Así suena la Navidad en la Alcarria

Atienza, Pareja y Tamajón han celebrado sus certámenes de villancicos como antesala de la Navidad. • Todos coinciden en que estos recitales sirven para mantener vivas las tradiciones de los pueblos y conservar las canciones. • En Almonacid, además de cantos y pregón navideño, hubo mercadillo solidario. • Sigüenza invitó a nueve rondas en su certamen, ayer domingo, que pregonó el exalcalde de Guadalajara, José Mª Bris.


Son la banda sonora de la Navidad. Pasan de generación en generación y son patrimonio popular. Los villancicos suenan ya en centros comerciales, en las calles y en los pueblos. Los primeros certámenes no se han hecho esperar. Atienza celebró el suyo el pasado 6 de diciembre, en la iglesia de San Juan, para dar la bienvenida a la Navidad como es habitual desde hace seis años. El público respaldó esta cita en la que participaron la Ronda de Teo, Amigos de Sigüenza, Cencerrones de Cantalojas, Ronda Navideña de Cogolludo y el Coro de Tradiciones de Atienza.

Atienza: villancicos y chorizos al vino

El certamen comenzó a las seis de la tarde con la salida de las rondas desde la plaza de España hasta la iglesia. A continuación, tuvo lugar el saludo musical al Belén de la parroquia y el tradicional pregón navideño. Tras las actuaciones de rondas y grupos, se realizó se realizó una entrega de obsequios y una degustación de chorizos al vino en el Ayuntamiento. Uno de los momentos más emotivos se produjo cuando todas las agrupaciones cantaron juntos el villancico final en el altar de la iglesia de San Juan.

La concejala de Cultura del Ayuntamiento atencino, Silvia Higes, destacó el “gran ambiente que hubo entre las rondas y los grupos y la tarde tan agradable que nos hicieron pasar. Es impresionante la ilusión y la dedicación con la que los integrantes de estos grupos van a cantar por los diferentes pueblos de la provincia”.

Pareja: toda la Alcarria cantando

Pareja celebró ayer el IX Certamen de Villancicos con los cantos de siete rondas y agrupaciones musicales llegadas de toda la Alcarria, quienes llenaron de calor las calles de la localidad y la iglesia parroquial, que acogió un año más, el evento.

María Angeles Druet, una de las integrantes de la Ronda de Pareja, fue dando paso a los participantes Abrió la tarde la Ronda de Alocén. Hicieron su propia versión de una canción alemana titulada 'Nunca suenan las campanas', para acabar su participación con el villancico popular 'El niño Manuel'. La ronda de Alcocer, por su parte, apostó por mezclar temas antiguos con canciones modernas. Vestidas de negro y ataviadas con sus coquetas bufandas amarillas, las once cantantes de la ronda empezaron con 'Más alla', de Gloria Estefan y continuaron con 'Villancico manchego'. 

La Asociación de Mujeres de Escamilla subió a continuación para cantar su tradicional 'Pastores y pastoras', que combinó con 'Las Palmas del rey'. Subieron al púlpito con unos chalecos rojos de punto y con múltiples instrumentos de percusión, como los huesos, el almirez o la garrota de cascabeles, a los que les dieron buen aire. “La Ronda más bonita de Escamilla era la del aguinaldo de Nochebuena. Cuando salía, se le iba uniendo gente, hasta llegar al medio centenar, o más. Terminábamos en el juego pelota, al resguardo de sus paredes. Ahora, tratamos de que no se pierdan estas costumbres e implicar en ellas a los más jóvenes”, afirmó Gloria Cano, presidenta de la Asociación que participa cada año en el certamen parejano.

