Las Colmenas: el vigor de la música de raíz

Son jóvenes, pero profundizan en la música tradiconal rescatando un repertorio a un paso de desaparecer. • La banda realiza una tarea de divulgación en la que la música abre las puertas de otro tipo de manifestaciones populares. • Recuperamos este reportaje publicado originalmente en el número impreso de otoño de Cultura EnGuada.


Hay quien dice que los jóvenes no se interesan por nada, que están todo el día en las redes sociales. Que, en definitiva, sólo piensan en clave de internet. Nada más lejos de la realidad. Las nuevas generaciones se comprometen. Y mucho. También con la música de raíz. Un claro ejemplo es Las Colmenas, un grupo fundado en Guadalajara hace cinco años y cuya media de edad ronda la treintena.

De hecho, este conjunto surgió en 2012 con “la intención de promover y fomentar el folklore” a través de las composiciones tradicionales. “Nos apoyamos en la música de raíz con un firme propósito: recuperar nuestras costumbres y transmitirlas para que sus valores no se pierdan”, agregan. “Llevábamos un tiempo pensando en formar un grupo de gente joven que le diera un nuevo aire a este género musical”, corrobora Isabel Nolasco, secretaria de la asociación que agrupa a Las Colmenas.

La idea era -y es- valorizar los sones arriacenses, ponerlos en el candelero. “Esta filosofía la hemos enmarcado dentro de un espectáculo basado en canciones y danzas de nuestra provincia, rescatadas de los archivos y de la memoria de nuestra gente. Todo esto lo aderezamos con una variada muestra de trajes tradicionales de Guadalajara en sus dos vertientes: de gala y de faena”, añaden. Además, en este relato no se deben olvidar los instrumentos de la tierra -de cuerda, viento y percusión-, que también son interpretados por estos jóvenes artistas. Entre ellos, se distinguen la dulzaina castellana, la flauta de pico, guitarras, laúdes, el rabel o diversos ejemplos de percusión.

Hemos recuperado la esencia de los grupos de música tradicional de finales de los 70 e inicios de los 80”, confirma Javier de Luz, componente de Las Colmenas. “A nosotros nos ha gustado siempre más la filosofía de estos conjuntos de los 70, como Río de Piedras o Arándano -entre otros-, que pensaron que era necesario hacer una recopilación de los temas tradicionales”, indica Víctor Foguer, otro de los componentes de la banda alcarreña.

La difusión es fundamental

Pero si la rehabilitación de este tipo de composiciones es fundamental, no lo es menos su divulgación. En Las Colmenas lo tienen muy claro. E intentan llevarla a cabo. En primer lugar, a través de conciertos. De hecho, han llegado a tocar en las últimas Ferias de Guadalajara con Nuevo Mester de Juglaría y se han implicado en otras propuestas, como un ciclo de música didáctica que se desarrolló en el Palacio de Dávalos, sede de la Biblioteca, el año pasado. Y han impulsado talleres formativos y recorrido diversos centros escolares, realizando cursos de la más diversa índole. “Es muy importante enseñar a los niños lo que nosotros vivimos para que no se rompa la cadena”, aseguran.

Al mismo tiempo, han participado en certámenes de primer nivel, como el FolkPozoblanco Fest o el Folk Segovia. “Allí hemos representado nuestro folklore”, rememora Tamara Zorita, presidenta de la asociación Las Colmenas. Además, han mostrado su arte en La Posada del Cordón de Atienza o durante el Tenorio Mendocino, recuerda Andrés Fernández, componente del mismo grupo. Incluso han llegado a actuar en la Comunidad de Madrid, concretamente en el museo etnográfico El Caserón de San Sebastián de los Reyes.

Sin embargo, todavía queda camino que recorrer. “Nos hemos encontrado con situaciones tan asombrosas como que un niño de Guadalajara creía que el baile tradicional de la provincia era la sevillana”, asegura Isabel Nolasco. “En este caso, como en tantos otros, la culpa no la tienen los chavales. Ellos hablan de lo que ven y de lo que les rodea”, complementa Javier de Luz. “En este sentido, miro con envidia a Aragón, donde en cada barrio existe una escuela en la que se enseña a cantar, bailar e interpretar la jota”, añade.

