“La música debería ser cuestión de Estado”

Este valenciano afincado en Cifuentes, Pascual Piqueras es compositor, director del Conservatorio y lleva la batuta de varias orquestas como la JOGU, la Orquesta de los Sueños y Camerata Alcarria. Practica música clásica y moderna y, como trompetista, ha tocado para Shakira, Presuntos Implicados y Mastretta.


Pascual Piqueras (Valencia, 1973) dirige desde hace tres años el Conservatorio Profesional de Música ‘Sebastián Durón’, donde da clases de Lenguaje Musical.  Desde que ha llegado no ha parado de engendrar proyectos musicales que ha presentado en la ciudad: la Orquesta de los Sueños, la Camerata Alcarria o la JOGU, la Joven Orquesta de Guadalajara, para la que reivindica más protagonismo en la escena musical de la ciudad. Entiende que la clave de la programación está en encontrar el equilibrio entre las grandes orquestas y el talento local. Y sabe de lo que habla. Durante años estuvo en el circuito profesional como trompetista de Marifé de Triana, Rafael, Francisco, Presuntos Implicados y Shakira, formó parte de formaciones jazz como Perico Sambeat y actualmente, colabora en proyectos como el de Nacho Mastretta y defiende el jazz desde Racalmuto, uno de sus muchos grupos. Afincado en Cifuentes desde hace 15 años, rememora sus inicios en su pueblo, Quart de Poblet, donde a los doce empezó su idilio con la música en la Banda municipal.

 

¿Cómo se imprime el amor a la música?¿cómo se lo imprimeron a usted?

En Valencia hace tan buen tiempo que es raro que llegue un domingo y no veas la típica traca y la banda. Aunque mi familia es muy extensa y ninguno es músico cuando yo veía la Banda por la calle para mí era lo más grande y me apunté. Desde entonces, mi vida ha sido muy intensa. Mi semana giraba en torno a la música, con ensayos, con grupos… Todos mis amigos son músicos.

¿Por qué es necesaria?

La música desarrolla todas las capacidades del ser humano. En eso, soy un humanista y pienso que tenemos unas posibilidades casi casi infinitas y que las estamos aprovechando a un nivel muy bajo. Cada vez menos. La música desarrolla la sensibilidad. Y en esto, estamos dando pasos atrás. Es más importante dedicarte a la música y hacer música que tener el mayor sueldo del mundo. Luego, hay una cosa que va ligada a ella: la cultura del esfuerzo continuo, la inteligencia para aprovechar el esfuerzo. Por eso es necesaria. Porque hay que sacar lo mejor del ser humano. Últimamente estamos viendo lo peor. Eso asusta un poco y es preocupante.  

¿A usted le indigna que la música deje de ser obligatoria, con la Ley Wert?

La música debería ser cuestión de Estado. La idea de que la música nos sobra de los institutos es un craso error. Poner música en los institutos no sólo tiene que ver con el curriculum. Durante muchos años se ha invertido en las altas instancias musicales y muy poco en la educación musical. Ahora que no hay dinero y no se puede invertir en traer a la Filarmónica de Berlín o a Winston Marsallis, el público no está demandando estas formaciones. ¿Qué ha pasado? Que hemos tirado mucho dinero en cultura a la basura porque no nos hemos preocupado de hacer una buena inversión ni de ver cómo funcionan los conservatorios o las Escuelas de Música para que sea el mismo pueblo el que reclame la cultura y el que esté mejor formado. Ahora volverá a haber dinero y se volverá a invertir en grandes orquestas pero no en este conservatorio ni en este circuito local. En este país, viene Winston Marsallis y se hace una gira de 20 días. Te vas a buscar escuelas de música moderna y hay poquísimas. Ahí hay algo que no funciona bien.

¿Hay más cultura de talonario?

Muchísima más y Guadalajara es un poco ejemplo de ello.

En la música pasa también un poco lo que con la literatura. Se reniega de los clásicos pero en ellos está la clave.

Porque para la gente es más difícil escuchar una Octava de Borsak en directo que una canción de pop, que dura 3 minutos y entra muy bien. No estamos dispuestos a hacer un esfuerzo. Nos están vendiendo que hay éxitos que vienen muy rápido y pensamos: entonces ¿para qué voy a estar aquí tanto tiempo? En los clásicos hay un desarrollo musical solvente. Si se siguen oyendo e interpretando a pesar de los siglos será por algo. El secreto está en el equilibrio: dar oportunidad a los nuevos valores y escuchar a los clásicos.

Y usted lo practica. No hay más que ver su curriculum. Dirige orquestas, es músico de jazz y ha tocado con grupos tan dispares como Presuntos Implicados, Raphael, Shakira o Marifé de Triana.