La Ronda de Salmerón, otra de las habituales todos los años en Pareja cantó 'Aquel niño' y 'Que llega la Ronda', dos villancicos castellanos. La agrupación cuenta con todos los instrumentos de percusión típicos, además de guitarra, bandurria y zambomba. “En las navidades tradicionales, todo giraba en torno a las fiestas religiosas y los villancicos formaban parte de la cotidianidad de estas fechas”, contaba Milagros Villalta, nacida en Salmerón en el año 1950. Se cantaban de manera espontánea por la calle, sin previo aviso y sin ensayos, cuando los mozos se juntaban y salían. La Ronda de Salmerón destacó siempre por su calidad musical. Muchos de sus integrantes tocaban la guitarra y el laúd, “porque había banda”. La despoblación del medio rural hizo que se perdiera por un tiempo. Hace más más de una década, los cánticos volvían a las calles de la localidad de la mano de su ronda. “Seguimos la tradición para que no se pierdan estos cantares y costumbres, para que los niños nos oigan y algún día nos imiten”, terminaba. 

La Asociación de Mujeres de Sacedón interpretó 'La misa del gallo' y 'Río'. En Pareja se sienten como en casa: “Nos gusta venir”, reconocían. Sin artificios, las sacedoneras llevaban la percusión típica de la Nochebuena: botella, zambombas, panderetas… y las voces, bien enérgicas. “La navidad de antes era más bonita que la de ahora, con muchas rondas por las calles. Como nos gustaba tanto, seguimos, para que no se pierda”.

La Ronda de Tendilla cantó dos villancicos: 'Cántale una alegre nana', adaptado en letra y música a la tierra alcarreña, y un segundo, 'El niño Dios ha nacido', una creación de Carolina Moreno, que la propia Ronda ha hecho a la medida de la música tradicional del pueblo.

En su calidad de anfitriona, la última actuación correspondió a la Agrupación Musical de Pareja. Con una amplia variedad instrumental, las parejanas cantaron 'La Adoración', villancico castellano acompañadoa la percusión con el triángulo, la zambomba, la pandereta, el pandero, el almirez, la botella, la garrota de cascabeles y mucha ilusión, y uno muy alegre, 'Ofrendas al niño', en el que, además de sus animosas voces, emplearon todos sus instrumentos. El primero fue un homenaje a la música tradicional local. “Con el almirez, la garrota de cascabeles y la lata de atún, los pastores eran capaces de hacer música”, señalaba una de las más veteranas de la Agrupación, Angelines Gusano. Como cada año, y además de organizar su propio certamen, la Agrupación recorre la provincia, de certamen en certamen. Ya han estado en Salmerón, Alocen y Tendilla y próximamente irán a Auñón, Aranzueque, Torija y Guadalajara.

Después de terminar sus intervenciones individuales, todas las agrupaciones juntas cantaron un popurrí de villancicos. Cada ronda recibió el obsequio de un jamón. Por fin, La Alcarria junta, terminó la tarde en la Plaza Mayor de Pareja compartiendo un caldo caliente, una limonada y un suculento tentempié.

El alcalde del municipio, Javier del Río, que prologó el certamen recordó que esta cita culmina los preparativos navideños en Pareja y coincide en el tiempo con la instalación de los Nacimientos. El de la Iglesia, “cada año tiene más piezas y más calidad”, mientras que el más tradicional, el de la Plaza Mayor, está sentimentalmente asociado a la olma, puesto que la costumbre era que rodease su tronca. Los parejanos ultiman en estos días su colocación en uno de los soportales. “Cantemos juntos hoy a la Navidad, que es la paz, y que vuestras canciones traigan paz y alegría a nuestros hogares y a todos los rincones de la tierra”, finalizó Del Río.

Carolina Moreno, profesora de música, que ensaya habitualmente con los grupos de Tendilla y de Pareja, agradecía también la existencia de este tipo de certámenes, que sirven para recuperar las canciones de los pueblos, hacen que se junten las familias, los jóvenes y los mayores y "son una excelente manera de conservar las canciones, escribir las que nos transmiten los mayores, aprenderlas y cantarlas con los niños". Sin estos certámenes, proseguía, "no habría excusa para recuperar estas canciones que la gente mayor se sabía de memoria y que aprendieron, a su vez de sus antepasados. Además, con la creatividad musical de cada pueblo, readaptas lo que aprendes”. 

