¡Viva el folk!

La Plaza de Santo Domingo, con buena entrada, fue escenario anoche de un doble concierto a cargo del Grupo Las Colmenas y de los segovianos Nuevo Mester de Juglaría. • No faltaron éxitos como la jota del 'Que sí que', con la que cerraron una actuación muy aplaudida. • Las Colmenas abrieron la noche con el Alhiguí. 


El folk engancha. Anoche, en la Plaza de Santo Domingo ondeaba la bandera castellana, se bailaron jotas, se recordaron retahílas, se defendió "la identidad no excluyente", sonaron los cencerros, el cascabel, la dulzaina, el almirez. Sonaron los himnos a la Alcarria, el Alhiguí y casi llega la botarga. Sonó la voz descarnada, los romances, los breves paloteos, se alabó al “querido cochino”, a los oficios en vías de extinción -los gabarreros-, a los oficios perdidos -los gancheros- y se bailó hasta charlestón.

Y como en un buen concierto, donde el público está entregado, no faltaron los hits. Que en el folk, haberlos, haylos. 'Por el puente de Aranda' (se tiró el tio Juanilllo pero no se mató...) y la jota del 'Que sí que' (que no que, que a mi novia le gustan los albaricoques...) fueron el remate perfecto a la actuación del grupo segoviano Nuevo Mester de Juglaría, plato fuerte de este encuentro con la música castellana en las Ferias de Guadalajara que abrió el Grupo Folk Las Colmenas.

Fue inevitable no retrotraerse a estampas de épocas pasadas: al lugar de origen donde uno creció o lo hicieron sus padres y sus abuelos, a las fiestas de los pueblos, donde todos juntos bailaban en la plaza; a los tiempos en que los maestros enseñaban la lección con curiosas cancioncillas pedagógicas ('Nace el Duero'). El repertorio se compuso anoche con canciones que han traspasado generaciones y que enseñaron el tío Sidín o la tía Simona y que cuentan historias sencillas de mozos y mozas, de espigas y rosas, de curas y taberneros, de comuneros y segadores, con su dosis justa de protesta. Todas se cantaron y hubo quien las bailó con los 70 cumplidos, con la sonrisa en la boca.

Nuevo Mester de Juglaría, contentos "por volver a Guadalajara", repasaron en hora y media buena parte del repertorio de su álbum 25º aniversario -no faltó 'La Chica segoviana', que corearon todos- y algunos temas de 'Gabarreros', su último álbum editado en mayo, compuesto en homenaje a ese oficio que consiste en sacar leña del monte a lomo de caballos y transportarla para su venta. No faltaron la 'Jota del caballo', el 'Romance de la loba parda', que el guitarrista y cantante Fernando Ortiz dedicó al guadalajareño Félix Nolasco, constructor de zambombas. Ortiz terminó emocionado ante los aplausos sentidos de los espectadores para proseguir después con un paloteo y la jota castellana 'Canto de segadores'.

Tras 'Castilla: Canto de Esperanza', al ritmo de la botella de anís y el almirez, llegaron las retahílas, que el público completó de carrerilla, y 'La Voz del Vino' -“...para que nos conozcamos, bebamos”-. El grupo tuvo también un recuerdo cariñoso para el grupo que les precedió en el escenario, Las Colmenas, integrado por jóvenes y con un repertorio que persigue recuperar las costumbres y transmitirlas para que sus valores no se pierdan. Su actuación, de unos 40 minutos, arrancó con el 'Alhiguí' y siguió con el 'Romance del río Tajo', 'Los Gancheros', el 'Canto a Guadalajara', la Ronda de jotas y la Botarga de Montarrón. El público les correspondió con una lluvia de aplausos final, donde un pequeño se atrevió con una estrofa escrita en un guiño a Nuevo Mester de Juglaría (Una jota castellana/Una jota castellana/Sirve para agradecer/lo que a mí me han enseñado/mis amigos del Mester).

Anoche Guadalajara y Segovia se fundieron en un abrazo fraterno. De los de verdad. Y ¡qué agustico!