Volvió el feeling al Moderno

Todas las entradas vendidas en el Moderno en la actuación de Murali Corelly Trio. • A lo largo de dos horas sirvieron una buena ración de blues aderezada con smooth jazz y soul. • El epílogo fue una minimalista pero sentida versión de 'Georgia on my mind', de Ray Charles.


Murali Corelly es un bluesman, un tipo optimista que con su guitarra viaja con los ojos cerrados y se ensimisma, y se deleita, con cada punteo. Es lo que tiene el blues, género que se escuchó en la tercera actuación del ciclo Jazz en el Moderno (localidades agotadas, otra vez). En su primera visita a Guadalajara -estaba muy contento, dijo en un castellano aceptable- el hijo del legendario guitarrista de jazz, Larry Corelly, quiso presentarse y por eso, eligió un repertorio muy variado donde alternó temas de su cosecha, de su último disco, 'Restless mind', así como versiones y antiguas canciones. Lo hizo rodeado por un fantástico trío de músicos españoles: el intenso Marco Nietmiz, al bajo; Diego Hernández, a la batería y Alejandro Mateos, al piano -sustiyendo al anunciado pianista Basilio Martí, exteclista de Antonio Vega, que no pudo asistir finalmente-. Todos disfrutaron de una actuación marcada por piezas blues -smooth jazz, soul y funky en menor medida-, enriquecidas con el sonido del hammond.

La banda apareció primero sola, en una especie de preludio con solo de piano y bajo y entonces, salió el maestro, enfundado en un traje gris con camisa azul y sombrero anunciando en español -el público agradeció con aplausos su esfuerzo- una canción de pop intenso titulada 'I couldn´t have you', un medio tiempo que dio pasó a la blusera 'I need to someone to love' y a un ramillete posterior de canciones que encendió el patio de butacas, deseoso sobre todo de oir más de ese blues que se te pega en el cuerpo y te hace mover las piernas, aunque estés sentado. Pasó con 'Way too expensive', por ejemplo. Pasó, también con 'Stop', que terminó con un solo de rock apasionado.

Dio tiempo anoche a rememorar el buen hacer de James Brown, de la Vargas o de Eric Clapton, incluso, y a disfrutar de un abanico ecléctico de estilos, que también incluyó -aunque tímidamente- el pop y el rock más comercial -'I´m so happy', con un fondo de guitarra muy a los Stones- e, incluso, puro rock and roll, como el que usó para rubricar el pegadizo y bailable blues-boggie 'Please, please baby' haciendo partícipe al público, que se lanzó tímidamente a repetir el estribillo.

En la recta final, rozando las diez de la noche, llegó la balada 'That´s makes me happy' -insistió en que estaba muy contento y que esperaba que los espectadores también lo estuvieran- y remató con el blues 'Every Day Is a Struggle'. Los aplausos no cesaron y obligaron a salir al escenario al cuarteto. "Ok, vale", dijo Murali, antes de arrancarse con una versión minimalista pero intensa de 'Georgia on my mind', del legendario Ray Charles. Pues eso, que no fue jazz, pero que, de nuevo, volvió a haber magia. Volvió a haber feeling.