará de esta electrificación de estas canciones acústicas, con arreglos y detallicos musicales, de manera sencilla. El segundo se compone de canciones donde la música arranca de riffs guitarreros de El Brigi, aunque quien toca la guitarra es Txus Maraví, y yo pongo la letra. La producción de estos dos discos quiero que corra a cargo de Brigi, que le dé su aire, explotarlo mientras él piensa en su futuro y decida lo que quiera.

¿Y el tercero?

Me apetece ambientarlo musicalmente de una manera más glam, digo yo para entenderme... Que tenga una línea de lo que sería T-Rex, aunque posiblemente no acabe pareciéndose. Ese trabajo sí quiero producirlo yo para que tenga diferencia con los dos anteriores.

El proyecto está en la cabeza.

Me suele dar mucha caña mental darle vueltas al trabajo...Lo que tenías pensado al principio y lo que se refleja al final no tiene luego nada que ver. Pero necesitas una idea inicial concreta. Es un camino bonito ver cómo se tuerce.

En el EP vemos el título 'El Drogas', como los artistas que empiezan. Uno lo ve en un artista con 14 discos de estudio, más directos y otros trabajos, y llama la atención esa sensación de partir de cero...

Tienes intacta la ilusión del principio, porque es mi forma de ser desde siempre. Pero quizá no es empezar de cero porque tienes un repertorio de canciones hecho durante más de treinta años que a mí me da la fuerza suficiente para encontrarme seguro a mis 53 años. Está muy relacionado con la forma de ser. Con Txarrena este año hemos hecho un 'electrific-acción', es decir, meter los cacharros en la furgoneta, pedir permiso en un bar y sacar la alargadera para montar 'el cristo' en la calle.

Volver a las calles.

Sí. Hemos hecho unas pocas de esas este año. Eso es lo que siempre me ha gustado. Quizá con Barricada me resultaba complicado empujar a los miembros del grupo, aunque hicimos charlas-actuaciones en acústico en los institutos. Siempre me ha gustado.

La calle siempre fue el hábitat del rock nacional.

Yo echo en falta que ahora también sea algo tan habitual. Quizá nos estemos dejando llevar por el propio 'show business' o por lo que abarca el negocio.

¿En los ochenta ocurría más?

Yo vengo de la formación, no sé si llamarla profesional, de aquellos años en que éramos muy dados a estas cosas. Con la aparición de las 'casas okupas' se hizo un circuito muy interesante. Para mí es fundamental tener este tipo de acciones y reivindicar la calle como nuestra. No sólo es de la policía y los políticos que se pasean rodeados de guardaespaldas para tomar unos pinchos.

¿Qué sería del rock sin el directo?

Es fundamental. El resto forma parte de esa estructura que hace que todo termine con la pisada en el tablado o en el mismo suelo para tocar en directo. No seríamos nada sin estos directos, el calor de la gente, sean veinte o dos mil, el número de ceros quizá sea lo de menos.

En un plano más prosaico, el directo se hace hoy más necesario que nunca para la supervivencia de los músicos.

Tal como está el panorama es importante. Por otro lado, personalmente me parece fundamental vivir del directo, porque de los discos, en realidad, nunca se ha vivido demasiado. Y te lo digo yo, que he tenido el lujo de vivir de lo que me gusta. Los directos son imprescindibles ahora mismo para sobrevivir mental y económicamente.

La piratería siempre ha convivido con vuestro género de música. Uno se pasaba las cintas grabadas y luego se creaba el ambiente para ir al directo. Rosendo dijo que no le importaba que fuese así.

¡No lo he hecho yo veces, lo de que uno compraba el último disco y pasaba por casa de todos! Ese tipo de piratería claro que continuará y yo estoy a favor de ello. No estoy a favor de la piratería industrial, que además generalmente está llevada a cabo con gente relacionada con las compañías. Esa sí que exige perseguirla y meter en la cárcel a esta gente. La otra, no, la entendida como pasarse música, y más con la facilidad que ofrece internet para descubrir gente que, de otro modo, sería imposible.

¿Ha cambiado el concepto del rock con las canas? Antes se asociaba a música de gente joven para gente joven.

No me importa tanto la relación del rock con la juventud, eso que hacían los padres de unirlo a la inconsciencia juvenil, como mi forma de ver el rock'n'roll como agitación social, necesaria constantemente. A partir de ahí, la edad es indiferente. No veo la vida como con 22 años, pero mis convicciones no han cambiado tanto.

