La pianista Dyachenko regresa a Sigüenza cargada de romanticismo

La intérprete rusa ofreció un concierto en El Pósito con piezas de Chopin, Tchaikovsky y Liszt, dentro del ciclo de música de otoño de la Asociación Bell'Arte. • "Rusos, serbios y españoles somos muy emocionales", dijo al hablar del estilo musical.


Ksenia Dyachenko volvía ayer al Auditorio de El Pósito de Sigüenza, “una ciudad genuina, pequeña y encantadora”, según la definía ayer la pianista rusa, para interpretar un concierto basado en la música que en este momento de su carrera se siente más predispuesta a tocar, principalmente la del compositor polaco Frédéric Chopin, aunque también de Thaikovsky y Liszt.

Sobre el argumento completo de su concierto, Dyachenko comentaba que la música de Chopin y la de Thaikovsky tienen cosas en común, no en cuanto la textura musical, pero sí en otros aspectos. “Ambos son muy claros y precisos en sus composiciones. Liszt es totalmente diferente. Está muy lejos de los otros dos en su concepto de la música”, opinaba.

Pese a que el programa que interpretó pareció especialmente adecuado para el otoño seguntino y los caracteres melancólicos, “la música romántica es apropiada para cualquier estación del año”, explicó la pianista en Sigüenza, y para cualquier público, porque aunque a priori no lo parezca, “serbios –Dyachenko vive ahora en Belgrado- rusos y españoles tenemos un carácter parecido: somos emocionales y expresivos”, terminaba.

El concierto lo organizó la Asociación Bell'Arte Europa, de la que la propia pianista es responsable de relaciones internacionales para Europa del Este, con el patrocinio del Ayuntamiento de Sigüenza y algunas empresas locales.

Tchaiovsky, primero

Habitual concertista en la ciudad del Doncel, Ksenia interpretó en primer lugar  'Las estaciones', Op. 37a de Piotr Ilich Tchaikovsky, obra inspirada en los doces meses del año, para cada uno de los cuales el compositor escribió una pieza corta diferente. Según Dyachenko, “para mi han sido siempre una fuente de inspiración”. En su época de estudiante, en su Volvogrado natal, ya interpretaba algunas de ellas, pero nunca el ciclo completo. Desde hace ya años, forman parte de su repertorio.

En Rusia esta obra es un referente”, valoraba la pianista poco antes del concierto. Además de por este motivo, Dyachenko eligió la obra porque “imaginé que para  la audiencia española sería interesante escucharlas, porque no creo que su programación en concierto sea demasiado frecuente”.

En 1875, Nikolay Matveyevich Bernard, editor de la revista musical “Nouvellist” de San Petesburgo, encargó a Tchaikovsky escribir doce piezas cortas de piano, una para cada mes del año, para publicarlas en cada número de su revista. Bernard sugirió además que tuvieran un subtítulo cada una de ellas, algo que el compositor aceptó, de manera que los lectores recibieron la promesa de una nueva pieza de Tchaikovsky cada mes, a lo largo del año 1876. Publicadas con el título francés 'Les Saisons', tienen asociados poemas de algunos escritores rusos y, “escuchándolas, te puedes imaginar cómo son nuestro paisaje y clima”. Además, también tienen que ver con algunas tradiciones, como la del carnaval en febrero. ”No diría que son fáciles de tocar, ni mucho menos, pero sí que, mientras lo hago, me vienen a la cabeza imágenes muy claras, como espero que le haya sucedido también al público”, explicaba ayer la pianista.

La segunda parte de su concierto estuvo basada en la música romántica de los que probablemente sean los dos grandes maestros de este movimiento musical, el húngaro Franz Liszt y el polaco Frédéric Chopin.  “Me gustan ambos, aunque tengan una forma de expresar sus sentimientos musicalmente completamente diferente. En mi último periodo interpretativo, y siempre que puedo elegir el repertorio, me inclino por tocar Chopin, aunque ahora estoy más abierta a incorporar nuevos compositores”, explicaba la rusa.