Gigantes de sol y nieve

Unos 15.000 espectadores, según la organización, pasaron por la segunda edición del Festival Gigante, que estrenó escenario en la plaza Mayor y vermú por el centro. • El viernes, el triunfo fue para Corizonas, que con su rock sureño y su visceral cantante, Javier Vielba, lograron desbancar a unos correctos Enemigos.


Los festivales se componen de música y momentos. Buenos, malos, tibios, enormes. Vetusta Morla regaló, sin duda, los más intensos a los asistentes a la segunda edición del Gigante. Hubo otros -Dorian, Corizonas, Rufus T. Firefly, Jero Romero tuvieron la culpa- pero la banda madrileña ganó por goleada en esta edición, marcada por un cartel que se debatió entre el rock and roll y la electrónica, con ciertas levedades pop. Entre tanta oferta, hubo también algunos chascos -Lichis o Los Enemigos-, pequeñas sorpresas vertidas desde el Escenario Guadalajara y grandes aciertos como el nuevo escenario en la Plaza Mayor con vermú posterior en las plazas cercanas de San Gil y Prim.

Según la organización, 15.000 espectadores han pasado por los tres escenarios del festival, el doble que el año pasado. La mayoría, se concentró en la jornada del sábado. La Fuente La Niña se abarrotó con Vetusta y antes, con Dorian. El viernes, hubo altibajos en el número de asistentes -quienes más congregaron fueron Corizonas- pero la percepción era de un recinto algo desangelado. Hubo pues, sol pero también, nieve, y no sólo por las gélidas temperaturas del viernes por la noche.

Sábado

Vetusta llegó con 'La Deriva' y acabó con 'Días raros', esa pieza que se ha logrado convertir ya en un himno de despedida. Los madrileños brillaron con una puesta en escena cuidadísima y apostaron por un sonido apuntalado en la percusión y la batería, que gustaba de perderse en espirales guitarreras. En ese intenso viaje sonoro, Pucho moduló su voz como quiso, gesticuló, igual se convertía en ave a punto de volar que echaba el resto -'Mapas' o 'La cuadratura del círculo'-. Y la gente, encantada de volar con ellos.

Los mismos que abarrotaron "la campa" se fueron cuando la banda terminó su concierto. Entre medias, disfrutaron con los diecisiete temas que se sucedieron prácticamente sin descanso. 'Lo que te hace grande', 'Golpe maestro', 'La mosca en tu pared' y 'Fuego' fueron el prólogo de una actuación donde no faltaron las esperadas: la bonita 'Copenhage', 'Sálvese quien pueda', 'Un día en el mundo', 'Saharabbey Road' y la andina 'Maldita dulzura'. La traca final se inundó de una atmósfera percusiva que empezó con 'El hombre del saco', la brutal 'Valiente' y terminó con 'La cuadratura del círculo'. Cuando parecía que todo había acabado, faltaba la sorpresa: esos 'Días raros' que lograron empujar a sus fans a una especie de éxtasis colectivo donde cada uno podía expulsar a sus demonios interiores y encontrar la paz.

Hubo más momentos, como el que ofreció poco antes el grupo barcelonés Dorian, disparando al público una inmensa nube de pequeñas serpentinas blancas flotando en el aire mientras sonaba 'La tormenta de arena' ("Todo lo que siento por tí, solo podría decirlo así...") Delicados, en busca de paraísos artificiales y de placeres efímeros, la banda pareció encontrarse muy a gusto frente al público del festival. Admitieron que quisieron haber participado en la primera edición pero que no pudo ser porque estaban preparando el álbum que presentaban precisamente anoche. 'Diez años y un día' supone un recorrido por algunos temas más reconocibles del repertorio de una formación, capaz de conjugar deliciosamente sonidos sintéticos con los de una sección de cuerda.

Cuidaron mucho la presentación del álbum en Guadalajara -firma de discos y venta de camisetas promocionales, incluida- y agradecieron, por eso, el apoyo de la organización a la producción del concierto -hasta nueve músicos en el escenario-. Con buen sonido sirvieron temas nuevos como 'Arrecife' y conocidos como 'Los amigos que perdí'. El gran momento fue, sin duda, la pegadiza 'A cualquier otra parte'. Dorian pone a la tristeza mucha luz.

