Amaral, inspirador clímax en el Gigante

La banda de Zaragoza firmó anoche un potente concierto de hora y cuarto, con la puesta en escena más inspiradora de la jornada del sábado. • El vermú Gigante, que este año se mudó a Santo Domingo, fue un arcoiris musical que transitó desde el pop mimoso de Aire Canadá al potentísimo rock and roll de los News. • El festival estrenó diseño, con dos escenarios grandes, que vertían música sin descanso. 


Anoche salió la luna y aulló la loba. Una fantástica Eva Amaral, poderosa en escena, una luz cegadora, brillante, fuerte, bailona y elegante, que junto a Juan Aguirre, quiso mostrar su cara más eléctrica, atmosférica y bailable en la noche del sábado del Festival Gigante.

(Antes que nada: esta es una crónica incompleta tras el veto de la organización a este medio, el viernes). 

El concierto de la banda zaragozana, al filo de la una de la madrugada, se hizo corto para una marea que se pegó al escenario principal, alzó los brazos, coreó estribillos y terminó meciéndose al ritmo de 'Llévame muy lejos'. Eva y Juan regalaron canciones esperadas como 'El universo sobre mí', 'Sin ti no soy nada', 'Estrella de mar', 'Cómo hablar' o 'Moriría por vos', todas ellas, interpretadas con un filtro diferente, quizás más adaptado al sonido al que se han aferrado desde el cambio de timón que dieron con 'Gato Negro, Dragón Rojo'. Arrancaron la actuación dulcemente con 'Unas veces se gana y otras se pierde' que hilaron con 'Revolución', 'Kamikaze' y 'Salir corriendo'. “Buenas noches, gente enorme”, dijo entonces Eva. “Es un verdadero honor compartir escenario con todas las bandas que tocan hoy en este festival”, añadió enviando un “fuerte abrazo y toda la energía del mundo para Supersubmarina”, la gran ausente en esta cita que fue homenajeada por la práctica totalidad de las bandas. 


Las estrellas titilaron entonces en el escenario transformado por una inspiradora y espectacular puesta en escena, una especie de via láctea dibujada con una luna gigante en el centro que servía de espejo y se convertía a veces en pantalla de cine; otras, en una inmensa bola luminosa de discoteca junto a la que se colocó Eva para bailar 'Lo que nos mantiene unidos', 'Estrella de mar' -muy potente- o la espiritual '500 vidas', que terminó con una descarga guitarrera. Tras 'Noche de cuchillos' iniciaron la recta final con 'Moriría por vos', las emocionantes 'Cómo hablar' -donde el público alzó los brazos- y 'Hoy es el principio del final', 'Hacia lo salvaje', 'Llévame muy lejos' y 'Sin ti no soy nada' -con protagonismo del piano-, con la que se despidieron, pese a la petición de un bis. Su concierto fue, prácticamente, un paréntesis -lo demostró también el éxodo de público tras terminar su actuación- y un suspiro (hora y cuarto) para fans. Pero esto es un festival. 
 

Y este año, la música ha sonado además, sin apenas respiro. Se debe al nuevo dibujo del evento, que ha contado con más zonas de esparcimiento y dos escenarios -el Gigante y otro, situado enfrente, de idénticas dimensiones, bautizado Supersubmarina-. Con la nueva fórmula, el público sólo ha tenido que girar su cabeza para asistir a una sucesión de bandas de forma casi ininterrumpida. Así se han cumplido estrictamente los tiempos y se han ahorrado esperas. 

Ha habido algunas novedades más: los reporteros gráficos no han podido este año acceder al foso para hacer fotografías de los conciertos y eso ha dificultado su trabajo. En esta edición, también, la zona de restauración, con 'food trucks', pizzerías, creperías y algunas barras se ubicaron junto al tercer escenario, el Escenario Coca-Cola. La estampa ha sido casi bucólica. La gente, sentada en el césped o en las mesas, escuchaba la música en directo desde un escenario sencillo y muy cercano al público, donde se programaron las tres bandas guadalajareñas de este año -Varela y Alice´s Cream el sábado, The Viriats el viernes- y otro buen puñado de grupos interesantes, como Shinova o el cuarteto maño Valparadiso, que anoche presentó su álbum debut, canciones de rock and roll y power pop en castellano, con algunas perlas como 'Indonesia' y 'Diamante', con la que se despidieron. “Es el amor el que llena los bares y los festivales”, soltó el cantante y guitarrista Simón Franco. 

Brindis al rock 

El rock ganó por goleada en la segunda jornada del Gigante. Más guitarrero al inicio con bandas de interés como Embusteros o los franceses ExSonValdes y después, con un giro más folk y americano, con grupos como Morgan y Quique González. La banda de Nina fue la encargada de calentar el ambiente, todavía con la luz del día, antes de que llegara ese terremoto llamado Aurora García, acompañada por The Betrayers, que visitaban por vez primera Guadalajara.

La banda, con dos discos en el mercado, irradia personalidad y potencia y es capaz de elevar el rock & soul a la categoría suprema. Basta escuchar 'Voodoo' o 'Who do you think you are?' para comprobar la impresionante categoría vocal de Aurora y la buena nómina de músicos que la acompaña.