Tamajón: reivindicación del folklore

Tamajón celebró este jueves el IV Certamen de Villancicos de Tamajón. El alcalde del municipio, Eugenio Esteban, se encargó de pregonarlo, dándole además la bienvenida a todas las rondas y grupos de villancicos que iban a cantar, provenientes de Hita, Humanes, Cantalojas, Atienza y Atanzón, respectivamente.

A partir de las cinco de la tarde, el Centro Cultural agallonero se empezaba a llenar de vida y cultura popular. Bandurrias, guitarras, panderos y panderetas, zambombas, huesos, botellas de anís… Cada uno de los grupos se apropiaba de una sala del centro, para cambiar sus vestidos por los atavíos, todos peculiares y con reminiscencias de su tierra, y para ensayar sus villancicos.

En el pregón, Esteban afirmó que “lo intangible es lo más importante de los pueblos” porque de ahí dimanan las costumbres, el folklore, los oficios, y los conceptos que componen el medio rural" y subrayó los esfuerzos que hacen las distintas administraciones para evitar la despoblación, aunque el resultado no sea el deseado. "Es muy importante conservar también en nuestro medio aquel folklore y aquella cultura que nació de lo inmaterial, de las mentes de nuestros antepasados y se convirtió en instrumentos y coplas para cantar su vida diaria”.

Correspondió abrir el certamen a la Ronda de Hita. Interpretaron dos villancicos, 'Despacito no hagáis ruido', y 'La borriquita'. Según contaba Isabel Fernández, no era Hita pueblo de rondas de Navidad porque se hacían por San Blas, cuando los quintos cantaban a las mozas. Han sido los mayores de Hita quienes han creado esta agrupación musical con la que llevan ya unos años recorriendo los certámenes de los pueblos. Este año ya han cantado en Cantalojas y Tamajón, y les esperan en Sigüenza, Cabanillas y Atanzón, donde llevarán su música y alegría, y sus guitarras, laudes y bandurrias, y percusión navideña. Vestían pantalón negro, camisa blanca y un pañuelo rojo.

Tomó su relevo una de las agrupaciones musicales más veteranas de Guadalajara, la Coral Penafora de Humanes, dirigida y acompaña a la guitarra por Juan Carlos Esteban. Con mucho sentido del ritmo y del tono, cantaron 'Jotitas al niño', 'Campanas, campanas', 'Pastorcito, ¿dónde vas?', 'A Belén venid pastores' y 'La más fría noche'.

Espectacular, como cada año, fue la actuación de los Cencerrones. Ataviados con sus impresionantes corralas de cencerros a la espalda, vestidos con sus trajes de pana, manta, albarcas y calcetines de lana, y sus boinas, dejaron patente, ante el público, que abarrotaba el salón de actos de Tamajón, el pasado ganadero de su localidad de origen. En su actuación no faltó el tradicional 'Romance', que continuaron con 'Vengan todos los pastores' y 'Soy un pobre pastorcito'.

El Grupo de Tradiciones de Atienza, tiene una historia parecida, pero es de más reciente creación. Llevan sólo unos años de actividad, pero su música es heredera también de la antigua Rondalla de Atienza, que cesó su actividad en la década de los años veinte. Anoche, con guitarras y la percusión típica de la Navidad, cantaron para todo el público el 'Río de amor', 'Campanitas' y 'María tu eres la luz', tres villancicos populares que llevan ensayando desde octubre. Acompañándoles, estuvo presente, el alcalde de Atienza, Pedro Loranca.

Cerró la Real Zambombada de Atanzón, con sus más de cuarenta integrantes. Interpretaron 'La Virgen camina a Egipto', 'Campanitas' y la 'Jota del Mester' para acabar con su tradicional 'Ronda de Atanzón'. Para finalizar, rondas y acompañantes fueron invitados a unas gachas y migas, regadas con buen vino.