En la época en la que empecé a tocar jazz, eran pocos los trompetistas y los improvisadores y eso te facilitaba estar con ciertos artistas. Una vez metido en el circuito unos proyectos me iban llevando a otros. Se suele buscar a músicos de jazz para tocar en grupos de pop por el conocimiento armónico, la improvisación… De los primeros con los que toqué fue con Presuntos. Recuerdo que grababan un disco en el Palau de la Música de Valencia, yo ya tocaba en big bands y en grupos… Pero lo más grande con lo que yo me he encontrado en la música ha sido Perico Sambeat.

Y ahora ¿qué diagnóstico hace del panorama musical en España?

Lamentable. Todos los músicos se están yendo fuera y el público medio de los conciertos tiene una media de edad alta, los circuitos se están extinguiendo, los sueldos son bajos, se llega a tocar gratis, se está desmembrando todo y no se ha hecho mucho en la educación musical. Por eso, los grupos que planteo, los planteo de forma novedosa. Está difícil pero hay que coger el toro por los cuernos. Conozco países menos desarrollados que funcionan mucho mejor. México, por ejemplo, donde existe un impuesto que tienes que pagar si cuando actúas allí no tocas con músicos de allí. Al menos, hay una medida. Aquí no.

Lleva dirigiendo el Conservatorio desde hace tres años y no para de sacar proyectos: la Camerata Alcarria, la Orquesta de los Sueños, la Joven Orquesta de Guadalajara. ¿No siente que lo ha revolucionado?

No sé… no… yo presenté un proyecto para este centro y lo estoy llevando a cabo. Con eso estoy contento. Sí que sabía que era muy distinto a lo que se había hecho antes pero no le doy más importancia. Si se ve como revolucionario, me alegra mucho porque la gente no sabía que existía este centro y ahora, por lo menos, se está conociendo. Eso nos hace un favor a todos.

Hay movimiento pero sigue habiendo carencias: pocos profesores y especialidades.

Es llamativo que este Conservatorio tuviera menos especialidades y  profesorado (29) que, por ejemplo, Almansa, que con con 15.000 habitantes tiene todas las especialidades y casi 40 profesores. Pero estamos a punto de confirmar que el año que viene nos darán todas las especialidades que nos faltan. Entre ellas canto, que es una cosa rara ¿no? Tantos coros que hay en Guadalajara y que no haya canto en el Conservatorio… Estamos también en contacto con la Feproban, la Federación de Bandas de Guadalajara, que se acaba de crear… asi que poco a poco los objetivos se van cumpliendo.

El Conservatorio se ha quedado pequeño y usted dijo que el nuevo Campus Universitario podría ser una buena nueva ubicación ¿Ha habido ya conversaciones con la Junta?

Ellos son conscientes de que la institución tendrá que llegar a un edificio que sea de su propiedad. Yo ya me habría ido a un sitio con más autonomía y mejores instalaciones pero no tengo tanto poder de intervención. En la delegación están haciendo planes de viabilidad para ver dónde nos pueden poner. Es un paso importante para nuestro funcionamiento pero considero que se va ganando poco a poco.

¿Por qué tanto déficit?

Tiene que ver un poco con que los que han llevado el Conservatorio no sabían la situación musical de la provincia. Si un Conservatorio no está ligado a las preferencias y demandas musicales de su ciudad… El éxito de la cultura es unir los grandes circuitos con los circuitos medios y la educación de base. Por eso tengo tantos proyectos.

Hablemos de la JOGU ¿por qué había que crear esta joven orquesta de la ciudad?

Al llegar al puesto de director, te das cuenta de dónde se pueden desarrollar musicalmente los jóvenes de nuestro centro. Es una preocupación. Aquí, los alumnos se tiran diez años estudiando y parece justo que sea en su ciudad donde puedan desarrollarse y eso hasta ahora es inviable. En el caso de las bandas es más factible porque en Guadalajara hay catorce pero orquestas no hay ninguna y los jóvenes acaban aquí su grado profesional con todo lo que ello supone y se tienen que ir fuera. Entonces pensé que la Jogu aparte de darle formación les podía dar presencia en su ciudad.

Otra oportunidad para los alumnos es la reciente creación de la Orquesta de Música de Castilla-La Mancha.

Todos los conservatorios de la región somos parte de la idea. Hace dos semanas enviamos solicitudes de nuestros alumnos, algunos de hecho ya están convocados. Es una idea que complementa su formación asi que nos parece maravillosa. Tenga en cuenta que en la vida de un músico el estudio diario no es efectivo si no tiene experiencia musical y eso supone ensayar distintos tipos de repertorio, de experiencias, conocer a distintos directores, profesores… nosotros al final, estamos para hacer un concierto. Asi que esta orquesta es muy importante si se hace bien. En principio está regulada por nosotros pero hay una parte que depende de la Consejería.

Otros proyectos recién creados por usted son la Camerata Alcarria y la Orquesta de los Sueños.

