La etapa dorada de los coros

La afición a los coros ha experimentado un auge inédito en Guadalajara. En la última década han nacido media docena de agrupaciones de niños y adultos que suman sus voces a las ya señeras, como Novi Cantores o el Orfeón Santa Teresa. El público se rinde ante algunas de estas propuestas, que protagonizan momentos muy señalados de los grandes eventos de la ciudad como el Festival de Cine o el Maratón de los Cuentos, mientras otros coros coleccionan premios, crean cantera o exploran territorios alternativos. Nos hemos preguntado a qué se debe este fenómeno.


Cierren los ojos y piensen en un coro. ¿Ya? ¿Cuál les ha venido a la mente? ¿Uno de personas mayores vestidas de etiqueta y cantando música sacra? ¿Un grupo de jóvenes y niños interpretando bandas sonoras de películas? ¿Quizá el de su pueblo? o ¿el de su parroquia? Todos son válidos porque todos representan la nueva dinámica que está viviendo Guadalajara en la música coral. Un momento dulce en el que las agrupaciones vocales están alcanzando un desarrollo hasta ahora desconocido.

En nuestra provincia las corales nunca habían tenido mucho tirón entre el público. Hasta ahora. De llenar iglesias para conciertos de música sacra se ha pasado a llenar el teatro Buero Vallejo colgando el cartel de “No hay entradas”. Lo hizo este otoño el Coro Ciudad de Guadalajara en un acto a beneficio de Nipace y lo hizo meses atrás el Orfeón Joaquín Turina al llenar dos veces las mil butacas del Buero con su espectáculo ‘Score II’. También sorprendente fue la actuación de este coro en el Fescigu, allí encandiló con sus voces a los asistentes de tal manera que algunos todavía hablan de su personal interpretación de ‘Mediterráneo’… Seducen en el teatro y seducen en la calle, donde los espectadores contemplan boquiabiertos como complementan actos culturales de gran prestigio en Guadalajara: el coro Novi Cantores y el Orfeón Joaquín Turina cantan sus cuentos en el Maratón creando momentos mágicos. Llenan de emotividad el Tenorio Mendocino y son capaces de poner el contrapunto a actividades tan prosaicas como la Pasarela de Creadores de Moda que se celebró en septiembre en el Palacio del Infantado.

Desde hace unos años la música coral está cambiando en Guadalajara. No hay más que fijarse en cómo ha ido creciendo el número de coros en los últimos años. A los de “toda la vida”, Orfeón Santa Teresa, Coro Novi Cantores, Coro del Carmen… se unen nuevos nombres como Orfeón Joaquín Turina, Escolanía Ciudad de Guadalajara, el Coro Ciudad de Guadalajara, Kromática… Entre todos han llevado a cabo una renovación de tal calibre que han conseguido algo impensable: que cada vez haya más gente que busca cantar en un coro y más público interesado en disfrutar de sus conciertos.

Cambio de chip

No existe una razón única que explique por qué los coros están de moda en Guadalajara. Más bien es un conjunto de causas. Los que conocen este mundo analizan ese cambio y tan pronto lo achacan a repertorios más populares, como al respaldo continuado de las administraciones o al mayor eco que estas actividades están encontrando en los medios de comunicación.

Elisa Gómez, directora de la Escolanía -para niños-, del Coro Ciudad de Guadalajara y de Kromática, cree que hay más gente apuntada en los coros porque ya no les da miedo probar la experiencia. “Yo creo que la gente antes miraba los coros con respeto y ahora, ha perdido el miedo. La gente cree que hay que tener ciertas condiciones para cantar: haber cantado antes, tener educada la voz… y no es así”, explica Gómez. “Nosotros nos encargamos de formar vocalmente a la gente en nuestros grupos, simplemente hace falta tener buen oído y poco a poco te vas educando”.

Junto a la pérdida del miedo, Sergio Cano, director del Orfeón Joaquín Turina, apunta otro como fundamental: el cambio en el repertorio que cantan los coros. “La gente se siente atraída -afirma- cuando el repertorio es atractivo y cuando comprende lo que oye. Cuando les emociona lo que escuchan. Yo creo que eso hace unos años estaba abandonado por mis colegas de profesión. Se tendía a elegir un repertorio para unos pocos, pero mi visión es más amplia. Yo quiero que mi grupo sea versátil, que no se centre sólo en música de la mal llamada culta. Es una música que a mí me apasiona porque la entiendo, pero eso no es lo habitual”.