Almonacid: una rondalla de 25 voces

A lo largo del puente y hasta este domingo, ha abierto, en el Casón Cultural de los Condes de Saceda de Almonacid de Zorita, el mercadillo navideño. En uno de los grandes salones del Casón, se han instalado siete puestos de artesanos y asociaciones locales. Todos son un escaparate donde exponer la creatividad y la solidaridad del municipio. Se han exhibido trabajos realizados con la técnica del patchwork como monederos, bolas decorativas de navidad o agendas para 2017. 

En el mercadillo, también se han expuesto jabones artesanos, telas, bordados, encaje de bolillos, trufas de chocolate, piruletas de caramelo, bizcocho y muñecos de ganchillo, puesto a la venta con fines humanitarios. Los beneficios se donarán a tres familias necesitadas de Almonacid y su comarca.

El pregón y concierto de Navidad se celebró en la Ermita de la Virgen de la Luz. Tras la intervención de Rafaela Castuera, que destacó la carga sentimental de la Navidad y tuvo un recuerdo para los que ya no están, y para quienes por enfermedad, soledad o pobreza no pueden celebrarla como merece, la Rondalla hizo su aparición. Bajo la dirección del albalateño Manuel Fuentes, interpretó un emotivo concierto, con quince temas, algunos clásicos, y otros nuevos con los que sorprendieron a sus fieles seguidores. 

El recital alternó villancicos populares de Guadalajara, con canciones de siempre, e incluso algunas compuestas por el propio director. Guitarras, bandurrias y laudes; la percusión, de la que se encargaba principalmente el artesano local, Manuel Toledano, y veinticinco voces, entre las que sobresalió la de Eva María Parra, trenzaron un concierto emotivo, que terminó con chocolate caliente y bollos para todos los presentes. 

Sigüenza: nueve rondas en el certamen

Desde por la mañana, la Ronda La Calandria, de Cifuentes, se paseó cantando por las calles de Sigüenza. También la Real Zambombada de Atanzón visitó y rondó, la residencia Saturnino López Novoa, en un detalle que le agradecía anoche la organización del certamen de villancicos en la presentación del grupo. Al mismo tiempo, las calles seguntinas escucharon el sonido de las corralas de los cencerros de Cantalojas, agitadas al unísono por los Cencerrones, que son Fiesta de Interés Turístico Provincial.

El Pósito se llenó ayer domingo para escuchar al pregonero, José María Bris, jadraqueño, vecino y amigo de una ciudad de la que se declaró admirador, al tiempo que destacó el reciente nombramiento de Sigüenza como V Maravilla Rural de España. En un hermoso pregón, en el que fue repasando uno por uno a los pueblos y rondas participantes, recurriendo a una bonita prosa, en incluso al verso, Bris terminó diciendo: “la Catedral y el Castillo, tiritan bajo la nieve y su manto blanco y leve me deslumbran con su brillo. Al aceptar el honor de ser vuestro pregonero, con mis palabras, yo quiero darle a Sigüenza mi amor”. La ciudad le distinguió como pregonero con un regalo, obra de los boteros Blasco, y sobre todo, con una ovación sincera, después de sus palabras. 

Después, abrió el certamen de villancicos la entrañable Rondalla Seguntina, que cumple 65 años en 2016. Nació en 1951, con el fin de pedir para los ancianos y mantener también las tradiciones de la ciudad. Aún siguen ensayando todos los viernes del año. Los incombustibles Pepe Cerezo y los hermanos Puertas, le pusieron, una vez más, fondo a las animosas voces de Sigüenza, cantando dos entrañables villancicos, 'Ya se van los pastores' y 'Río, río'.

