La noche Gigante de Love of Lesbian y el synth-pop de The Gift

Los portugueses The Gift y el grupo de Santi Balmes firman los dos grandes momentos del festival alcarreño, en una cuarta edición donde brillaron también el rock melódico de Nada Surf y el atmosférico Iván Ferreiro. • La organización fija en 10.000 las entradas vendidas este año.


La sorpresa, el sábado noche en el Gigante, se llamó The Gift. Un regalo caleidoscópico llegado desde la localidad portuguesa de Alcobaça, entre los nombres de un cartel que este año dejaba poco espacio para la sorpresa. Los espectadores -unas 10.000 entradas vendidas, según la organización, aunque con cifras de media en los conciertos sensiblemente inferiores, según corroboraron a este medio efectivos de la Policía Nacional- se daban el viaje del Escenario Gigante al Escenario Guadalajara sin apenas respiro en píldoras de hora, hora y media, degustando bandas 'indies' de pop, rock y electrónica -con una llamativa mayoría de bandas masculinas- y excepcionalmente, punk, soul, propuestas más clásicas como las de Coque Malla y Lichis y otras, con claras influencias transfronterizas, como DePedro, Bambikina o el rock surf instrumental de Los Coronas. La noche del viernes fue la de Love of Lesbian. La banda catalana congregó al mayor número de espectadores de esta cuarta edición.

Un regalo luso y la 'casa' de Iván Ferreiro

Con una maravillosa Sónia Tavares de cautivadora voz grave, el septeto The Gift firmó una propuesta muy interesante de synth-pop, que terminó ganándose al público. Los lusos, con 23 años de carrera, fueron elegantes y con su cuidada puesta en escena, presentaron las canciones de su nuevo álbum, 'Altar', que ha co-escrito y producido Brian Eno. “Hemos recorrido más de 700 kilómetros, asi que lo vamos a dar todo”, dijo el teclista Nuno Gonçalves, algo excitado. Poco a poco, la banda fue inyectando su medicina, convenciendo con temas como la fantástica intro 'I love it all', las pegadizas 'Big Fish' y 'Clinic Hope' o 'The Singles' -en directo, suena demoledora-. Alternaron en hora y media canciones de rock electrónico con baladas como 'You will be Queen' -dedicada a todas las mujeres del público, “somos las eternas enamoradas”, dijo Tavares- y en la recta final, casi en un bis, regalaron una “pequeña sorpresa preparada en el camerino”. La cantante y Gonçalves se mezclaron entre el público, en mitad del césped, e invitaron a todos a sentarse para deleitar mejor una versión minimalista de 'Everything Now', de Arcade Fire y el 'My way', de Sinatra, que los espectadores corearon y grabaron con el móvil. 

El alto listón que pusieron los portugueses al filo de las dos de la madrugada hizo menos emocionante el paso de Nada Surf por el Escenario Gigante, pese a firmar un concierto nada desdeñable. En su última actuación del año, la banda norteamericana de Matthew Caws y el bajista español Daniel Lorca se mostró más beat pop al inicio con las canciones de su luminoso nuevo álbum 'You know who you are', para volver después a la seña de identidad que les dio a conocer a principios de los años 90, el power pop. Arrancaron con la complaciente 'Cold to see clear', en la senda de grupos como Teenage Fun Club o Gigolo Aunts, y continuaron con composiciones cuidadas y felices -'Believe you´re mine' o 'Rushing'-. También sacaron su garra, regalando momentos más rock y guitarreros, que coronaron con la conocida 'Popular', su éxito de 1996. Agradecidos por “el cariño que nos tienen en España”, anunciaron gira en el país a partir de febrero. 

Iván Ferreiro, momentos antes, desde el Escenario Guadalajara, emocionó al público durante casi hora y media con su atmosférico universo. Arrancó con 'Casa', tema que abre su último disco y acabó con el público desgañitándose cantando la inolvidable 'Turnedo'. Entre medias, un repertorio que también se apoyó en su penúltimo trabajo, 'Historia y Cronología del mundo' y que intercaló algunos temas de su directo 'Confesiones de un artista de mierda'. La fiesta llegó con 'Años 80' y 'El equilibrio es imposible', de su etapa con Los Piratas. Se coreó, se bailó y el público se la llevó en su bolsillo. A Iván Ferreiro lo había prologado Coque Malla, que también acababa en el Gigante una “larguísima gira de verano”. Desgranó parte de su delicado álbum 'El último hombre en la tierra', abriendo con 'La señal' y con la rockera 'Escúchame'. Se atrevió con la preciosa 'Me dejó marchar' -osada para un festival, agradeció la atención- y quiso volver fugazmente al pasado (Los Ronaldos) con el divertido rock and roll 'Guárdalo' para “centrarse en el presente” después con la cándida 'No puedo vivir sin ti', aunque sin Annie B. Sweet.   

A León Benavente le tocó ayer poner música al atardecer, tras la despedida como grupo de los alcarreños Idealipsticks. La banda, liderada por el teclista y cantante Abraham Boba, volvió a vaciarse en un concierto enérgico, de postpunk, techno y rock. Iniciaron su repertorio de canciones de gran carga social con 'Tipo D', prosiguieron con 'California' y no olvidaron 'Ánimo valiente' ni la volcánica 'La palabra'. La catarsis colectiva se finiquitó con 'Aún no ha salido el sol' y la brillante historia de 'Ser brigada'.