De hecho el Orfeón Joaquín Turina es uno de los que más ha notado el cambio. En 2008 empezó con fuerza. Que Sergio Cano fuera un profesor conocido ayudó a que se formase el Orfeón, pero después, según reconoce él mismo, llegó la realidad: los ensayos, el compromiso, dedicarle mucho tiempo… el grupo empezó a decaer hasta que iniciaron un nuevo proyecto: ‘Score: lo invisible del séptimo arte’. Un espectáculo basado en la interpretación de bandas sonoras del cine en el que se mezclan la danza, las voces del coro, los instrumentos musicales y las películas más populares. La experiencia ha sido un éxito, y tras abarrotar en varias ocasiones el Teatro Buero Vallejo, con mil butacas, están preparando la tercera entrega: ‘Score III’.

Nuria Matamala, directora del Coro Novi Cantores, no tiene tan claro que haya un auge en el número de coros pero sí está totalmente convencida de que hay más interés por parte del público. Aunque reconoce que un repertorio sencillo llega más fácilmente, defiende que hay que ofrecer también temas más cultos: “Al público hay que enseñarle de todo para que pueda elegir, aunque sí es verdad que en función del repertorio es más entendible o cuesta más. El 25 de noviembre hicimos un concierto con la Banda de Música con un repertorio escogido y difícil, y los comentarios que me han llegado es que a la gente, muchos de ellos profanos, les ha encantado. Eso produce una gran satisfacción”.

¿Y las administraciones? ¿Qué papel están jugando en este resurgir de las agrupaciones vocales? Pues en este tema las opiniones son dispares. El director del orfeón Joaquín Turina cree que no hay una relación causa-efecto, ya que las ayudas institucionales que su grupo recibe son prácticamente las mismas que hace unos años: “No hay una correlación entre más presupuesto y más coros, al menos en mi grupo. Se ha aumentado un dos o un tres por ciento el apoyo, pero no es suficiente porque somos grupos muy grandes y el funcionamiento es complejo, pero por supuesto agradecemos esas ayudas”.

Sin embargo, Elisa Gómez directora del Coro Ciudad de Guadalajara cree que la implicación sí es mayor: “Las instituciones ayudan cada vez más y su apoyo es fundamental porque dependemos de ellas para seguir adelante. A esto hay que sumar el apoyo de los medios de comunicación, que desde hace unos años también ha aumentado” .

Colaboraciones que suman

Por si esto fuera poco los coros han conseguido una gran visibilidad social gracias a las colaboraciones que habitualmente se realizan con otros actos culturales de Guadalajara que tienen gran seguimiento. Es el caso del Festival de Cine Solidario de Guadalajara (Fescigu), del Tenorio Mendocino o del propio Maratón de Cuentos. “Eso da mucha difusión -reconoce Nuria Matamala-. El primer año [en 1992] yo le propuse a Blanca Calvo, responsable del Maratón, contribuir con un cuento cantado y desde entonces no hemos dejado de participar. Nos sentimos orgullosos porque después ha habido otros que están haciendo lo mismo.” Un tándem que da mucha difusión al coro que participa y al acto cultural que lo acoge.

A todo esto se suma un elemento más: los beneficios físicos y de socialización que produce estar en un coro: “la música es tan saludable y buena para el espíritu, para la dicción, para la concentración, para el ritmo interno y externo que lo increíble es que no nos demos cuenta. Es tan saludable que sería de torpes no participar”, dice Nuria Matamala.

Incluso en muchos casos es una manera de establecer nuevos lazos sociales basados en intereses comunes. “En una sociedad cada vez más deshumanizada la gente encuentra en la música lo que no encuentra en otro sitio -dice Sergio Cano-. Yo conozco personas que han cambiado radicalmente su vida al apuntarse al coro y te dan las gracias asegurándote que no lo van a dejar nunca, y eso te da muchas fuerzas”.

Menos música en el colegio

El auge de los coros en Guadalajara se produce precisamente cuando la asignatura de música tiene cada vez menos peso en el plan de estudios de los colegios, ya que en la actualidad tan sólo se imparte una hora a la semana de esa asignatura. Una paradoja que Sergio Cano ve como una rebelión: “Lo que la gente no encuentra en la escuela lo busca fuera y lo busca en las expresiones artísticas. Te dicen: ‘es que a mí me gustaría que me enseñaran en el colegio lo que tú me das: tocar un instrumento que no fuera la flauta, aprender lenguaje musical, aprender canciones a cuatro voces…’ Lo que yo no entiendo es que esta demanda no llegue a los gobernantes. Los estudiantes pasan por la música sin pena ni gloria, sin saber lo que realmente significa.”