Second dio un giro de volante y condujo por su particular montaña rusa. Con 'Primera vez' consiguieron que el público coreara al unísono su pegadizo estribillo. Sean Frutos llevó la voz cantante en este 'Viaje iniciático' -de tono distinto- donde sonaron canciones como 'Nivel inexperto' o la bailable '2502'. Le tomó el testigo Sidecars desde el Escenario Supersubmarina, donde Juancho -voz, guitarras- y la banda firmaron un concierto de rock and roll clásico y guitarrero, que los fans corearon y en el que no faltaron temas bonitos como 'La Tormenta'.

Miss Caffeina firmó un concierto sin demasiados sobresaltos, salvo en sus arrebatadores singles, que hacían elevarse al público. En esta nueva aventura llamada 'Detroit', que interpretaron casi al completo, suenan más sintéticos hasta cuando se ponen irónicos -'El Rescate', su particular homenaje al reaggeton- y electrizan con sus mejores cartas: 'Detroit', 'Oh! Sana' y el fantástico 'Mira cómo vuelo', que sonó en la recta final del concierto, con “aplauso fuerte para Supersubmarina” incluido.

Con Quique González se volvió a respirar rock. Acompañado por Los Detectives, arrancó con '¿Dónde está el dinero?' y prosiguió con la positiva 'Relámpago', una de las canciones que conforma su último disco 'Me matas si me necesitas'. Enlazó con 'Charo', que cantó junto a Nina, la voz de Morgan, que ha colaborado en el último disco y que ya se quedó a los coros para todo el concierto. González eligió un repertorio medianamente feliz que continuó con 'La ciudad del viento' -imposible no recordar a Enrique Urquijo-, 'Avería y redención', la preciosa 'Y los conserjes de noche' y la lenta ranchera 'Dallas-Menphis', antes de enfilar la despedida, con abrazo a bandas amigas como Sidecars y Amaral y homenaje a Supersubmarina con 'Vidas cruzadas'. Las estrellas ardieron, vino la calma y entonces aulló la loba: “...los recuerdos han quedado tan borrosos como el barro de los charcos después de la tempestad. He aprendido a lamerme las heridas, renacer de mis cenizas y volver a comenzar...”

La hora del vermú

Por segundo año consecutivo, el festival salió a la calle. Este año, con cambio de emplazamiento. De la plaza Mayor a la plaza de Santo Domingo, con un sol abrasador en pleno mediodía que no dio tregua prácticamente hasta las dos de la tarde, cuando los sevillanos Los News irrumpieron en el escenario.

El público, que fue llegando a la plaza poco a poco, se resguardaba del sol en los soportales y en la bancada cubierta. Aire Canadá sirvió de brisa musical. Su ep. 'Parques y Genios' es un artefacto de pop sencillo y bonito que fue aperitivo de un menú cuyo primer plato fue el grupo vasco de noise pop Señores.

Su 'Manual de autoestima' lleva, inevitablemente, a recordar a Los Planetas de los primeros discos y dos de los temas que sonaron ayer -'Gente normal' o 'Verbena en la plaza del pueblo'-, que les ha llevado a estar en muchos festivales del país, como confesaron, son sólo un ejemplo. Hubo más: ese pegadizo tema llamado 'Carta de amor futura' o 'El Vendedor de Enciclopedias'. Quizás les veamos en ediciones futuras en cualquiera de los dos escenarios grandes del festival.

Así lo pidieron algunos espectadores con Los News, los sevillanos rockeros que cerraron el vermú con una potentísima actuación donde fueron descargando sin tregua los temas de su último disco 'If we don´t, who will?, lleno de temas rock y garage. A esas horas la fuente de la plaza, que ya había congregado a sus primeros inquilinos durante la actuación de 'Señores', era una fiesta. 

Hubo quienes se ducharon -literalmente- mientras otros repartían agua al personal. El cuarteto, liderado por el carismático Quentin Gas -sugiero que escuchen también su arriesgado proyecto musical Quentin Gas & Los Zíngaros, que une flamenco y rock-, ofreció puro rock and roll, cantó que la felicidad es aburrida -motherfucker-, que Dios es un alien y que todo es mentira. Y lo hicieron con una propuesta descarnada y sincera, hilada con guitarreos eléctricos y contundentes solos de bajo con los que es imposible no bailar, desmelenarse y terminar en la fuente, como Gas, que acabó quitándose sus vaqueros para bajar a darse un chapuzón después de tanta adrenalina. Antes, hubo guiños a Sidonie, agradecimiento al público -“nos habéis sorprendido”-, un bis (“otra o al pilón”) y sobre las tres y cuarto de la tarde, una descarga de regalo. 

Después del concierto, la fiesta siguió en las concurridas plazas de San Gil, López de Haro, San Esteban y General Prim, en el centro de la ciudad, con diferentes dj´s pinchando hasta bien entrada la tarde.

 

PDA.- Queremos dar las gracias por todas las muestras de apoyo recibidas personalmente y a través de las redes sociales durante este fin de semana tras el episodio de veto sufrido el viernes, que nos impidió cubrir la primera jornada del festival y escribir la habitual crónica.