De viaje (sonoro) con Ara Malikian

Las canciones de la vida del violinista, que volvió a agotar entradas en el teatro municipal, tejieron su último espectáculo '15', un repaso sonoro a los ritmos y los compositores favoritos del libanés, que puso al público en pie.


Ara Malikian enamora en Guadalajara. Lo ha demostrado llenando siempre los aforos de los recintos donde actúa. Es una especie de talismán para los programadores, una apuesta segura. Ya sea haciendo gags al son de piezas de Paganini con la compañía teatral Yllana, compartiendo escenario junto a guitarristas como Fernando Egozcue -con el que reinauguró el Moderno- y José Luis Montón -con quien estará en Azuqueca el próximo 10 de mayo- o junto a los jóvenes intérpretes de la Orquesta del Tejado -con quienes inauguró el ciclo CulturaMI, el ciclo de Cultura en Familia, que se presentó y 'murió' en 2013, con dos ediciones, y del que nunca más se supo-. No se puede discutir, decía, el atractivo que tiene este violinista libanés divertido y musicalmente impetuoso para el público guadalajareño. Anoche volvió a ocurrir. En el Buero. Con todas las entradas vendidas. Presentaba '15', el espectáculo con el que celebra sus quince años de llegada a España, uno de los muchos países donde ha vivido y de los que ha bebido su identidad musical para ir modelando la suya propia, tan mestiza.

Hay un antes y un después en la vida de Ara Malikian. El jamón ibérico, como Falla o Sarasate, entusiasmaron al violinista cuando pisó España. "Nunca entendí por qué comiáis algo tan rico con algo tan insignificante como los picos (de pan)", dijo arrancando risas. Y entre lonchas de jamón 5 Jotas -piezas de Sarasate como 'El Zapateado' o la conocida 'Danza' de 'La Vida Breve' de Falla- Malikian ofreció algunas composiciones propias como su 'Backgammon', con la que abrió; la pegadiza 'Pisando flores', 'Bucles' o el 'Vals de Kairo', dedicado a su pequeño, de siete meses de vida.

'15' resulta un viaje sonoro por las melodías que le han acompañado en su vida musical. No faltó "el rollo moro" -dijo él-, con el que abrió el concierto, ni los ritmos armenios y judíos, ni las experiencias contadas en forma de pequeños monólogos que llenaron el Buero de sonrisas. No faltaron viajes: de Líbano a Alemania, de Alemania a Londres, donde conoció a Boy George y se enamoró de Radiohead -maravillosa sonó anoche 'No surprises'- y de Londres a España. Como guiño a un público "tan majo" estrenó la 'Rapsodia guadalajareña nº3' y después, siguió con Falla, "un genio que tenía muchísima mala leche y odiaba que le versionaran". Confesó entonces que pasó siete años tocando en la Orquesta Sinfónica de Madrid, una época donde "aprendí mucho" pero no soportaba tocar escondido en el foso: "es muy triste", asi que lo dejó para convertirse en el Ara Malikian que conoce el gran público: el que se ensimisma con Bach y al mismo tiempo, con una versión de 'Zyriab' de Paco de Lucía.

Malikian no estuvo solo. Le acompañaron en el escenario músicos con los que ha compartido estos quince años: un espléndido Antha Kumar en la percusión de las tablas indias, Humberto Armas a la viola (co-director musical junto a Malikian de la Orquesta del Tejado), Jorge Guillén, al violín, Tania Bernaez Abad al contrabajo y David Barona al violonchelo, además de un segundo percusionista.

Con ellos, transitó durante dos horas y cuarto por un concierto intenso, donde hubo hueco para la improvisación y las "flipadas" pero también para homenajes a Vivaldi con el movimiento de 'Verano' y al compositor brasileño Egberto Gismonti, de quien eligió la deliciosa 'Agua y vino'. Uno de los momentos más simpáticos fue la interpretación de 'Misirlou', el conocido tema de la banda sonora de 'Pulp fiction', que eligió Tarantino y que bailan Uma Thurman y John Travolta -"un tema griego y que habla de una mujer egipcia", explicó Malikian, quien confesó haber querido ser como Travolta... "me peinaba como él y caminaba como él camina en 'Saturday´s night fever".

El público, entregado, daba palmas y asintió a participar en el juego de percusión que brindaron desde el escenario los siete músicos. En pie, con "¡bravos!" y algún "¡guapo!" Malikian, en vaqueros negros, zapatillas y frac sin mangas, apostó por terminar con un aria del compositor Johannes Sebastian Bach, sorteando el foso y bajando las escaleras hasta la mitad del patio de butacas para finalizar deseando "mucha paz, mucho amor y mucha, mucha salud". Después de tanto viaje enriquecedor, tanta alegría y tanta pasión desenfrenada, Malikian decidió irse amansando a las fieras volviendo a los orígenes con un clásico barroco. Al fin, y al cabo, dijo, "todos lo somos".