Para Nuria Matamala, directora de Novi Cantores, la música es una fuente de bienestar: “Se dan muchas más horas de otras asignaturas pero la música mejora muchos aspectos: la motricidad, la memoria, la dicción, el respeto al otro… La música es creatividad y es trabajo en equipo, algo que ahora está tan de moda. La música es ideal para trabajar eso”.

Con esta situación el futuro de los coros es bastante esperanzador. Algunos como Nuria Matalama creen que hay buenas vibraciones pero que queda mucho por hacer todavía, “los coros vocales en Guadalajara están a años luz de otros lugares por cantidad y calidad. Tú te vas a cualquier pueblo de Valencia y cualquiera toca instrumentos. En el Norte pasa igual. En esto estamos en pañales. Espero que el futuro sea muy bueno aunque creo que hay mucho que trabajar todavía”.

Más entusiasta es Sergio Cano: “Yo veo un futuro dorado porque hemos dado con esa tecla que hace disfrutar al público y, a corto-medio plazo, eso no va a hacer más que crecer y hay que trabajar para darles lo que ellos demandan”. 


MAPA DE COROS

Guadalajara nunca ha contado con tantos coros como en la actualidad. Presentamos algunos de ellos:

» Coro del Carmen. Es el más antiguo. Creado en 1972 por un grupo de amigos con inquietudes musicales, su sede siempre fue la Iglesia de El Carmen en Guadalajara capital.

» Orfeón Santa Teresa. Teresa Butrón, una vecina de Guadalajara muy activa en la dinamización de la ciudad, fue la responsable de la puesta en marcha de este coro en 1973. A finales de los 80 grabó un LP llamado “Esencia y Miel”. Actualmente lo dirige Lola López.

» Coro Novi Cantores. Uno de los más veteranos. Lleva 27 años en la brecha. Actualmente cuenta con 25 voces y fue el precursor en eso de unir coros con los actos culturales de la ciudad. Desde la primera edición participa en el Maratón de Cuentos de Guadalajara. Nuria Matamala es su directora.

» Coro Ciudad de Guadalajara. Creado en 2014. Es uno de los nuevos, aunque en realidad es la evolución de la antigua Polifonía Coral de la Esperanza fundada en los años 70. El coro está compuesto por 70 voces y está dirigido por Elisa Gómez.

» Escolanía Ciudad de Guadalajara. Nacido también en 2014. Es un coro infantil compuesto por 60 niños de entre 6 y 14 años. También lo dirige Elisa Gómez.

» Kromática. Es el tercer y último coro que Elisa Gómez dirige. Este es un grupo semiprofesional creado en 2011. Han cumplido su quinto aniversario y han grabado un CD “Breath” para celebrarlo. Está formado por 34 voces procedentes de diversas provincias de España. Ensayan de forma intensiva una vez al mes en Guadalajara y participan en numerosos concursos por todo el país con bastante éxito.

» Orfeón Joaquín Turina. Nació en 2008 y en estos años ha pasado de 40 a 70 voces. Se especializó en música coral sinfónica pero actualmente está inmerso en el proyecto “Score” que mezcla música clásica y contemporánea a través de bandas sonoras del cine. Sergio Cano es su director.

» Turina Children Voices. Nació por la necesidad de completar el espectáculo Score con voces muy agudas. Empezó como un experimento en el colegio Las Lomas pero rápidamente se consolidó. Es el coro de niños del Orfeón Joaquín Turina y tiene 40 voces.

» El Coro Poético y Peripatético. No es un coro al uso. Salido de la mente siempre inquieta de Estrella Ortiz es un coro a medio camino entre el canto y el arte de recitar poesía. Nació en las protestas por el cierre del Teatro Moderno, resurgió en el último Maratón de Cuentos y lo que empezó como algo puntual se está convirtiendo en un proyecto con continuidad. Actualmente lo forman 24 personas.

» Coro La Paz de Pastrana. Se creó en el año 1985, en la actualidad cuenta con una treintena de voces aunque han pasado por ella más de 150 socios.

» También hay coros en localidades de la provincia como Sigüenza o Cabanillas, surgidos de sus respectivas escuelas municipales de música.


Reportaje publicado originalmente en el número 14 de Cultura EnGuada, periódico impreso de Invierno 2016/17.