Peter-domingo en el Moderno

La banda de guateque punk Los Petersellers repasaron con un concierto de hora y media sus éxitos ante un público que desde el primer minuto se entregó a la fiesta. • El Moderno registró casi medio aforo lleno de fans, algunos de ellos, niños, que disfrutó con los estribillos y el buen rollo de la banda.   


Moviendo el tronco se pasó la tarde de domingo en el Moderno con los Petersellers. La banda de rock madrileña fundió los plomos desde el minuto uno con su himno 'Somos los Petersellers', toda una declaración de intenciones. Hubo quien no se lo pensó dos veces y se puso de pie para no volverse a sentar en todo el concierto, a sabiendas de que a esta banda lo mejor es escucharla y bailarla fuera de las butacas. Su rollo es el rock y no dejan espacio para la duda.

Durante hora y media, se sucedieron los éxitos. Prácticamente todos los de su álbum más conocido, 'Los Petersellers contra el doctor Tedio'. Desde 'Cousteau, mi comandant' a 'Da, da, da' (con el viejo casiotone de invitado), sin olvidar su estupendo homenaje a los Ramones, 'Nicky Lauda' o la conocida 'Manolo es Gay' a canciones que integraron su álbum debut como 'En Segovia' (la versión 'lechona' de la fantástica 'Hit the road jack'), 'Qué dolor', 'Pastis' o la mítica 'Mazinger Z' y alguna de su tercer álbum, como 'Super disco chino' o la 'Peter-canción'.

Dr. Shecter aderezó cada tema con buenos solos de guitarra y Don Bigotes (voz) provocaba la sonrisa constante con sus gracias, sus chistes y sus bailes. Bajaba y subía del escenario, compartía micrófono con los espectadores y hasta invitó a salir a bailar a un voluntario sin tener que esperar demasiado. El público entraba en su juego fácilmente y ellos, encantados. Su propuesta fiestera había resultado.

El primer adiós llegó con 'Indeleble' -esa simpática oda al bolígrafo Bic- pero volvieron ("sabéis todos que esto es un paripé", dijo Don Bigotes) con algunas peticiones como el tema con ligero toque punk 'Uma Thurman me toca la banana' para terminar con la lenta 'Una canción de amor', que los espectadores siguieron ondeando los brazos. 

La banda se despidió con la entrada guitarrera del 'The End' de Los Doors para parar en el mismo instante en que arranca la canción y ya, desenchufados, bajaron al patio de butacas para saludar al público y mostraron algunos productos de merchandising, como camisetas.

Juerguistas y divertidos, Los Petersellers cambiaron los bares por el teatro -la noche anterior habían estado tocando en la vecina Alcalá de Henares- y supieron desenvolverse bien. Estos conciertos son una apuesta diferente pero muy plausible, que haría bien en consolidarse en la programación del Moderno.

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