Pee Wee Ellis, funk sofisticado

El saxofonista norteamericano, considerado 'arquitecto' del sonido James Brown, agotó entradas en el Moderno, con un concierto donde repasó algunos de los temas compuestos junto a Van Morrison y Brown, además de temas propios y guiños al soul.


A sus 75 años, el saxofonista norteamericano Pee Wee Ellis todavía sorprende. Parece decir todo el rato 'Hágamos funki, chicos' mientras remata su invitación con su mirada cómplice y una sonrisa escueta que al resto le provoca la carcajada. Anoche, el arquitecto del sonido James Brown agotó entradas en el Moderno en el segundo concierto del ciclo de jazz, programado por el Patronato Municipal de Cultura. No ha perdido el espíritu aunque los años no perdonen.

Alfred 'Pee Wee' Ellis ha incluido Guadalajara dentro de la gira española donde está presentando su último álbum, un doble disco titulado 'The Cologne Concerts, que promocionó al final de su actuación y con el que también está festejando su 75º cumpleaños. Más de seis décadas lleva tocando el saxofón este discípulo de Sonny Rollins, que ha trabajado a lo largo de su carrera con músicos de la talla de Van Morrison, Maceo Parker, Cachaíto, The JB Horns y que llegó a ser director musical de la banda de James Brown, con quien compuso varios temas. 

Algo de todo eso sonó anoche, en un concierto de hora y media larga donde el maestro optó por medios tiempos, alguna balada sofisticada y una incursión por el groove y la salsa cubana. Salió pasados algunos minutos de las ocho y media de la tarde, sin demasiado prólogo, con traje de chaqueta y camiseta vistosa, insufló aire a su saxo y saludó un "hello-hola" antes de regalar el primer tema jazz, el pegadizo 'Chicken Soup', que incluyó un virtuoso solo de guitarra de Gareth Williams, que después pasaría a dirigir el hammond.

Su repertorio repasó una mínima parte de su extensa carrera, con incursiones en su álbum 'Tenoration' (2011) y canciones que popularizaron grandes nombres de la música como Stevie Wonder, al que apellidó de forma simpática 'Wonderful' y de quien interpretó 'Isn´t She Lovely'. También quiso interpretar algún tema que tocó junto a Van Morrison, con el que trabajó durante seis años. De él, sonó la maravillosa balada de smooth jazz 'In articulate speech of the heart'. 

'Shake your head, shake your shoulder...', animó lentamente entonces desde su inseparable taburete, que le ayudaba a descansar en los temas. Y entonces cantó con su grave voz: 'What a wonderful world', de Louis Armstrong. Apenas un pequeña estrofa y el estribillo final, en una versión que incluyó en su disco 'A new shift' (1996), bañada en sonido hammond y que el público aplaudió mucho.  

Cambió de registro entonces al interpretar una salsa, 'My Neighborhood', que alargó al usarla como 'juego' musical con el patio de butacas. Lo intentó, aunque la gran mayoría de público no pareciera querer cantar con todas sus fuerzas. Al final, llegó la funky 'Cold Sweat', escrita con James Brown en 1967, en una despedida anticipada -la lista de canciones era más larga, pero le avisaron de que tenía que recortar-. El público quería más y lo demostró con aplausos incesantes. Pee Wee Ellis y su magnífica banda no tardó en responder regalando el mítico 'I feel good', de James Brown, cantado por el propio Pee Wee, que alternaba la parte vocal con el saxofón, en la versión ralentizada que grabó para su álbum 'Live and funky' (2001). Y así se fue el hombre que inventó el funk, poniendo punto y final con el grito de guerra: Yeah!

 

 

 

 

 

 

 

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