Y Dover fue el momento retro, apostando por un concierto de temas guitarreros -su verdadero sello, impreso desde 1997 con 'Devil came to me'-. Pese a la hora -algo tempraneros, sobre las nueve de la noche- tuvieron una cifra más que aceptable de público.

El 'camino ácido' de Angel Stanich, con su peculiar voz, abría boca en esta segunda jornada del sábado, que regaló también la música de los sevillanos Full. Su 'primer atraco' tiene temas tan redondos como 'Distintos' o 'Quiénes somos realmente'. Bonita sorpresa. El cierre de la noche en el escenario grande lo fueron sembrando los sonidos de Columpio Asesino, el murciano Neuman -un poco tarde- con un sonido internacional incuestionable y los alcarreños Superframe VDj, que por segundo año clausuraron con sonido e imagen el festival.

Los alcarreños Idealipsticks ofrecieron su simpático descaro y provocación servido en píldoras directas de rock and roll y sonido garajero de estribillos pegadizos. Los señores de Ryjlen tuvieron que medirse con Dorian pero tuvieron su público. 'Legs', 'Losers & Lovers', 'Black Hole' o 'Very very' fueron algunas de las canciones que sonaron desde el Escenario Guadalajara, de nueva estética y ubicación. Decorado con palés de madera, la organización ha decidido colocarlo en oposición al Escenario Gigante, cerca ya de la piscina Sonia Reyes, el mismo sitio que el año pasado ocupaba una de las zonas vips. Un acierto. Como lo es también que se dé cabida a los grupos locales. Este año, se pudieron escuchar las propuestas tempranas de 'Yo Estratosférico' y Dani Marco, que presentaba su proyecto de pop electrónico en solitario. Completaron cartel los ingleses Smile, el folky andaluz Capitán Cobarde, los potentes The Rebels, que presentaron su álbum 'Always Now' y Fizzi Soup, que se ganó un lugar en el Escenario Guadalajara al ganar el concurso de bandas Sandevid.

Plaza Mayor

Mucho sol y buen respaldo al estreno del tercer escenario del Gigante este año, en la Plaza Mayor. La música salió del recinto ferial para instalarse en el centro y extenderse después, pasada la hora del vermú, por San Gil y la plaza General Prim, en una fiesta con dj´s y barra al aire libre, organizada conjuntamente por varios bares de la zona. Buena iniciativa. Lástima que algunos estuvieran cerrados y otros agotaran provisiones. Mala previsión.

Los Nastys abrieron boca con su isla de cuadrados mágicos, llena de punk-rock desenfadado -hasta Dani Marco, exDespistaos les acompañó con un tema-. Pasada la una, fueron The Noises los que virtieron su 'Pacífico' bonito y bailable. Otra de las sorpresas del festival que podría haber tenido perfecto hueco en el escenario principal. Un lugar en este escenario pidió el público para Correos, que respondió encantado con la propuesta. La banda de Donosti, que visitó hace pocos meses Guadalajara gracias al Ke Kaña Festival en el Tyce, agradeció la oportunidad que festivales como éste o Gigante prestan a los grupos que intentan hacerse un hueco en el difícil mundo de la música pero no sólo. También a las bandas guadalajareñas. Tuvieron palabras cariñosas igualmente para miembros de la organización del festival Sonorama Ribera, que han acudido a esta edición de Gigante.

En una hora, Correos presentó algunas de las canciones de 'Seres', su último disco. Animaron al personal para cantar con ellos temas como 'Todo el mundo necesita un corazón' o 'Rubicón', mucho más amables que el tramo punkarra final que desembocó con 'Snobs'.