El vermú

Por segundo año consecutivo, el Gigante instaló un escenario en la plaza de Santo Domingo. Tres horas de música -sábado a mediodía- que abrió la banda guadalajareña Yo, Estratosférico. Enérgicos y sorteando la seca e “incómoda” fuente de la plaza, descendieron del escenario para compartir con el público -muchos amigos, entre ellos- sus canciones. No era una hora nada fácil, con el sol calentando y las legañas aún en la cara de muchos. Lástima del sonido excesivamente alto en ocasiones porque su disco 'Potencialmente infinitos' tiene madera. Rayando la una de la tarde, llegó el rock and roll de Desvariados y su disco 'Café Caimán'. Frescos y directos regalaron al final una versión de 'Necesito un trago', de Tequila y un guiño al 'Entre dos tierras', de Héroes del Silencio.

Cerraron el vermú Julieta 21, que con su álbum 'Alerta' no han parado de girar este verano. Con el tema 'Me están buscando' abrieron un concierto con más público ya en la plaza, que desgustó más sombra y bailó con los temas pop de su tercer trabajo. Con recuerdo a los grupos que giran y "pican piedra en la carretera", se despidieron con la poderosa 'Fuerza natural'. El vermú siguió en varias plazas del centro con diferentes sesiones de dj´s. 

Esencia lesbiana

La noche del viernes, el 'Poeta Halley' reunió a todos en torno al Escenario Gigante en un concierto redondo donde Love of Lesbian se demostró seguro. La banda catalana, que contó con el productor 'indie' Ricky Falkner al bajo como invitado, abrió con 'Cuando no me ves' y prosiguió con la bonita 'Bajo el volcán'. Firmaron un concierto de hora y media donde iban fundiendo su característico pop con baladas cautivadoras como '1999' y piezas para bailar en la pista como 'Belice'.

Santi Balmes pasó de la camisa blanca a la camiseta con gafas en cuestión de minutos y se preguntó: "¿cómo sería el John Boy del siglo XXI?" antes de arrojar el artefacto pop y la terapeútica 'Me amo', un charlestón que “hay que bailar mal”, invitó Balmes. Terminó ironizando: “Mama, cómprame otra bolsa que la tengo rota de tanto robar” y con crítica sin fisuras a los políticos “que nos están tomando el pelo. El nivel es ya insufrible”. Hubo, también, un mensaje de unidad a la sociedad: “todos somos brothers”, dijeron, antes de tocar 'Manifiesto delirista' y 'Los toros en la Wii': "¿Qué es un mundo feliz, el de Buda o Schopenhauer, libros de autoayuda o la belleza en Murakami?", corearon hasta los más pequeños -muchos, este año-. Ecos del hombre lobo de La Unión y del amante bandido Miguel Bosé se fundieron con el estribillo de 'Fantastic shine' antes de que Balmes bajara al foso con el público para compartir 'Incendios de nieve y calor' y dijeran adiós con 'Planeador'.

Sin aliento, Fuel Fandango repartieron después groove y amor a partes iguales. Alejandro Acosta y la cantante cordobesa Cristina Manjón, Nita, hicieron bailar al público e inyectaron fiesta con su flamenco rock electrónico y un disco, 'Aurora', que confesaron: “sólo nos ha traído cosas buenas”. Cuidando su estética y regalando momentos de zapateado, Fuel Fandango consiguió subir mucho una temperatura que a esas alturas de la noche era gélida. 'Burning', 'Salvaje', 'La Primavera' -que tocaron con DePedro-, la pegadiza 'Toda la vida' o 'Trece lunas' fueron sucediéndose a lo largo de una hora redonda donde el público conectó. 

Fotos: E.C.

No ocurrió lo mismo con Alex O´Doherty y la Bizarrería, un show de música y humor de rock and roll, funky y blues, más propio de otro formato, que no encajó del todo pese a la hora privilegiada de actuación -la una de la mañana-, que obligó a relegar a Shinova y su 'País de las Certezas' a un horario menos benevolente -pasadas las dos-. Su álbum 'Volver', del que desgranaron prácticamente todos los temas, se merecía más.

La noche, tras las actuaciones de DePedro y Los Coronas, empezaba con unos granadinos Niños Mutantes, hacedores de canciones sencillas, sinceras y bonitas, que cada vez se crecen más en el escenario.

Presentaron con buen sonido y acompañados en la formación por el guitarrista Alonso Díaz, voz del grupo Napoleón Solo -¡un acierto!- las canciones de su nuevo disco 'Diez', un álbum  más oscuro que 'El futuro' y 'Naúfragos', sus anteriores trabajos, del que repasaron 'Te favorece tanto estar callada' o 'Hermana mía'. 

Los de Granada también dijeron con este Gigante adiós a su gira de verano. Lo hicieron con la versión de 'Como yo te amo', de Rocío Jurado, que ya admiten como “canción propia” de la banda; ese caramelo titulado 'Errante'; 'Todo va cambiar', canción-mantra cargada de necesaria esperanza y, por último, un mensaje para tomar nota: “Nos vemos en las salas de conciertos. No os olvidéis de ellas. No sólo de festivales vive el hombre”.