Terapia 'indie'

Vetusta Morla y Love of Lesbian coronaron la Noche 'Indie' de Azuqueca  en el césped del San Miguel, con sendos conciertos de rock y pop bailable, que abrieron, contagiosos, La Pegatina y el grupo argentino Kapanga. • Las canciones sirvieron al público buen rollo y mucha crítica social. • El festival, que congregó a más de 5.000 personas, según la organización, se alargó hasta pasadas las cuatro y media de la madrugada, con un nutrido fieles de seguidores de los “lesbianos de moda”.


En la Noche 'Indie' de Azuqueca hubo más de cinco horas de canciones pero no sólo. El ‘mal español’ que empezaran a cantar más allá de las tres de la madrugada Love Of Lesbian, como un epitafio reconfortante para sacarse los malos espíritus del cuerpo, parecía pulular ya en la atmósfera desde que saliera Vetusta Morla aporreando con rabia su Deriva.

Con el campo de fútbol azudense repleto de fans (más de 5.000, según la organización), la banda madrileña puso sal en la herida que antes habían taponado con azúcar, buen rollo y ska evanescente La Pegatina y los argentinos Kapanga, por primera vez de gira por España, presentando su último disco ‘Lima’. Simpáticos, capaces de poner a saltar al personal con ska, mecerles con reagge y acto seguido, servirles doble ración de rock-punk. Similar guión, aunque más rumberos y menos rockeros, entregaron La Pegatina, entre serpentinas, carreras, juegos en la cancha, canciones propias y popurris de verbena, en los que hilaron desde 'Sarandonga' hasta el 'Borriquito como tú' del recientemente fallecido Peret.

Artista invitado en su fiesta particular fue Santi Balmes, que cantó a dúo con Adrián el tema ‘Amantes de lo ajeno’. La Pegatina ofreció en hora y media su show Eureka! Cayeron todas: ‘Olivia’, las divertidas ‘Non È Facile’, ‘El Curandero’… consiguiendo que todo el público se moviera en un baile coral y manteniendo el concierto con la energía y la fuerza que desprenden e intentan contagiar sin descanso. La divertida ‘Lloverá y yo veré’ cerró una fiesta que acabó con un “gracias” de Adrián, por organizar un festival con bandas tan distintas en su propuesta y con todo el grupo bajo un paraguas multicolor ante la tormenta que se avecinaba.

Vetusta Morla

El golpe maestro de los Vetusta llegó más allá de las doce –con un pelín de retraso sobre el horario previsto- y arrancó contundente con ‘La Deriva’, en la que Pucho tocó la percusión inicial. Camaleónico y muy teatral, regaló gestos, bailes y poses en cada canción. Era un pájaro que se preparaba para volar y un animal que enseñaba sus afiladas garras. Acompañaba en la puesta en escena un juego de luces cambiante lleno de rayos –rojo, fucsia, verde…- que se mezclaban entre el humo del escenario. Y como melodías, ‘Golpe Maestro’, ‘Fuego’, ‘La Mosca en tu pared’, ‘Pirómanos’… perfectas para expulsar la rabia interior. Porque si algo ha cambiado con ‘La Deriva’ es la intensidad de Vetusta. Más rápidos, más intensos y con gusto por las bases electrónicas y más presencia de la percusión. 

Repasaron su anterior repertorio, aunque barnizando temas como ‘Copenhague’, ‘Un día en el mundo’ o ‘Sálvese quién pueda’, que hubiera sido mejor destapar como siempre sonaron. De la bonita ‘Cuarteles de invierno’ llegaron al ‘Tour de Francia’ y repescaron la deliciosa ‘Maldita dulzura’ y la intensa ‘La Cuadratura del Círculo’ –obligado desgañitarse-.

Pucho dio las gracias entonces a “todas las bandas, a los promotores del festival, porque ha sido un año duro para los conciertos, gracias por haber pagado la entrada y haber entregado el 21% al Estado español, no sé muy bien para qué, espero que para que lo reinviertan en cultura…”, dijo. Estuvo hablador, se refirió a las “derivas” –económicas, educativas, sanitarias, sociales, emocionales…- que harán ya “que nada sea como antes". Por eso, añadió, "renovarse es la verdadera revolución”. El adiós, pasadas las dos de la mañana, vino con recomendación: “hemos venido a ser felices. Somos fruto del amor” y con ‘Los días raros’, canción perfecta para la catarsis colectiva, se fueron. 

Love of Lesbian

La purificación vino con el amor “lesbiano” de la banda de Santi Balmes, que salió dispuesta a dar el punto irónico después de la cruda realidad de los Vetusta. Con cuatro grandes pantallas luminosas por las que desfilaron Pantojas, Belenes Esteban y hasta los propios músicos disfrazados, los catalanes brindaron el que es el último concierto de su gira ‘El poder de la tijera’. De nuevo, los recortes en el discurso –también hubo momento para hablar de la declaración de Pujol en el Parlament, que a Balmes le inspiró estos versos: “mama, cómprame una bolsa, que la tengo rota de tanto robar…”.

Pese a la hora y el frío -buena parte del público había optado por marcharse ya-, la banda actuó ante un buen número de fieles que se sumergieron en su juego irónico y sus canciones. Aunque empezaron con sus últimos temas –que dejan aparcado el lado más sentimental de la formación y revelan a unos LOL “petardos”, como admitieron ellos mismos-, regalaron joyas como ‘Pizzigatos’ y la preciosa ‘Noches reversibles’.

Tras el momento irónico dedicado a Raphael (“es Indie, va al Sonorama joder!”, espetaron) cantando brevemente ‘Como yo te amo’, coreado por el personal, volvieron a su ‘ser’ reivindicando una despedida que invitaba a bailar con ‘Si tu me dices Ben, yo digo Affleck’, ‘Los seres únicos’ y ‘Club de fans de Jon Boy’. Aunque hayan querido reinventarse con el ‘Manifesto delirista’ (aún quedaban fuerzas, tras siete horas de maratón musical, para bailar esta pegadiza pieza), LOL siguen siendo divertidamente sentimentales. La terapia ‘indie’ contra “los recortes”, que dijo Balmes, terminó con un baño de color. Ya eran pocos, pero todos alzaron sus brazos al cielo para cantar “Fantásticoooo, la,la,lara,la...”. La vida ‘fantástica’ de Love of Lesbian. Pues a lo mejor, como dice Pucho, “hay esperanza en la Deriva”.

Fotos: E.C.

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