Doctor Marwan

El cantautor hispano-palestino ofreció la noche del sábado un concierto eléctrico en la sala Óxido, ante más de medio aforo, donde repasó su último disco, algunas viejas canciones, leyó poemas de sus dos libros y firmó ejemplares hasta pasada la una de la madrugada.


Marwan es un doctor que se toma con humor sus propios complejos, que quiere hacer feliz a los demás, que abre su mente derrochando un manantial de palabras, de lecciones de amor, de vida. Todo un manual de psicología alabado por expertos que los fans aguantan estoicamente y responden con aplausos. Marwan es un doctor que soporta la abstinencia porque tiene un corazón en la cabeza para pensar, que quiere hacer lo que Amélie le hizo al tendero en la magnífica película de Jean-Pierre Jeunet, que saca la rabia cuando canta que necesita un país que se arranque la tristeza, que pide un golpe perfecto de mandíbula para acabar una estrofa y lo consigue y que combate sus canciones íntimas y sentimentales con múltiples guiños de humor. Para que se digiera todo mejor.

Así se mostró la noche del sábado ante sus fans (más de medio aforo) en la Sala Óxido, donde hizo parada en su gira 'Apuntes sobre mi paso por el invierno'. El cantautor madrileño firmó un concierto eléctrico en solitario y donde confesó sentirse "feliz" por encontrarse público que había pagado entrada (13 y 15 euros) para verle en su segunda vez en Guadalajara: "la primera fue gratis y por eso estaba petado, no te jode" (risas). Esta vez habló, cantó, contó confidencias, saltó cual estrella de rock desde la tarima reservada a la batería y se quedó hasta pasada la una de la madrugada firmando y vendiendo libros, discos, haciéndose fotografías y repartiendo besos con sus seguidores.

Admitió sentirse "muy afortunado" por sentirse arropado. Muchas canciones fueron coreadas tímidamente por su público fiel, que le grababa de vez en cuando con el móvil y le hacía fotos. Todo, eso sí, con mesura. Y el "tito" Marwan fue hilando la noche con canciones, abriendo el show pasadas las diez y media, con el tema que dedica a su padre en el álbum 'Trapecista' y cerrando, pasadas la doce y media de la noche, con la tristísima e intensa 'Un día de estos'.

Entre medias, desgranó los temas de su último disco 'Apuntes sobre mi paso por el invierno', con referencias a sus amigos Jorge Drexler y Andrés Suárez -que colaboran en su álbum, junto al rapero Nach- y antiguas composiciones como 'Te podría decir' o 'Canción de autoayuda', con la que se despidió.

Pero los fans querían más y él volvió al escenario, agradecido y dando un abrazo comunal para despedirse, no sin antes leer sus poemas 'Continentes' y 'María', extraídos de sus dos poemarios: 'La triste historia de tu cuerpo sobre el mío' y 'Todos mis futuros son contigo'.

La verdadera despedida fue con la coreada e intensa 'Un día de estos'. Lo de Marwan, ya lo avisó desde el principio, son las canciones tristes. Asi que no fue extraño que firmara un concierto donde hablara de heridas y hasta hurgara en ellas, porque "las heridas se curan, sólo hay que bucear por dentro y conocerse es la única manera de ser independiente", dijo. Después de la catarsis musical y personal que transmitió, al menos logró lo que se propuso desde el inicio: que nadie saliera peor de lo que había entrado en la sala (eso sí, no sabemos cuánto durará su medicina). Así es el Doctor Marwan, el Doctor Amor.