A continuación subió al escenario La Ronda de Teo, un grupo de amigos que mantiene la tradición de rondar en localidades cercanas, como Sienes y Valdelcubo, muy cercanas a la provincia de Soria. Con el propio Teo Moreno, fundador de la Ronda, al acordeón, cantaron con todas sus ganas el 'Camino a Belén' y el 'Baturrillo'. Actualmente la integran diez personas procedentes de Pinilla del Olmo, Miño de Medinaceli, Bujarrabal, Mirabueno, Madrid, Valdelcubo y de Sienes.

La Ronda Tradiciones de Atienza -ellos, de negro, con capa y sombrero; ellas, con sus pañuelos rosas- interpretó dos bonitas tonadas navideñas haciendo gala del gran trabajo coral con el que están recuperando la herencia musical de la localidad atencina: 'Cantando van los pastores' y 'Campanitas'. Por su parte, los Cencerrones de Cantalojas subieron al escenario haciendo sonar espectacularmente sus corralas de cencerros. Recitaron la 'Pastorada de Cantalojas', recuerdo de cómo era la tradición en el mes de diciembre en la localidad serrana. Se recitaron también unas estrofas del 'Romance', herederas de las costumbres ganaderas de Cantalojas. Fue un momento especialmente emotivo y aplaudido. Después cantaron 'Llega la navidad' y 'Recoge Tomillo', con gran despliegue de percusión navideña.

Después, le tocó el turno a La Ronda de Hita, que de la mano de su profesor, Antonio Carmona, hizo gala de sus trabajadas armonías vocales con dos villancicos: 'Suene la pandereta' y 'Pastores dichosos'. El grupo, que integran una veintena de músicos y cantantes aficionados, ensaya todo el año y lleva ya tiempo poniéndole banda sonora a los eventos de la localidad hiteña. Por su parte, la Real Zambombada de Atanzón subió al escenario cantando su famoso 'Dale a la zambomba'. Sus treinta y siete integrantes derramaron sobre el escenario alegría, buen humor, buen hacer y despliegue de instrumentos tradicionales. Cantaron, jaleados por el público, 'Ole, ole' y 'Resuenan las campanas', y se despidieron con la 'Ronda de Atanzón'.

La Ronda La Calandria, de Cifuentes, hicieron poner de pie al auditorio con su 'Dale, dale a la zambomba', y con el villancico típico de Cifuentes, 'La virgen camina a Egipto'. Además de las voces, hicieron sonar con garbo, acordeón, violín, platillos, huesos, zambomba, los palos y los sonidos roncos. Faustino Batanero, su portavoz, antes de empezar, recitó una coplilla que suelen cantar en el pueblo: 'Que bien canta La Calandria, y mejor canta la botella, cuando está sin botella, y sin tapón'.

La Ronda de Azuqueca de Henares, por su parte, deleitó a todos con 'Navidad en la ronda' y unas 'Jotillas navideñas', con letra propia. Durante el año, la Ronda de Azuqueca hace música popular, jotas y romances, principalmente, haciendo sonar guitarra, bandurria, laúdes y la percusión tradicional, como contaba anoche su principal valedor, Jesus de la Cruz, 'El Chuli'. Y cerró el evento la Ronda de Amigos de Sigüenza, un grupo familiar seguntino de la parroquia de San Vicente, que hizo un villancico de Arenas de San Pedro, de Avila, y terminó su intervención con 'Doce palabritas'. 

Cuando terminó el certamen, todas las rondas compartieron un tentempié en el Centro Cultural El Torreón. Cada una de ellas recibió un jamón como regalo -“para que sigan la fiesta en sus pueblos”- y un zurrón artesano de los boteros Blasco. La organización les agradeció su presencia altruista en Sigüenza, anunció la próxima edición del certamen, que será ya la octava, y pidió un aplauso para Gerardo López, el cura pilongo de San Vicente, que acogió en la Iglesia los dos primeros certámenes. 


Actualización de la información publicada el 8-12-2016

 

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