Supersubmarina: tormenta de verano

El Buero se llenó para la visita de la banda de Baeza a Guadalajara, que consideran "nuestra segunda casa". • Durante dos horas y media desgranaron íntegramente el último álbum y recordaron 'Santacruz' y 'Electroviral'. • Fueron la banda invitada a la fiesta de presentación del Festival Gigante que siguió en el Camerino Café con dos sesiones de dj´s.


Vinieron a la que consideran su segunda casa y el Buero llenó todas sus butacas para abrazarles. Supersubmarina, que paró en Guadalajara con su nueva gira 'Viento de cara' como invitado en la fiesta de presentación del Festival Gigante, irrumpió cual samurai con una descarga guitarrera de José Chino con la que el público se puso de pie para no sentarse ya en todo el concierto. La gente -entre 20 y 4o años- se recolocó desde la primera estrofa en los pasillos, en el fondo del patio de butacas y buscó el mejor hueco para bailar y disfrutar de un concierto generoso -cerca de dos horas y media- donde los jienenses tocaron íntegramente el nuevo disco, la mitad de 'Santacruz' y una pequeña muestra de 'Electroviral' y el e.p. 'Retroalimentación'.

Hilaron 'De doce a doce y cuarto' con 'Tecnicolor' y, después con la sureña 'Hasta que sangren' firmaron una introducción que pasó como un suspiro. Y en mitad de 'Hogueras' el cantante interrumpió el concierto por una discusión que se produjo en el patio de butacas y sobre la que este medio tiene versiones contradictorias por parte de los implicados y de la organización. Todo se saldó con un par de besos de Chino: "esto es para pasárselo bien", dijo, interpretando desde el principio la canción. La galaxia azul del Festival Gigante hizo chiribitas en el techo y siguió la vida. Los espectadores alzaron sus manos mientras coreaban el estribillo de la bailable 'Inestable'.

"Creo que los de arriba se lo están pasando mejor que los de abajo", dijo entonces el vocalista. "A ver los de arriba como gritan... Esto ha sido como el 1-0 del Atlethic de Bilbao". La 'guerra' de butacas no fue sino un guiño simpático antes de abrir su corazón: "estamos supercontentos de estar aquí, encantados de volver a nuestra segunda casa, sin ninguna duda". Recordaron sus primeros pasos por el Ke Kaña y confesaron que nada más llegar aquella tarde a Guadalajara y descargar los instrumentos, se fueron a comer un bocadillo al PK2 y que después, hicieron "una prueba espectacular en este teatro precioso", pidiendo entonces al público que respetara las medidas de seguridad para evitar otro incidente.

Tras el bálsamo atmosférico de 'Extrema debilidad' llegó un ramillete de temas eléctricos que se iniciaron con la incitadora 'Kevin McAllister', prosiguieron con 'Hermética' y la positiva 'Ola de calor' -muy aplaudida- que cedió paso, ya en el ecuador, a uno de los temas más refrescantes y poperos de su último trabajo, 'Arena y sal'. Muy coreada, el cantante la inició micrófono en mano y acercándose al foso. El cielo azul y la brisa empezaba a mecer a un público, completamente entregado. Si Chino necesitaba un grito, gritaban; si pedía que alzaran las manos, las alzaban.

"Nos gusta cómo cuida Guadalajara la música en directo", afirmó el cantante baezano, con guiño a Producciones Malvhadas, organizadora del concierto y del Festival Gigante. José Chino alabó el esfuerzo de "la gente que se lo curra aquí en la Alcarria para que haya música en directo... al final, los grandes tiran de los pequeños y los pequeños de los grandes".

La intensa 'Enemigo yo' y 'De las dudas infinitas' dieron paso a una recta final donde tiraron de guitarras con 'Niebla', 'Puta vida' -dedicada a un fan guadalajareño- y 'Supersubmarina' para despedirse con 'El Mañana'. "Hasta siempre, guapos. ¡Viva la Alcarria!" El final se alargaría, sin embargo, con un bis lleno de inyecciones bailables, un mini post concierto acertadísimo que arrancó con 'Viento de cara', 'Algo que sirva como la luz' y la intensa 'En mis venas'. Con ella, buena parte del público bajó directamente al foso y se fundió con el grupo. Chino animó con palmas y el tema fue subiendo de intensidad hasta llegar a la apoteosis, los brazos en alto y el público saltando.

El electrovirus ya había hecho efecto y se diseminó con el cierre mestizo 'Cientocero', perfecto para seguir la carrera en el cercano Camerino Café, donde prosiguió la fiesta del Festival Gigante, con doble sesión de Canciller Polaco y Cocktails&Dreams.

Guitarra sobre el cuello y la espalda, sosteniendo el sonido, la banda se despidió repartiendo púas y aplaudiendo a un público al que están tremendamente agradecidos. Y se nota. La vida en el fondo del océano suena a guitarras, a tormenta de verano, a sonidos que, es verdad, recuerdan a los que practicaron grupos abanderados del indie en los 90 y que ahora practican nuevos representantes -Vetusta Morla, Miss Caffeina-. Supersubmarina parece que ha llegado y para quedarse.