Clásicos divertidos del rock

Klandestinos abarrotó el Patio del Palacio de Dávalos para ofrecer un recorrido por la historia del rock’n’roll en el ciclo de música didáctica que ha organizado esta semana la Biblioteca Pública. Fue una fiesta.


A estas alturas de la película, en la Biblioteca Pública de Guadalajara se ha visto lo imposible, de noche y de día. Lo de ayer fue una vuelta de tuerca: una charanga en mitad del patio. Pero es que, en realidad, Dávalos no es una biblioteca cualquiera. Ni Klandestinos es tampoco una charanga al uso. O no sólo es eso. Porque lo que ayer se vivió en un abarrotadísimo patio del palacio fue un festival de percusión, vientos y metales de una banda alcarreña que últimamente se desanuda el pañuelo de Ferias para ponerse la pajarita en la sala de conciertos.

La convocatoria del ciclo de música didáctica que está haciendo la Biblioteca de Guadalajara volvió a ser un éxito de público. El director, Jorge Gómez, bromeó en la presentación con ‘el palco’, porque el público abarrotaba desde el principio incluso la segunda planta de la galería del patio de Dávalos. La ocasión lo merecía, con la expectante propuesta a medio camino entre una ‘masterclass’ y una verbena.

No hubo ortodoxia en el repertorio (faltaron The Beatles, los Stones, U2 o Dylan), pero el paseo que propuso Klandestinos por la historia del rock, con interesantes pero medidos comentarios del trompetista Daniel López Calvo, supuso un repaso fantástico a la evolución del rock a través de grandes ‘hits’ de más de medio siglo, tocando todos los palos –del swing al heavy metal– y demostrando (ahí estuvo su versión de ‘The final countdown’ de Europe) que no sólo aportan un estilo muy personal a los temas originales, sino que son incluso capaces de mejorar de largo algunos de ellos.

 

Fotos: R.M.

La ruta arrancó con el aceleramiento del jazz hacia las mismas puertas del rock’n’roll, versionando a Glenn Miller; siguió con los padres fundadores (Chuck Berry, Elvis) y se deslizó hacia temas de rock duro como ‘Born to be wild’ y ‘Smoke on the water’. De clásico en clásico, con los saxofonistas asumiendo los punteos de las guitarras eléctricas y sin más voz que la que había entre canción y canción, fueron desfilando Led Zeppelin, la muy aplaudida versión de ‘Don’t stop me now’ de Queen, las incursiones más heavys de AC/DC y Guns’N’Roses e incluso algún escarceo con el pop, como el ‘poupurri’ de éxitos de Michael Jackson.

Hubo momentos fantásticos también en los guiños ibéricos, con las versiones del Último de la Fila, Héroes del Silencio y Loquillo (¿quién no ha querido tener una banda de rock’n’roll?) y un tramo final con el sonido más actual, sencillamente sensacional, con versiones muy trabajadas de Iron Maiden, The Pretenders, Oasis o Muse que demuestran –por si alguien a estas alturas todavía no está al tanto– la calidad del trabajo de una banda que hace ya mucho tiempo que viene explorando sendas alternativas a la de la mera animación de los vermús en San Roque, donde –todo sea dicho– escucharles sigue siendo un placer en Ferias. El espíritu, aquí y allí, es el mismo: tocar –y escuchar– con una sonrisa en la cara.

Santa Cecilia tronó más que Santa Bárbara en este homenaje a la música popular que en la primera fila animó la pasión por el rock de más de un batería y más de un guitarrista de menos de un metro de altura. A Klandestinos la cita les quedó redonda, rematando con ‘Sing, sing, sing’, el tema que popularizó Benny Goodman. Fue una lección de música para todos los públicos, de acuerdo, pero sobre todo fue una fiesta.


 
Vídeo del canal de YouTube de Klandestinos:

 

 

 

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