Pablo López: el amante provocador

El cantante malagueño Pablo López llenó anoche el Teatro Buero Vallejo, donde presentó 'El mundo y los amantes inocentes'. • Durante hora y media, repasó sus dos álbumes y entregó un final con las intensas 'Vi' y 'El Mundo'.


Hace tres años y medio, Antonio Orozco presentaba a un cantante en el Teatro Buero Vallejo, un descubrimiento llamado Pablo López, finalista de Operación Triunfo. Los aplausos le obligaron entonces a quedarse a cantar una canción más de lo previsto. Aquella promesa volvió al año siguiente, de manera más íntima, al escenario del Espacio Tyce del Fuerte, solo con su piano, para presentar las canciones de su primer álbum, con el que despegó y encontró su sitio. Anoche Pablo López volvió a Guadalajara con sus nuevas historias de amor, historias de amantes inocentes que quieren aprovechar cada minuto mientras el mundo estalla y se desintegra ahí fuera. Se encontró un teatro lleno: “ni en mis mejores sueños, soñé que esto me podía pasar”, donde el público volvió a hacerle ver “que esto es real y que es para toda la vida”. Un acto de amor, dijo el malagueño, que arrancó entre violines y fogonazos de luz con 'La Séptima Mayor'.

Hora y media duró esta declaración de amor recíproca, de sencilla puesta en escena, donde Pablo López fue hilando su poesía de forma tierna pero también salvaje. Con solos a capella que levantaron a los espectadores de sus butacas para aplaudirle mientras le llovían olés al ritmo de zapateados y con momentos pop más intensos que acompañaba él, golpeando con sus manos un piano, del que se separó apenas un par de veces para dirigirse al foso y aplaudir a su público.

Tras la bellísima 'Dos palabras' y 'La mejor noche de mi vida', el público sacó sus móviles para grabar el momento bailón del concierto: 'Tu enemigo', la canción que comparte en su álbum con Juanes. “Desahógense”, invitó desde el escenario. Y claro, le llovieron piropos. “Pero entre ustedes”, añadió.

Antes de entonar al piano la balada 'Debería' (deberíamos sacarnos de la boca el corazón/deberíamos estar ardiendo/y es que nunca debería haber escrito esta canción), se sinceró, simpático: “el amor no se pierde, ni desaparece... lo que está pasando aquí esta noche es amor... se puede querer más en media hora que toda la vida entera”. Y aunque alabó la evolución tecnológica, el facebook y el whatsapp, admitió que “hay cosas que sólo se pueden (deben) decir a la cara” antes de presentar 'Te espero aquí', canción que “surgió de un whatsapp no contestado” y que compartió en el escenario con la cantante Georgina, firmando uno de los grandes momentos del concierto.

También lo fue el que se marcó con la balada 'Lo saben mis zapatos', que dejó cantar al público mientras él tocaba las notas, suavemente, al piano. Su final a capella, dejando a un lado el micrófono, derrochando fuerza vocal, recibió el aplauso de todo el teatro, que disfrutó de una recta final más bailona con temas como 'Se busca', 'Canción prohibida' y 'Suplicando', con la que se fue del escenario. 

Volvió para presentar a la banda -guitarra, bajo y batería- que le acompañó en el escenario y cuya intensidad, en algunos momentos, dificultó la escucha nítida de la voz de Pablo López, que regaló, como final, los dos singles más conocidos de su discografía: la potente 'Vi' y la redonda 'El Mundo'. Así, y con un selfie final, acabó el encuentro de este amante provocador que compone historias de mejores amantes y peores amigas, describe momentos de amor robados y recuerda que, a veces, el mundo va en serio. 

Fotos: E.C.