Aquellos maravillosos años

Noche de revivals en el concierto que protagonizaron Los Secretos, Modestia Aparte y Un Pingüino en Mi Ascensor. • Unos 2.000 espectadores asistieron a este festival, patrocinado por una conocida marca de bebidas gaseosas y que coronó la banda de Álvaro Urquijo y Ramón Redondo hasta pasadas las dos y media de la madrugada.


Hay grupos y canciones que conforman la banda sonora de tu juventud. Que te acompañan siempre. 'Cosas de la edad', de Modestia Aparte; 'Atrapados en el ascensor', de Un Pingüino o 'Déjame', de Los Secretos podrían ser tres ejemplos perfectos. Hay muchos otros: 'Sobre un vidrio mojado'; 'Ojos de hielo' o 'Espiando a mi vecina'. La oportunidad de revivirlos y disfrutar de tiempos pasados -músicos y público- se vivio anoche, lunes de Ferias, durante cuatro horas y media en una Fuente La Niña a la que asistieron unos 2.000 espectadores de todas las edades -aunque la media rayara en los 40-. Niños, peñistas, maduritos, treintañeros, adolescentes... todos bailaron, disfrutaron y cantaron los temas más conocidos de los tres grupos. Temas con mucho amor y desamor, rebosantes de pop, chicle y adolescencia.

Los Secretos aparecieron cerca de la una de la madrugada, cerrando la fiesta. Con nuevo disco bajo el brazo ('Algo prestado') llegaron a la que consideran su casa, y se notó. Guadalajara está marcada en la historia del grupo: por su primer batería, Pedro Antonio Díaz, que falleció a los 28 años en accidente de tráfico en mayo de 1984; por las muchas tardes de ensayos pasadas, por los buenos momentos en que surgieron canciones. "En Guadalajara lo hemos pasado muy bien, hemos hecho de todo...", confesó Alvaro Urquijo antes de ponerse a cantar la ranchera 'Ágarrate a mí María' y que dedicó "a todas las Marías".

El recuerdo de "los que ya no están", de Pedro pero también de Enrique Urquijo - en noviembre, se cumplirán 16 años de su muerte-, estuvo presente en todo el concierto, que arrancó con la versión de 'Échame a mí la culpa', de Albert Hammond y que estuvo salpicado de temas que todos esperaban: 'Ojos de gata', 'Buena chica', 'Pero a tu lado' y una de sus primeras canciones, 'Ojos de perdida', que dejaron para la recta final de la actuación. Ramón Arroyo se marcó un solo de guitarra y la gente terminó coreando el estribillo, alzando sus brazos y sacando sus móviles para grabar el momento. Fue un primer adiós.

El paréntesis vino con 'En mi habitación' -tema incluido en su último disco- y siguió con "una canción que ya es de la gente y que dedicamos a Pedro, a Guadalajara". Sonó entonces 'Déjame' y los móviles volvieron a subir al cielo. Al acabar, el pianista Jesús Redondo empezó a tocar la contagiosa 'Lady Madonna' de los Beatles para hilarla con 'Gracias por elegirme' y a las dos y media Los Secretos dijeron nuevamente adiós: "Gracias Guada, hasta la próxima". El público pedía  un nuevo bis y la banda contestó haciéndose un selfie y... regalando dos pequeñas composiciones que, como confesó Urquijo, le llevaron por un momento a otro tiempo, a aquellos maravillosos años de la juventud, cuando tenía 17 -'Sobre un vidrio mojado'- y a ratos de infancia -la sencilla y bonita 'Otra tarde'-. Así sellaron un encuentro más con su público  alcarreño. Todos se fueron encantados.

Modestia y Un Pingüino

La hora y media anterior fue de Modestia, la banda que lidera Fernando López -el único componente que queda de la formación original-. Los años no han pasado por su voz y eso hizo más fácil volver a los primeros 90. Arrancaron con 'El mundo al revés' y pronto llegó 'Esta es mi generación'. Modestia optó por un concierto donde alternó temas más conocidos -sonaron 'Cosas de la edad', 'Cómo te mueves' o la balada 'Ojos de hielo'- con canciones incluidas en 'Veinte', su último álbum de estudio. Como 'Número equivocado', una versión del grupo Mamá que Fernando cantó junto al alcarreño Dani Marco, exDespistaos, que se subió al escenario vestido de Caracol.

Modestia ofreció un concierto correcto en el que también quisieron hacer un guiño a Nacha Pop versionando 'La chica de ayer', de Antonio Vega y con varios guitarreos, al 'Billie Jean', de Michael Jackson y 'Highway to hell', de AC/DC. Excepciones en un festival donde también sonaron de fondo temas como 'Sufre mamón' (Hombres G) en versión ska o 'Años 80' (Los Piratas) para hacer más llevadera la espera en los cambios de escenario. 

Los encargados de abrir la fiesta fueron José Luis Moro y Mario Gil, cantante y teclista de Un Pingüino en mi Ascensor. El dúo cuenta con fans auténticamente apasionados, que se saben todas las canciones y bailan al ritmo de los estribillos pegadizos que ensalzan con el casiotone: "no sé lo que me pasa últimamente, no dejo de espiar a mi vecina de enfrente... saluda al verano con tu cuerpo serrano...". Canciones de títulos divertidos, muy veraniegas y profundamente efímeras hilaron una actuación de apenas una hora. Sonaron, entre otras, 'El Sangriento final de Bobby Johnson', 'Atrapados en el ascensor', 'Juegas con mi corazón', 'Espiando a mi vecina' o una versión pingüinizada de 'Love is in the air', de John Paul Young, rebautizada como 'Vuela en Rayanair'. Los pingüinos fueron el aperitivo de esta fiesta de pop electrónico y nasal conjugada con pop adolescente y rock y que, por instantes, permitió recordar años mozos y los viejos tiempos de la Movida.