Una hora escasa de hits con violín irlandés

Sharon Corr desgranó temas de The Corrs y de su disco en solitario • Cantó una canción con su hermana Caroline y versionó una balada de los Rollíng Stones • Numeroso público abarrotó el merendero de San Roque.


No faltaron los violines en la tradicional bienvenida al verano en el merendero de San Roque, que sin embargo tuvo este año un sonido más comercial que celta. La irlandesa Sharon Corr, más conocida por la exitosa trayectoria en los noventa con sus otros tres hermanos en el grupo The Corrs, protagonizó un concierto de aires pop donde destacaron por encima de todo sus cuerdas vocales.

Con un monumental retraso, tal vez impuesto por la cita de la selección en la Eurocopa, el concierto principal de esta edición del Solsticio se hizo esperar hasta media noche y bastante después de la actuación del grupo vasco Korrontzi con los danzantes Oinkari (ante poquísimo público, evidentemente más amante de la música que del fútbol).

Durante poco más de una hora y con un único bis en el repertorio, Sharon Corr tuvo tiempo de ofrecer una actuación compensada entre canciones instrumentales y vocales, guitarreras y de cuerda, donde sobre todo destacó el tono comercial y la descarga eléctrica en una cita que otros años se ha caracterizado por la fidelidad a uno de los sonidos más independientes, la música celta de los gaiteros y violinistas españoles o europeos. 

La solista afincada en Belfast, que inició hace dos años su aventura en solitario, arrancó con una obertura instrumental que en seguida dio paso a una serie de interpretaciones vocales, con su voz dulce y sus melodías melódicas al violín embelesando un merendero de San Roque muy concurrido, aunque sin la masificación de otras ediciones y sin demasiada animación en la arena. La artista tuvo la deferencia de saludar e intercambiar algunas frases en castellano con el público.

Entre los momentos especialmente reseñables, el dueto con su hermana Caroline, la hermana baterista y compositora de The Corrs que saltó a escena en mitad de la actuación, para sorpresa de todos; la ‘reversión’ de la balada ‘Wilde horses’ de The Rolling Stones, al estilo Alicia Keys; o el abordaje muy personal de una de las canciones tradicionales más bellas y recurrentes de Irlanda, ‘Tears of stone’, esta vez sí, ofreciendo un paréntesis puramente celta. Estas piezas se mezclaron con algunas canciones de su disco en solitario, ‘Dream of you’ y con la presentación de algún tema nuevo para el trabajo que va a dar a conocer este año, así como algunos éxitos de la trayectoria de The Corrs, que ha vendido más de cincuenta millones de discos desde la aparición del bombazo ‘Forgiven, not forgotten’.

Pero no dio tiempo para más en un concierto de algo más de una hora en el que no hubo lugar a virtuosismos para la banda ni salidas de tono.  No dio ni tiempo.


Fotografías: Elena Clemente