Bell'Arte sopla diez velas con placa y música de piano

La asociación recibió el reconocimiento del Ayuntamiento de Sigüenza por su década de divulgación de la música clásica en la ciudad. • El homenaje coincidió con el concierto del ucraniano Denys Shramko con el que culminó la temporada.


El concierto del ucraniano Denys Shramko se convirtió este fin de semana en un homenaje a la asociación Bell'Arte, que viene desarrollando en la última década una intensa labor de divulgación de la música clásica en Sigüenza, con conciertos como estos de jóvenes promesas del piano.

El alcalde de Sigüenza, José Manuel Latre, hizo entrega a la presidenta Bernadetta Raatz y Brenno Ambrosini, de una placa en reconocimiento de la labor que la Asociación Bell´Arte Europa ha llevado a cabo para la divulgación de la música clásica en la ciudad de Sigüenza en los últimos diez años.

Raatz agradeció este premio y glosó la labor que la entidad que preside, una asociación sin ánimo de lucro, ha llevado a cabo desde el año 2004 en la ciudad de Sigüenza, organizando de manera ininterrumpida desde entonces dos festivales con fechas fijas en la ciudad de forma anual, Musigüenza, Festival de Jóvenes Pianistas y Festival de verano, además de numerosos conciertos a lo largo de todo el año que coinciden con la presencia en España de algunos de los intérpretes con los que los miembros de la Asociación coinciden en sus giras o conciertos europeos.

Bernardetta recordó el primer concierto que dieron en el año 2004 en San Roque, un dúo violín-piano de Ambrosini e Ilya Grubert, “al que asistieron ocho personas”, recordó. Este verano otro dúo de Ambrosini y el chelista José Enrique Bouché en El Pósito se completó el aforo.

Concierto de Shramko

El pianista Denys Shramko interpretó un magnífico recital de piano en el Auditorio de El Pósito, poniendo final al ciclo de conciertos de este año de Bell'Arte. El intérprete ganó el público en el VIII Festival de Jóvenes Pianistas correspondiente año 2013 y volvía a la ciudad de El Doncel.

Cualquier premio es importante para un músico, desde el principio hasta el final de su carrera, sobre todo aquellos que recibe fuera de su propio país. Demuestran el progreso como intérprete”, decía antes de empezar a tocar. En este sentido, Shramko explicaba que “en la Europa del Este, en Kiev por ejemplo, hay muchos estudiantes excelentes, que tocan realmente bien el piano. Por eso los concursos son como la lotería, es posible que sólo los ganes una vez en la vida”.

Al respecto del matiz que aportaba el hecho de haber sido elegido por el público, “me hace muy feliz, porque  significa que a la audiencia le gustó mi trabajo, que entendieron el mensaje que transmití”, decía en una nevada Sigüenza a la que él está acostumbrado porque “cuando salí de Ucrania, la temperatura era de cinco grados bajo cero”.

Lo más importante para cualquier músico, y también para mí,  es que cuando al terminar el concierto alguien se acerque y diga: he entendido todo lo que quería usted decir”, afirmaba Denys, que compagina el inicio de una labor docente con sus últimos pasos como alumno. “En mi opinión, lo realmente importante es que el público entienda, a través mío, lo que el compositor quiso decir con su música”.

El repertorio

La primera parte del concierto de Shramko se inició con la sonata en re mayor Major hob. XVI:24.  “Haydn es un compositor clásico. Es uno de los grandes, junto a Mozart, Beethoven y Shubert”, opinaba el ucraniano. En contraste con la música del austriaco, la de Enesco, la segunda elegida, “es un maridaje de música y baile”. El pianista interpretó la Suite op 10 nº2 del compositor rumano. “Esta obra muestra su visión  de cómo debía ser la música clásica en el siglo XX. No todo el mundo entiende y ama la música clásica. La selección de Enescu es mi aportación a la divulgación de obras no muy conocidas entre el público”, decía Denys.

La segunda parte del concierto comenzó con la Sonata nº 7 en Si bemol Mayor, op 83 de Prokofiev, un compositor ucraniano, como manera de reivindicar lo que pasa ahora mismo en Ucrania, “donde vivimos una auténtica guerra”. Denys empezó a tocar esta sonata hace cinco años, en varios concursos y conciertos, pero dejó de hacerlo. “Esta sonata de guerra de Prokofiev sonaba en Ucrania cuando los soldados alemanes entraron en la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial. Está muy ligada a nuestra historia, y es mi manera de poner el acento sobre lo que está pasando en mi país”, decía. 

Para contrastar ese sentimiento profundo, Denys concluyó el concierto con tres estudios trascendentales de Lyapunov, “dificilísimos técnicamente, porque partió de los que compuso Franz Liszt, y los hizo tres veces más complejos”.  El ucraniano terminó con tres obras de Rachmaninov, que son “piezas de imágenes” con las que el compositor describió cómo era la sociedad rusa del siglo XIX.

Sobre la situación en su país, Shramko afirmó que en la actualidad “no es fácil vivir allí, porque a pesar de lo que digan las noticias de la televisión rusa, lo que vivimos es una auténtica guerra”, terminó.

Como antes de cada concierto, la presidenta de la asociación organizadora recordó los nombres de todos los patrocinadores, empezando por el Ayuntamiento de Sigüenza, haciendo extensivo también a ellos el reconocimiento: Farmacia de La Catedral, Gurugú de la Plazuela, Merino García C.B. Reformas, Miel de la Alcarria El Colmenar de Valderromero, Fundación Ciudad de Sigüenza, Paradores, Lantigüa, Rafael Busquets técnico de pianos.