Estreno del 'funeral para la Casa de Éboli' en Pastrana

The Labyrinth of Voices ofrece este viernes en el marco del Festival Ducal esta Misa de Difuntos, obra inédita del compositor Petrus Fernández Buch, maestro de Capilla de la Catedral de Sigüenza (1608-1648).  


El grupo The Labyrinth of Voices reconstruirá este viernes en la Colegiata de Pastrana, en el marco del XVI Festival Ducal, el oficio de difuntos que se celebró en 1639 tras la muerte de fray Pedro González de Mendoza, hijo de los príncipes de Éboli. Bajo el título 'Un funeral para la casa de Éboli', el grupo, formación dirigida de Miguel Ángel G. Cañamero, recuperará la Misa de Requiem a cinco voces del polifonista Pedro Fernández Buch. El único manuscrito que existe del cantoral de este compositor se encuentra en los archivos de la Colegiata..

El director de este conjunto vocal e instrumental de música antigua, director del Coro Nacional de España, explica que, desde el mismo año de su creación, 2014, The Labyrinth of Voices recupera la figura histórica y la música de este “compositor talentoso” hasta ahora muy poco conocido, que fue maestro de la Capilla Musical de la Catedral de Sigüenza entre los años 1608 y 1648, donde coincidió con Fray Pedro González de Mendoza en el periodo en el que el tercer hijo de los príncipes de Éboli fue obispo y señor de la Ciudad Mitrada. 

Fray Pedro González de Mendoza mantuvo siempre un contacto muy estrecho con la villa ducal de Pastrana y fue el mayor responsable de su gran enriquecimiento artístico. Por eso, advierte Cañamero, que "no es de extrañar que Fray Pedro González de Mendoza, conociendo y bien considerando la música del polifonista Pedro Fernández Buch en la catedral de Sigüenza, decidiera enviar una copia de la obra de éste a Pastrana, para enriquecer la biblioteca y vida musical de la nueva Colegiata y del recién fundado Colegio de San Buenaventura, en el que se instruía a los infantes de coro que cantaban en dicha Colegial". 

 

The Labyrinth of Voices ha reunido músicas de Fernández Buch, encontradas en el archivo de Pastrana, junto a su Misa de réquiem (que se conserva en el Archivo de las grandes catedrales de Zaragoza) y ha tejido un 'Officium defunctorum' completo, que ilustra cómo pudo sonar en 1639 un funeral para la casa de Éboli en la Colegiata de Pastrana.

El único manuscrito

Cuando el prelado emprendió la gran reforma de la Colegiata y construyó la cripta y el colegio de San Buenaventura, los dotó de una importante biblioteca. Debió entonces mandar copia de la música de todas las obras de su maestro de capilla a Pastrana. Precisamente ese cantoral es el único que se conserva hoy en España, conteniendo el mayor número de obras musicales de Buch. 

Aunque dicho cantoral ya había sido descubierto por otros estudiosos, hasta la fecha solo existían referencias de este compositor a nivel musicológico y aún “nadie se había tomado la molestia de transcribirlas e interpretarlas”, según declara Cañamero. Por eso, The Labyrinth of Voices ha emprendido la cruzada de recuperarla. “Su música es de una gran perfección compositiva, característica que puede hacerse extensiva al resto de los grandes compositores del renacimiento español, los conocidos y los menos conocidos, puesto que todos estos maestros de capilla, poseían una estricta formación. 

La producción de Buch recogida en el cantoral de Pastrana incluye misas, motetes y magníficats. No obstante, la Misa de Requiem, que será el eje fundamental de este concierto, se conserva en el archivo de la Seo de Zaragoza. "Su música es exquisita, de una gran expresividad, y merecería estar a la altura de otros compositores más conocidos del Siglo de Oro español”, explica el director.

Este viernes, Pastrana retrocederá a aquel 25 de junio de 1639, en el que Pastrana celebró las honras fúnebres. Este tipo de cortejos, con ceremonias fastuosas, incluidas arquitecturas ficticias dentro de las iglesias, se pusieron de moda tras la muerte de Felipe II. 

Una Colegiata vestida de negro

Fray Pedro González de Mendoza, hijo de los Príncipes de Éboli, el gran Obispo y Señor de Sigüenza, murió en Sigüenza el 23 de junio de 1639. Días más tarde, su cuerpo sin vida llegaba a la Villa ducal de Pastrana, para recibir cristiana sepultura en la Colegiata. 

Aquella ceremonia, que culminó con el entierro de Fray Pedro González de Mendoza en la cripta de la misma Colegiata, debieron de estar acompañados sin duda de música, aunque lamentablemente nada ha quedado registrado", señala Cañamero, quien explica que por ese motivo "nos hemos propuesto reconstruir y crear un imaginario 'Officium Defunctorum' que recrease cómo pudo ser musicalmente aquella impresionante ceremonia".

El séquito de la corte de Pastrana, salió al encuentro de aquel cortejo fúnebre que venía desde Sigüenza y que portaba su cadáver. Tras encontrarse en la Ermita de Nuestra Señora del Val y tras una primera parada en el Convento de San Francisco, entraron en la villa por el barrio morisco del Albaicín hasta llegar a la plaza donde se encuentra el Palacio Ducal. Las campanas doblaban llorando su perdida. Frente al Palacio se había erigido un altar ficticio, para su primer recibimiento. Allí se formó la comitiva que, siguiendo el estricto orden que el propio Fray Pedro había dejado por escrito que se guardara, llevó su cuerpo en solemne procesión hasta la puerta de la Colegiata, donde los canónigos aguardaban.

El interior de la colegiata se vistió de negro luto en la cabecera de su altar con grandes telas, igualmente negras, que colgaban desde las cornisas hasta el suelo, cubierto de ricas alfombras. Por todas partes había emblemas de la casa de Éboli, escudos de armas, blasones, cuadros alegóricos, esqueletos...

Y en medio de la nave, bajo la cúpula, el imponente túmulo funerario: una arquitectura efímera en forma de templete que se alzaba coronado por un dosel. Todo iluminado por el resplandor de miles de velas. Aquella escenificación venía a decir a todos aquellos que la contemplaban que un gran hombre, un gran señor, había cruzado por el valle de la muerte victorioso. Aquella ceremonia, aquellos solemnes oficios que se celebraron y que culminaron con el entierro de Fray Pedro González de Mendoza en la cripta de la misma Colegiata, debieron de estar acompañados sin duda de música, aunque lamentablemente nada ha quedado registrado.

Ese momento, en el que con mucha probabilidad sonaría en la Colegiata la Misa de Requiem de Buch, “nos ha dado pie a reconstruir cómo hubiera sido la parte musical de unos oficios fúnebres, aunando la misa con otras obras del cantoral de Pastrana, reproduciendo así lo que pudo ser un funeral para la casa de Éboli: una reconstrucción completa de cómo imaginamos la ceremonia”, dice el director en referencia al título del concierto. 

La Asociación de Damas y Caballeros de Pastrana recreará el boato del cortejo fúnebre, que saldrá desde el Palacio hasta la Colegiata. Cuando llegue, comenzará el concierto. Para el conjunto vocal e instrumental, actuar en Pastrana “es un placer, la Colegiata es un marco incomparable y además, suena especialmente bien, como demuestra la maravilla de órgano que tiene”. 

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