Morente, elegancia flamenca

Estrella Morente actuó la noche del viernes ante 800 personas en el Buero Vallejo, donde ofreció un concierto de hora y media, muy flamenco, con poco espacio para canciones más melódicas y un bonito cierre con el tango 'Volver'.


Uno de los nombres grandes de esta Semana de la Música ha sido Estrella Morente. La cantaora granadina llevaba años sin cantar en Guadalajara y en su regreso a esta tierra que tanto quería su padre, el maestro Enrique Morente, se mostró flamenca, clásica, acompañada de los suyos. De su tío, José Carbonell 'Montoyita' a la guitarra, brillante y afinador, su primo José Carbonell 'Monti', acompañando en la segunda guitarra, de José Enrique Morente y Antonio Carbonell a las palmas y al cante y de Pedro Gabarre (El Popo), al cajón flamenco, además de Victoria Carbonell y Remedios Heredia a los coros.

Todos ellos se encargaron de abrir el concierto con una actuación prácticamente en penumbra, una pequeña fiesta flamenca donde voces, bailes y palmas prologaron a la estrella. Entonces se hizo la luz y apareció Morente, vestida con falda flamenca negra y blanca, camisa blanca entallada en los hombros, pelo recogido y chaleco negro con mantón. Sentados en sillas flamencas de enea clara, fueron desgranando siguiriyas, bulerías y tangos cantando a esa "vida mala" que "me mata to", a Granada, al amor y a Lola Flores ('Sevillanas a Lola'). Ella repartió sonrisas y olés conjugándolos con su cante tan personal, elegante y cautivador. 

"Gracias por compartir este rato de flamenco y de cariño", dijo al público tras confesarle que "Guadalajara es un lugar que mi padre adoraba y donde tenía muchos amigos", citando al periodista, escritor y promotor guadalajareño Juan Verdú, que Estrella Morente ha calificado siempre como "el Quijote del flamenco".

Dedicó Estrella este concierto a su abuela, que estaba en el patio de butacas, detalle que propició los aplausos de un público que disfrutó con el cante, con la fiesta que sobre el escenario regalaron todos, bien fuera con un solo impoluto de guitarra de Montoyita; bien, con el ritmo frenético que ofrecieron 'Monti' y El Popo a la guitarra y al cajón.

La senda de la actuación fue, en general, muy flamenca y con apenas espacio para canciones más melódicas o versiones que se pueden encontrar en la discografía de Morente. La única excepción fue el cierre, ese tango apasionado y emocionante que versionó para la película de Pedro Almódovar. 'Volver' sonó flamenco pero también bossa y terminó en una fiesta flamenca, con Estrella Morente paseándose por el escenario, amagando -micrófono en mano-, con bajar al foso pero sin hacerlo finalmente. 

La hora y media de concierto, justísima, se pasó en un suspiro. No hubo bises, aunque Estrella Morente alargó ese 'Volver' con una pequeña 'juerga', con cierta contención, donde participaron casi todos. Su actuación, delicada y sincera, destiló elegancia, respeto y auténtica querencia por el género que le ha acompañado desde que era niña y del que estará empapada por siempre.