Serrano y Mezquida, delicatessen jazz

Antonio Serrano y Marco Mezquida firmaron la clausura del ciclo de jazz del Moderno, dos horas de puro jazz improvisado y exquisito que pusieron al público en pie. • Abrió la noche el joven pianista Mezquida mientras que la segunda parte del concierto fue para Serrano, que fundió armónica y piano. Después, regalaron juntos un cierre fantástico. 


Como un pintor que se enfrenta a un óleo en blanco y empieza a pintar, a sugerir, a tocar el pincel con suavidad y contundencia porque ha investigado y conocido los movimientos, Marco Mezquida (28 años) se sentó anoche ante el piano, regalando mil atmósferas sonoras en el Moderno. Del jazz a la música popular, de la experimentación al blues o el groove, su propuesta resultó un cóctel lleno de sonoridad creativa. Igual pulsaba las teclas que acariciaba la caja de resonancia del piano o colocaba unas campanillas colgando de la tapa, que tocaba para enriquecer la melodía. Mezquida es ilusionante, nada sobrado, sentimental. Su actuación se llenó anoche de canciones bonitas, muy personales, de ritmo trepidante y aterciopelado, más clásicas a veces; más abstractas, otras, cerrando con composiciones propias como 'Joia', dedicada a su abuela.

Después, vendría "el maestro", como le llamó Mezquida. Antonio Serrano está considerado por algunos críticos como el mejor armonicista jazz de España y prácticamente del mundo, tras el fallecimiento el pasado agosto a los 94 años del belga Toots Thielemans, leyenda del jazz, colaborador de Ella Fitzgerald, Benny Goodman y Charlie Parker, entre otros. A Toots le dedicó Serrano varias de las piezas que interpretó anoche, como 'Old friend'. "Hay que estar loco para tocar el piano después de Marco Mezquida pero yo estoy muy loco", advirtió. Y lo hizo. Con 'Summertime', del pianista estadounidense George Gershwin, que tocó con una mano en el piano y la otra en la armónica. Después, llegó un blues y luego, un rag-time titulado 'El Jugador', que regaló al público con una base de piano grabada.  

Y para rematar, el dúo final. Juntos firmaron el momento sublime del concierto. Mezquida empezó con una composición propia para enfilar después con el maravilloso 'Ziryab' de Paco de Lucía, al que Serrano acompañó en su última gira internacional.

El resultado de flamenco jazz, donde la armónica de Serrano sustituía magistralmente a la guitarra española, fue muy aplaudido por un público que asistiría después al 'rizo rizado': una serie de estudios para armónica escritos por el propio Serrano donde homenajea a clásicos como Mozart y Chopin -del que eligieron el 'Nocturno 6', "que a los dos nos gusta mucho"-.

La despedida fue a golpe de blues pero el bis, pasadas las dos horas de concierto, no se hizo esperar. "Una cortita", aunque el público hubiese disfrutado mucho más. De nuevo, eligieron terminar con Toots Thielemans. Y comenzaron a llover aplausos ante la última noche jazz, por este año, en el Moderno. Una tempora que empezó muy sugerente y terminó con esta delicatessen a dos manos que consiguió poner en pie todo el teatro.

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