Noches con encanto en Palacio

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'Las Noches del Infantado' arrancaron este fin de semana con el respaldo del público. • La violinista Elena Mikhailova deleitó el viernes en el Patio de los Leones con piezas de Bach, Sarasate y Paganini y Mauri Sanchís fundió jazz, groove y soul con Damon Robinson sobre el escenario de los Jardines. 


Con Sarasate y Bach, la violinista rusa afincada en España, Elena Mikhailova, embelesó en el arranque del ciclo 'Músicas para soñar' de 'Las Noches del Infantado', la noche del viernes, ante un Patio de los Leones que registró buena entrada. La propuesta, profundamente clásica pero siempre aderezada con la energía y la creatividad de Mikhailova, permitió recorrer algunas piezas de compositores europeos del XIX, con la excepción del preámbulo donde sonó el alemán Johan Sebastián Bach, del que eligió su 'Concierto en La menor BMW 1041' al completo.  

Acompañada por los músicos de la formación que fundó en 2010, la Mikhailova Stars Chamber Orchestra -violines, violas, contrabajo y chelo- desgranaron un repertorio que alternaba piezas emocionantes como la 'Meditación de Thaïs', la pieza más conocida de la ópera 'Thaïs' que escribió el compositor francés Jules Massenet, con otras del período romántico -como el Vals Shcerzo Op. 24 del ruso Tchaikovsky'-. Además del compositor austriaco Fritz Kreiler y el italiano Antonio Bazzini, la noche fue de Pablo Sarasate. Del violinista navarro interpretaron la Playera op 23 nº 1; la Romanza Andaluza op 22 nº 1 y una fantástica 'Fantasía Carmen op. 25', una fantasía para violín y orquesta sobre temas de la famosa ópera de Bizet.

Los constantes aplausos del público la hicieron volver varias veces al escenario para regalar el conocido 'Zapateado' de Sarasate, que los músicos y la violinista siguieron en el estribillo de forma simpática; la bella 'Asturias', de Isaac Albéniz, que dedicó a uno de sus violinistas; para terminar con Paganini y una versión (arreglo) del himno español de la propia Mikhailova, enérgica y virtuosa, con la que terminó hora y media de delicioso paseo por los clásicos.

Jazz para los sentidos

El reconocido organista de jazz, el alicantino Mauri Sanchís, puso música a la noche del sábado en los jardines del Infantado dentro del ciclo 'Música Internacional. Del Infantado al mundo'. Acompañaba la brisa y hubo buena entrada. A lo largo de casi dos horas, desgranó con su Hammond temas instrumentales de smooth jazz y groove de su discografía, para pasar después al soul acompañado del magnífico timbre de Damon Robinson, exconcursante del concurso de talentos musicales La Voz.

Sanchís, que piropeó el marco donde se ubicó el escenario, entregó una primera parte en formato trio, acompañado del guitarrista y compositor Raúl Huelves, Razl, que deleitó con solos de rock progresivo y espacial; y el batería Blas Fernández.

Junto al cantante norteamericano afincado a Granada, transitó por el soul y el gospel. Robinson defendió con pasión, feeling y energía sus canciones y tuvo momentos simpáticos con el público y con la banda. “No pasa nada porque toquéis otra”, espetó al final, simpático, un espectador. Y el bis fue por partida doble: la pegadiza 'Superstition', de Stevie Wonder -lástima de trompetas- y la inolvidable 'Sunny', de Bobby Hebb, que permitió a Robinson jugar con el público y marcarse hasta un bailecito. El concierto, con magnífico sonido, acabó al mismo tiempo que los aspersores empezaron a refrescar a los espectadores esparciendo gotas.

La primera oferta del ciclo 'Las Noches del Infantado' ha dejado un buen sabor de boca y calidad sonora. No son el Palacio Real y los Jardines de Sabatini de Madrid pero este ciclo confirma al Palacio del Infantado y sus jardines como dos escenarios estivales que merecerían una programación fija cada verano en la ciudad.