Musigüenza pone el broche final con un dúo prometedor

Magnífica actuación de los jóvenes músicos el trompetista francés Leleu y el pianista albaceteño Canals, que pusieron al público en pie. La buena sintonía en esta primera cita conjunta promete nuevos proyectos en común.


El trompetista francés, Romain Leleu, y el pianista albaceteño David Canals cerraron este sábado el Festival Musigüenza 2014 con un dúo poco usual, pero de gran belleza. Pese a que se habían conocido sólo un día antes del concierto, la conexión entre ellos fue inmediata. Sobre el escenario de El Pósito supieron transmitírsela al público. Al final del concierto, puesto en pie, el público reconoció como soberbio con sus aplausos el ensemble de dos jóvenes músicos de poco más de treinta años, que atesoran un talento enorme.

“Creo que ha surgido un contacto musical que reeditaremos en el futuro seguro”, aseguró, de hecho, Canals, a propósito de su actuación con Leleu en Sigüenza de este fin de semana. Pianista y trompetista habían elegido de forma previa el repertorio y lo habían ensayado por separado. En la intimidad del mismo  auditorio en el que triunfaron, el viernes comenzaba a surgir la química musical, esa conexión sublime que los músicos encuentran entre las notas. Leleu aún sentía la fascinación de la ciudad “majestuosa” a la que acababa de llegar y de las estrechas calles empedradas que tenía que recorrer hasta llegar al Pósito, y de la visión de Sigüenza llegando desde la carretera de Palazuelos. Para Canals, era el regreso al calor de un público que le eligió en el año 2008 como mejor joven pianista. “En realidad los premios no son un fin en sí mismos, pero desde luego reconfortan”, afirma.

“Uno de los lujos de la vida del músico es que,  pese a que llega a agotar, en general es un enorme placer  visitar sitios distintos, conocer gente distinta y tocar con diferentes músicos, con los que se hacen encuentros humanos fantásticos”, explicaba el francés, recién llegado de los Estados Unidos. Según Leleu, las claves de la itinerancia bien entendida son una “buena organización musical, administrativa y logística”.

Repertorio en dos partes

El repertorio elegido consistió en una selección de obras expresamente compuestas para piano y trompeta en unos casos y adaptadas en otros, en las que ambos debían trasladar incluso la voz de las composiciones elegidas a su interpretación con los instrumentos. La primera parte de su concierto fue “más eslava”, según definía el propio Leleu, con solos respectivos de piano y trompeta para permitir el descanso mutuo, y música de Enescu, Prokoviev, o Arutunian.

La segunda parte de la actuación tuvo un corte más francés. David añadía las composiciones de Debussy, a otras de Fauré, Gabert, Poulenc o Arban, elegidas por Romain. “El repertorio me llama la atención en el sentido de que musicalmente mira muy alto, tanto en la exigencia técnica como en la musical. Es un desafío porque Leleu toca con instrumentos diferentes y hay que adecuarse a cada timbre. Me encanta la Fantasía para trompeta y piano sobre el Carnaval de Venecia de Poulenc”, afirma Canals.

Sobre el Ensamble de piano y trompeta, Leleu opina que pese a que tenga sus detractores, “los timbres de los dos instrumentos, se mezclan de manera muy interesante, porque de hecho, hay piezas compuestas específicamente para este dúo”. Por su parte, Canals valora que “la trompeta es la estrella de los instrumentos de viento-metal, por lo que hacer un dúo con ella, es como hacerlo con el violín, en el caso de los instrumentos de cuerda”.

Actualmente Leleu busca el equilibrio entre las diferentes ensambles en las que participa y sus conciertos como trompetista de orquesta. Parece especialmente ilusionado con su proyecto Convergences, un quinteto con el que trata de dar a conocer la música clásica en Francia que llega sólo “a un 2% de la población”.Canals, está inmerso en su labor docente en el conservatorio de Albacete, y su trabajo en el ensemble de piano violín y clarinete.