Los principios pueden seguir siendo los mismos, pero ¿hay más madurez en el oficio, se piensa más lo que se hace?

Se le da más vueltas necesariamente. Al pensar en hacer una letra, antes te ponías y lo que escupía la pluma... ahora me gusta cantidad leer por el mero hecho de leer y por aprender cómo otros escriben. Puedes estar tocando los mismos temas, pero realmente tengo un proceso de composición y aprendizaje más completo. Yo no entiendo la gente que no lee y escribe. Tal vez en dos trabajos tiene un sello no sé si personal, pero a partir de ahí ya no, se ve la limitación.

Hablaron de dar el Nobel a Bob Dylan. ¿Qué opina como compositor y como amante de la lectura?

Si se lo dan, bien, pero yo personalmente se lo daría a Eduardo Galeano, que me gusta bastante más en este aspecto. De Dylan me gusta su trayectoria y su timbre de voz, el soplido de la armónica y las canciones tan sencillas...

...Si hubiese Nobel de composición musical sí se lo daría. El de Literatura, no.

Insisto en que prefiero a Galeano.

Y siguiendo el juego, en España, ¿a qué compositor musical le daríamos el Cervantes?

Me gusta mucho Kutxi Romero [compositor y voz del grupo navarro Marea], Rosendo tiene una manera también muy personal de decir las cosas... hay gente muy válida, con un sello muy personal, y de quienes me gusta cómo han ido evolucionando sus escritos al cabo de los años.

¿Qué mensajes pueden aportar los rockeros actuales al panorama español?

La presencia de uno mismo en la problemática social. ¿Cómo no va a ser positivo escribir sobre desahucios o malos tratos domésticos? Puedes contar un hecho concreto, o en general, seguir la pista de otros escritores como Eduardo Galeano, del que hablaba.... Mensajes que nos hagan tener empatía con nuestros vecinos de aquí y con los vecinos de allá.

Tantos años diciendo eso de 'No hay tregua'. Ahora en Euskadi hay tregua. ¿Qué espera con el nuevo tiempo abierto?

Se abren tiempos de esperanza. Creo que es importante ver qué proponen las diferentes formaciones políticas, a pesar de que no soy defensor de estas organizaciones... Esperemos que por fin sea la política la que lleve a cabo los avances, en vez de una organización armada, y que eso, unido a los cambios que se están produciendo con la crisis económica o la llegada de gentes de otro país, con un nivel de miseria vergonzante, conforme una amalgama de hechos que, personalmente, suponen un reto muy interesante. Tal vez no sea tan importante pensar en la independencia como lograr la cohesión social entre las gentes que conforman una tierra. La tierra es de las gentes que la pisan, que siempre son personas. Tenemos que estar preparados para admitir también a otros ciudadanos con mucho que aportar.

Por tu oficio estás en contacto con los jóvenes desde hace varias generaciones. ¿Cómo han cambiado?

Se les ve más formalicos (Risas). En los ochenta ibas a un festival donde te tocaba dar acordes como grupos como La Polla Records y eso podía acabar como el rosario de la aurora. Eran tiempos más viscerales en ese aspecto. Ahora parece que las personas están más acostumbradas a ver festivales de música y grupos y el criterio ha cambiado. Pero no soy tampoco de generalizar.

¿Dónde están los jóvenes talentos del rock español? ¿No hay o no se les ve?

No se les ve. Haberlos, haylos, pero están metidos en sus locales de ensayo. Desgraciadamente no hay un circuito que les permita estar presentando sus trabajos de forma continuada. Lo llevo diciendo mucho tiempo. Pero los hay y con un bagaje técnico y cultural muy interesante porque han escuchado a muchos grupos y están en una búsqueda de su propio camino. Aquí sí que podemos generalizar. Ahora, algunos consiguen buscarse unas salidas, gente de Barcelona que se va a Galicia o a Andalucía y toca en bares... Hay que tener claro el concepto de supervivencia y, a partir de ahí, dar las patadas que se pueda.

Volvemos a la calle, de nuevo.

Es así. El rock tiene que salir del subsuelo, de donde surge. Me preocupa que acabe como la banda sonora de los anuncios. Pero no: hay cantidad de gente interesante y anónima que ojalá algún día pueda vivir de lo que hace, porque lo hace de forma muy creíble.