La Camerata es una orquesta formada básicamente por profesores de conservatorio y lo tengo que poner en valor. Una de las cosas por las que este Conservatorio merece que se le apoye más precisamente es porque tiene un personal que tiene una valía impresionante, gente con la que yo me iría al final del mundo. Estoy cansado de ver cómo a Guadalajara vienen orquestas y pienso: ¿por qué nosotros no tenemos espacio para tocar? Somos docentes pero todos nosotros llevamos un músico dentro. Habría que aprovechar este material. Aquí hay músicos que tocan muy bien, alumnos, profesores e incluso exalumnos que trabajan fuera. Estamos super ilusionados de hacer el ‘Amor Brujo’ en la Cumbre Flamenca. Y encima en el Buero Vallejo. Será con la cantaora Eva Durán, maravillosa. Y actuar con José Menese... me empezó a gustar el flamenco desde que le oí.

¿Echa de menos el talento local en ciclos musicales de la ciudad como el de jazz, por ejemplo? A veces se tira de nombres grandes para asegurarse el lleno en la sala.

La solución está en el equilibrio. Mire, cuando hicieron los circuitos de jazz en Cataluña, pusieron porcentajes: 20% artistas internacionales, 40% artistas catalanes. A lo mejor no compartes los porcentajes pero está contemplado. Eso está pasando en el Festival de San Sebastian. En España hay un gran talento y eso nos lo dicen fuera, que el talento español está ocupando las grandes orquestas de Europa y del mundo.

Aquí también existe fuga de ‘cerebros’ y no sólo en ciencia.

En la música más que en nada porque no hay espacios. Aquí se han creado en unos años muchas orquestas profesionales pero ya están completas, luego hay circuitos intermedios que se han extinguido casi del todo y que daban mucha cabida a artistas. Cada vez que miro el facebook de mis amigos veo cosas impresionantes y no hay cabida. El equilibrio entre todas estas cosas es lo importante pero sobre todo, debería haber presencia del material que tenemos aquí. Es verdad que si lo hacemos desde el punto de vista comercial, si traemos a cierta figura se va a llenar y todo el mundo, feliz. Por ejemplo, Ara Malikian. Está muy bien, maravilloso, vale, sí, sí, pero no es normal que venga la semana pasada, que vuelva a venir el mes que viene y que vuelva… ¿no hay más cosas realmente aquí? Y aunque las hubiera y fueran peores ¿por qué no apostar por ellas? Si precisamente lo que va a hacer que dentro de seis años eso sea bueno es que tú lo apoyes, entonces se pueda desarrollar y ser mejor. Pienso en una visión más democrática de la cultura.

Usted que ha pertenecido a una banda desde los 12 años ¿Qué le parece el nuevo modelo de Banda Provincial con becarios?

Estoy contento porque para los alumnos del centro es una opción. Como institución imagino que estarán intentando ver cómo la salvan. El problema está en su tejado. Creo que debería haber gente de la provincia y si eso supone tener un nivel equis, pues bueno, pero es representativo de lo que hay en la provincia. A lo mejor lo que hay que plantearse es apoyar lo que está debajo para que luego haya una buena Banda Provincial.

Es llamativo que para dar salida a sus proyectos musicales haya tenido que ser un organismo privado, la Fundación Siglo Futuro, la que lo respalde.

A algunos artistas nos cuesta más llegar a ciertos circuitos. Yo vengo del circuito profesional… Madrid realmente ha sido la ciudad que más me ha dado, aunque he viajado por buena parte del mundo, pero ejerzo ahora mi actividad docente aquí, en la ciudad donde vivo hace 15 años y donde creo que puedo aportar mi punto musical. Me está costando pero no tengo excesiva prisa. Tengo que agradecer mucho a Siglo Futuro porque aunque con sus recursos limitados me está dando la oportunidad de abanderar todos estos proyectos. Unos son más individuales y otros tienen la pretensión de aprovechamiento por parte de la sociedad, como la Jogu, la Joven Orquesta de Guadalajara.

¿Por qué no hay más sinergias con las instituciones públicas?

Cada vez pienso menos en esto y más en el Conservatorio. Cuando entré vi que en algunos ámbitos no iba a llegar a nada, asi que me dije: Pascual, tú haz lo mejor que puedas con tu centro. A las instituciones hay que ir demostrándoles las cosas poco a poco para que te den y estoy en ese camino. Si todo es justo se nos irá valorando. La Diputación nos deja el San José y el Ayuntamiento, el Buero. En eso estoy muy agradecido y ya hemos ganado algunos pasos.

La cantautora folk Joan Baez asegura que los cambios necesitan una banda sonora. ¿Cuál sería la suya para una ciudad como esta?

(Piensa…) Yo le pondría ‘Mimenaje’, una composición mía, muy inspiradora y optimista. La hice para un proyecto documental de una escuela rural y es una música unificadora, que hace sentir bien. Lo que me gustaría que pasara de verdad es que fuéramos todos a una para levantar esto, porque lo veo mal.


Entrevista originalmente publicada en el número de Primavera / Abril 2015 de Cultura EnGuada en papel.