Pedro Ojesto: jazz con duende

Pedro Ojesto Cuarteto ofreció casi dos horas de concierto en el Espacio Tyce, que volvió a agotar entradas. • Además de composiciones propias, Ojesto y su grupo versionaron el clásico de Miles Davis 'Blue in green' y 'Beautiful love', de Victor Young, entre otros temas.


De Coltrane a Camarón, el camino no es largo. Pudiera parecer que el jazz y el flamenco nada tienen en común pero sólo es eso. Apariencia. La realidad es que ambos estilos son parientes cercanos a tenor de lo que se pudo ver anoche, sobre el escenario del Espacio Tyce. Pedro Ojesto, junto al incombustible Antonio Mesa (al saxo y a la flauta travesera y por si fuera poco, al cante), a José Miguel Garzón (contrabajo) y al cubano Fernando Favier, a la batería.

Juntos transitaron por la senda del jazz y el flamenco a partes iguales, y mezclando ese brebaje tentador con versiones irreconocibles, como predijo Ojesto antes de comenzar la bella 'Beautiful love', de Victor Young, que rebozaron cual bulería.

Los espectadores, que volvieron a agotar entradas, fueron testigos de un poderoso ensamblaje y una complicidad constante entre los músicos, que parecieron divertirse y estar muy a gusto, a tenor de sus miradas, sus gestos, sus sonrisas y su complicidad con el público.

Arrancaron sus casi dos horas de concierto gipsy jazz con una larga versión del pianista y compositor de jazz norteamericano Herbie Hancock a la que siguió 'Palacio de cristal', composición del propio Ojesto a la que el onubense Mesa propinó uno de sus solos de saxo. "Da gusto tocar para un público tan cálido", respondió Ojesto ante los aplausos del respetable.

La rumba 'De la ceca a la meca', incluida en su álbum 'Quiero', sonó divertida e incluso con son cubano. Empezaba la diversión, animando también con palmas flamencas al público. Y llegó 'Keburá', que permitió a más de uno cerrar los ojos y ensimismarse apasionadamente con el contrabajo. El jazz también tiene esas cosas: sonrisas, inspiración, búsqueda...

En la citada 'Beautiful love', Mesa regaló una intro con su flauta travesera. Empezó sentado pero le pudo la pasión y decidió alejarse del micrófono y 'a capella' interpretó una intro que el público -un tanto perdido- aplaudió en tres ocasiones. Más tarde, cantó con corazón algunos versos de amor y todos bordaron el tema con un bello final, con cierto olor a bossanova.

La versión bulería del mítico tema 'Blue in green' de Miles Davis dio paso a dos temas propios -'Yepa' y la pegadiza 'Soniquete', ya en el bis- que redondearon un concierto de flamenco jazz rebosante de sinceridad. Con zapateado final y hasta bailando -Mesa fue la constante alegría de la fiesta-, Pedro Ojesto y los suyos se fueron agradecidos y dejando un buen sabor de boca y en ese instante, la luz se hizo y sonó un maravilloso 'Cheek to cheek' enlatado que hizo viajar por un momento a los mismísimos años 30.

 

 

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