Un Solsticio contenido pero con arcoiris folk

Espléndida noche en el Merendero de San Roque para escuchar a los irlandeses Goitse, que firmaron un concierto que alternó temas bailables con lentos. • Los sevillanos Rarefolk deleitaron con su free-style folk lleno de matices. • El público estuvo un tanto contenido, pese a la invitación de ambas bandas a celebrar con bailes la noche más corta del año.


El folk tiene muchos colores y anoche se comprobó en el Merendero de San Roque, aunque costara animar al público para que bailase como se merece la celebración de la noche más corta del año en la cita anual del Solsticio Folk. La invitación, primero, fue de los sevillanos Rarefolk. Después, ya en inglés, de Goitse, encargados de cerrar el festival. El público parecía que prefería quedarse en las praderas, escuchando la agradable banda sonora de la noche -noche de estrellas y pensamientos lejanos-, aunque poco a poco hubo quien sí se animó a seguir el concierto desde la explanada y logró formar un auditorio aceptable en número.

Rarefolk cumple 20 años en la música y compartió con los guadalajareños, pasadas las nueve y media de la noche, algunos de los temas que se incluyen en su disco-recopilatorio 'Retrospective'. El tiempo acompañó y mucho. Hacía una noche espléndida para disfrutar del Solsticio. La pradera fue lo primero que se llenó de público, incluso antes de que arrancaran los primeros acordes de la música sofisticada y bailable de la banda de Tomares, que actuaba todavía a la luz del día. Su freestyle folk se nutre de una base de raíz andaluza y celta que aderezan y fusionan con funk, drum&bass y rock progresivo, consiguiendo firmar una propuesta muy personal, muy ecléctica, un arcoiris de sonidos, lleno de matices, con la mandolina doble, la flauta travesera, el violín, el piano y la guitarra, el bajo y la batería.

Además de temas del álbum con el que repasan sus dos décadas musicales, presentaron canciones de su próximo disco como 'Take off'. "Ha sido bonito llegar a este bosque después de tantas horas de viaje desde el Sur", dijeron, dedicando después un tema celta-discotequero "al Ayuntamiento de Guadalajara por seguir apostando por cosas tan bonitas como el Solsticio" y un aplauso a los espectadores, "verdaderos motores" de lo que sucedía en el merendero. Las faldas largas de algunas chicas se mecieron entonces al ritmo de la flauta travesera antes de la canción final, un 'Folk brutal' con el que invitaron a hacer "danzas tribales o de apareamiento".

La pausa entre concierto y concierto sirvió para que algunos repusieran fuerzas compartiendo bocadillos y sandwich caseros y otros, compraran refrigerios en la barra. Goitse, grupo irlandés que encabezaba el cartel este año, vertió sus canciones enérgicas, bonitas y contagiosas desde el principio. Defienden un sonido celta más tradicional y, quizás, más reconocible para el Solsticio.

Su primera intervención, en español, fue recibida entre aplausos, por el esfuerzo. Fueron alternando temas rápidos de sus álbumes -el último, 'Tall tales & Misadventures'- con medios tiempos como 'Carrick-a-Rede' -cantado por la violinista Áine McGeeney, de voz dulcísima y aguda- y lentas -casi nanas-, alargando la fiesta hasta la una de la madrugada. Quizás eligieron un repertorio donde hicieron falta interlocuciones en inglés un poco más cortas y más temas bailables como el magnífico instrumental 'Tall Tales: My Former Wife/The Mystery Inch/The Dregs of Birch' y el pegadizo 'Big Carefully'. Pero salvo eso y pequeños acoples más patentes cuando Áine cantaba, la banda firmó un directo bonito y se fue contenta con la gente pidiendo un bis, que ellos regalaron. Fue un Solsticio quizás más contenido pero con mucho color, como siempre.