Con jota de acogida

El tradicional Festival de Jotas de Ferias organizado por Ibercaja a beneficio de Accem congregó a más de 700 espectadores en el Teatro Buero Vallejo. • Hubo una magnífica exhibición de canto y bailes castellanos de La Cotilla y de jota maña por del grupo invitado de la Casa de Aragón del Henares.


La fórmula no se agota. El Festival de Jotas que organiza cada año Ibercaja por Ferias volvió a congregar este miércoles por la tarde a más de 700 espectadores en el Teatro Buero Vallejo para admirar dos tradiciones de jotas -la castellana y la aragonesa- de la mano de los músicos y bailarines del grupo alcarreño de La Cotilla y de los maños invitados para la ocasión, esta vez la Casa de Aragón del Henares, llegados desde Alcalá.

La fórmula no se agota, aunque casi siempre se mantenga fiel a un mismo patrón que, en el caso de la actuación local, casi se repite al milímetro. Los alcarreños dispusieron sobre el escenario algunos de los clásicos de la tierra, desde la ya casi obligada apertura con la recuperada danza con zancos de Utande del siglo XVII hasta los temas más conocidos del folklore musical de la provincia, entre ellos las jotas de Torija -lanzando puntapies al cielo-, el famoso paloteo de Albalate o la seguidilla de Trijueque, que cerró la actuación local.

Entre tanto, el Grupo de Bailes de La Cotilla exhibió el también muy conocido 'Baile del pollo' de Maranchón -ellas salieron ataviadas con doble salla, una sobre la cabeza, como hacían las mozas de antaño para cubrirse del frío en invierno-. La música de la rondalla paseó al público a ritmo de jota por Henche (al estilo aragonés), Mondéjar con su seguidilla y Sigüenza con sus sanjuaneras.

Y fiel al formato habitual, una hora después del arranque llegó el turno de la jota aragonesa. Aunque la fórmula no se agota, se agradeció la frescura que trajo en esta ocasión la Casa de Aragón del Henares, aunque en el librito de Ferias estuviese anunciada de nuevo la visita de los tan habituales Xinglar. Los maños alcalaínos abrieron su participación en el festival proclamando “que viva la jota” con una pieza de la zarzuela 'Gigantes y cabezudos', para continuar con un bloque de jotas de estilo cantadas con voces vigorosas, entre ellas una en la pirenaica lengua chesa. El grupo empastó sus seis voces vibrantes para interpretar 'La niña cuando va a misa' -de la película 'Nobleza baturra'- y dar paso, a continuación, a una sesión de bailes con la animadísima jota de San Lorenzo de Huesca -que puso al respetable a dar palmas y casi a botar sobre las butacas-, una doble pieza de Andorra (Teruel) con una parte de gaita de boto y una segunda mitad bailada por una pareja; y, entre otras, la jota de Calatayud. Entre baile y baile, los cantaores deleitaron con su destreza vocal, con la participación de dos premios ordinarios del certamen de Zaragoza, Jesús Gimeno y Sergio Sanz, que exhibieron sus dos impresionantes caudales de voz.

En conjunto, hasta 17 temas que extendieron el festival durante más de dos horas que culminaron con una trabajada coreografía de 'El sitio de Zaragoza', aplaudida por el público en pie, y una despedida con atronadora presencia de castañuelas. Los maños del Henares se marcharon, como cantaba su última canción, “con pena en el corazón”.

El festival, fiel por tanto a sus señas de identidad, dio tres cuartas de entrada, por segundo año consecutivo en un Buero Vallejo que le sienta mucho mejor que el Multiusos. La recaudación -a razón de dos euros por espectador- vuelve a ser para Accem, que trabaja con refugiados y migrantes. “Damos los dos euros por bien empleados porque son para alguien que está llevando a cabo una labor sobrehumana”, dijo en la presentación del festival el director provincial de Ibercaja, José Luis San José, en referencia a Accem, organización que tiene además un centro de acogida en Sigüenza. La fórmula no se agota porque cada año por estas fechas pone a cantar y a bailar a una tierra que se proclama solidaria. Con jota de acogida.

 

Fotos: R.M.

 

 

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