Infinito Raphael

El cantante de Linares agotó anoche entradas en un Buero Vallejo rendido desde el primer segundo ante el artista. • Durante dos horas y media desgranó parte de su último álbum y recordó éxitos como 'Qué sabe nadie' o 'Como yo te amo', con la que se despidió.


Aunque tras su paso por el Festival Sonorama esté considerado como un artista 'indie', Raphael sigue jugando en el terreno que nunca ha dejado de pisar. Ya lo dijo anoche, ante un Buero Vallejo rendido a sus pies desde el primer segundo: "yo sigo siendo aquel, el mismo Raphael de siempre". Los jóvenes fueron una excepción en su concierto de Guadalajara, donde agotó entradas hace varias semanas. Por goleada ganaron sus fans de toda la vida que aplaudieron llenos de fervor y de pie cada canción, como si fuera la última. No sólo sus conocidos hits sino también los nuevos temas que el artista ha incluido en su último álbum, donde se ha rodeado de compositores como Dani Martín, Vega, Iván Ferreiro o Mikel (líder del grupo Izal), cuyo tema 'Infinitos bailes' -que recuerda inconfundiblemente a la banda granadina Los Planetas- abrió la noche a golpe de rock.

Vestido de negro, con una levita de cuero de la que se desprendió pronto, Raphael prosiguió con la bonita balada 'Aunque a veces duela' y con la intensa 'Loco por cantar', un tema que da nombre a su gira y que le exigió más poder a una garganta que aguantó, pese a una ligera afonía, casi todas las canciones de un repertorio de dos horas y media -de las 37 previstas solo se saltó 'Yo soy aquel'-.

Raphael, que ha inaugurado el ciclo 'Música en Primavera', demostró anoche que a sus 73 años sigue siendo un artista con ganas de pisar el escenario, un hombre vitalista, con ganas de innovar y seguir haciendo música. Un artista al que le alimenta la lluvia de aplausos, que sigue siendo igual de teatral y apasionado que siempre, un contador de historias de amor y desamor con un estilo propio e inconfundible. Los aplausos continuos y recíprocos lo demostraron con creces en un mágico espectáculo de luz y de color, una gran puesta en escena con potente sonido, bonitos juegos de luz y audiovisuales que mezclaron imágenes de un joven Raphael, en la plenitud de los años 60, con diseños más vanguardistas.

Su concierto, que el artista fue regalando sin apenas descanso, sin apenas hablar, transitó entre la balada intensa, el tango -'Nostalgia'- y el guateque más festivo -'Vive tu vida' o la ye-yé 'Mi gran noche', que llegó pronto-, la música latinoamericana -sonaron 'Gracias a la vida', 'Acuarela del río' y 'El Gavilán'-, el bolero y el pop-rock de sus nuevas canciones, entre las que destacaron 'Cada septiembre', 'Por ser tú', 'Carrusel' o la country 'En pie'.   

En la segunda parte, Raphael apostó por repasar temas más reconocidos de su carrera como 'Estar enamorado', la apasionada 'En carne viva' o la salsera 'Escándalo', cuyo estribillo levantó al público una y otra vez. La recta final fue para 'Qué sabe nadie', nostálgica y arrebatadora, y 'Como yo te amo', que cerró la actuación. El público no insistió demasiado para el bis. Quizás porque fue un concierto generoso que colmó de sobra a los espectadores. El cantante se fue entre una nube de aplausos aunque prometió volver pronto a Guadalajara. Infinito Raphael.