Viernes

Al viernes le faltó la alegría. A las gélidas temperaturas que hicieron sacar los abrigos y las botas del armario, se le sumó un cartel que no terminó de atraer lo suficiente a los espectadores, pese a las propuestas. En el Escenario Guadalajara abrió la rockera de ChivoChivato, a la que siguieron bandas interesantes como 'Nocturnos', los murcianos 'Analogic' -simpático el tema 'Quemo las chanclas' y maravillosa la voz de su cantante principal, Juan Abellán-; el melancólico Rufus T. Firefly (la revelación) y Pasajero, con un repertorio sólido, sin desmerecer la apuesta divertida de los Varry Brava -¿quién no puede terminar bailando cualquiera de sus veraniegos temas?-, perfectos antes de la sesión del alcarreño Canciller Polaco.

En el Escenario Grande, ocurrieron grandes momentos. Entre el soul -magnífica voz- de Juan Zelada que abrió la tarde con su absolutamente negro 'Back on track', y la sesión de la locutora de Radio 3 Virginia Díaz más allá de las cuatro de la madrugada, pasaron muchas y muy buenas cosas. Entre ellas, Jero Romero, que acababa gira de 'La Grieta'. Pese a la hora -tempranito, sobre las ocho de la tarde- había un buen puñado de seguidores. Globos y selfies se sucedían mientras los espectadores asistían a un paisaje sonoro característico fraguado en los fantásticos The Sunday Drivers. La música de Jero Romero entra lentamente y segura para explotar dentro. 'Sr. Correcto', 'Ya te lo decía yo' o 'Cabeza de león' fueron algunas de las canciones que sonaron. La actuación terminó con 'Desinhibida', que alargaron hasta sucumbir y terminar matando. Jero lanzó la guitarra al foso y se fundió en un abrazo comunal con el resto de músicos. Olió a despedida. Para siempre.

Lichis -con presencia de Fernando Polaino, afincado en Guadalajara y habitual de grupos alcarreños como Orquesta Pinha y Dr. Sapo- fue un paréntesis con el rock tranquilo y cuidado por el que ha apostado en su nuevo proyecto, 'Modo avión'. Sirvió para mecer el 'tempo' que afortunadamente aceleraron después Corizonas, cargados de rock sureño. El público llenó la mitad de las pistas y aunque la banda empezó sin muchas ganas -o eso pareció- supieron subir la temperatura y transmitir toda la fuerza que tienen como grupo hasta llegar a los 40º. Javier Vielba es un perfecto predicador y 'The News Today' un disco perfecto. Su directo es contagiador (bendita trompeta!) y tiene piezas tan redondas como 'Run to the river' o 'Thieves and liars'. Apoteósico el solo de batería que se marcaron Vielba y 'Loza' y después, la bajada al foso del primero, versionando a los Rolling. Saltó, botó y todos acabaron bailando, incluido el guitarrista David Krahe que quiso estar pese a tener inmovilizada una pierna.

Los Enemigos, pese a ser plato fuerte, terminaron en café algo descafeinado. Aunque siempre es un placer ver en directo y reencontrarse con esta banda que tiene grandes canciones de rock and roll, la impresión es que no hubo demasiada química pese al intento. Aparecieron de traje negro Josele y Fino. Y sin Manolo Benítez, que está "un poco malito, pero sólo un poco, no preocuparse". Pese a que optaron por un repertorio de temas conocidos -cayeron 'Antonio, 'Me sobra Carnaval', 'Señora', 'La Otra Orilla' o 'Dentro' y pocos del último disco, 'Vida inteligente'-, se esperaba algo más, una chispa que no llegó, francamente, salvo al sonar 'Septiembre' o 'Desde el jergón'. Después de ellos, llegaría el rock de L.A. -con un sonido muy limpio- y el grupo cántabro Estereotypo con su electro-pop, antes de que Virginia Díaz dijera adiós con su selección musical a la primera jornada del festival.

Apéndice

En definitiva, Gigante ha dado su segundo asalto y ha subido peldaños. Estéticamente ha crecido con el apoyo de varios patrocinadores y ha abierto nuevas vías, como el escenario de proyecciones a la entrada del recinto, el escenario de la plaza Mayor, el vermú Gigante o la zona de acampada. Se van componiendo más fichas del puzzle de este festival que quiere seguir creciendo. Veremos, pues.