En consecuencia, desde Las Colmenas, entre otras propuestas e ideas, echan en falta un festival “en condiciones” en la capital arriacense, que pueda servir de escaparate para los bailes y los compases guadalajareños. “Tenemos en mente promoverlo, pero hace falta dinero, patrocinadores e instalaciones”, indica Nolasco. “Actualmente está el Solsticio Folk, que nació de los grupos de aquí, pero luego derivó hacia el cariz celta que posee actualmente”, recuerda De Luz.

En cualquier caso, los componentes de este grupo no cejan en su esfuerzo divulgativo. También lo promueven a través de los discos. Ya han grabado uno -’Y rodando y rondando’-, en el que se incluye una recopilación de temas de la provincia y en el que se pueden escuchar colaboraciones de primer nivel, como la de José Antonio Alonso o la de Vanesa Muela. Pero el compromiso de la banda no finaliza aquí. Sus miembros ahora están preparando un segundo trabajo de estudio, que esperan lanzar el próximo año.

Compromiso con el folclore

Las satisfacciones de tanta actividad son enormes. “Es cierto que el día a día es duro. Hay mucho trabajo detrás de lo que hacemos. Pero es una labor muy agradecida porque la gente nos brinda un gran cariño”, aseguran los componentes de este conjunto. “Tenemos muchos apoyos, muchos ánimos y muchas ganas. Por eso, en general, la sensación que nos llevamos es muy buena, magnífica”, aseveran.

Un compromiso que se observa también en la recuperación de los temas que posteriormente interpretan. “Hemos investigado mucho a nivel de archivos y de cancioneros. E, incluso, realizamos trabajo de campo, recogiendo la memoria de la gente”, explica Isabel Nolasco. De hecho, los integrantes de Las Colmenas son muy conscientes de la importancia que tiene la recopilación de estos materiales.

En la provincia han existido diversas iniciativas en la misma línea, como los cancioneros y compendios realizados por José Antonio Alonso, María Asunción Lizarazu o Antonio Trijueque, entre otros. “Sin embargo, la gente que ha trabajado sobre ello en Guadalajara -y que ha hecho muy buena labor- ha conocido la cultura tradicional en una época más tardía, cuando las seguidillas sólo las bailaban unas pocas personas”, explica Víctor Foguer.

Una situación que también les ha ocurrido a los componentes de Las Colmenas. “Cuando nosotros llegamos a la música de raíz lo hemos hecho al final de una línea. Tenemos testimonios vivos, pero son muy mayores. Prácticamente centenarios”, reconoce Nolasco.

Pero esta circunstancia -al igual que les ocurre a Alonso, Lizarazu o Trijueque- también cuenta con una vertiente enormemente positiva, que se debe tener en cuenta. Todos ellos tienen en su mano la posibilidad de mantener y conservar una cultura que se halla en proceso de desaparición. “Estamos recuperando cosas que se encontraban en peligro de extinción”, indican al unísono los miembros del grupo entrevistado. “Intentamos promover y difundir nuestras tradiciones para que no se olviden”.

Y las administraciones ¿qué opinan?

La agrupación Las Colmenas no está sola en su labor. Han recibido el apoyo de investigadores y de ciudadanos particulares. Pero, ¿cuál es la implicación de los poderes públicos en este sentido? “El Ayuntamiento de Guadalajara y el Patronato de Cultura han aportado su granito de arena. La Diputación también ha colaborado con nosotros en diferentes iniciativas, al igual que los consistorios de otras localidades y diferentes asociaciones culturales y vecinales”, aseguran los componentes de este grupo. “Con la Junta todavía no hemos hecho nada, aunque nos gustaría”, confirman.

En cualquier caso, los integrantes de Las Colmenas destacan el apoyo que han recibido, también por parte de ciudadanos a título individual. Por ejemplo, Félix Nolasco -quien durante años fuera profesor de carpintería de la Escuela de Folklore- ha fabricado muchos de los instrumentos artesanales que se utilizan en la banda. También está Gemma Mínguez, fotógrafa y autora de gran parte de las imágenes oficiales que retratan a este grupo, que “además baila muy bien las jotas”.

La música tradicional va tomando vigor gracias a este tipo de implicación colectiva y al compromiso de jóvenes como los componentes de Las Colmenas. Sus composiciones constituyen un ingrediente fundamental de nuestra cultura y de nosotros mismos. Sin ellas, nos faltaría algo, no estaríamos completos. Como dijo Platón, “la música es para el alma lo que la gimnasia para el cuerpo”.