Striper Erentxun

Mikel Erentxun tocó anoche solo, sin Diego Vasallo, ante unos 6.000 espectadores en el último concierto de Ferias. • En un concierto de dos horas, y rodeado de una gran banda, ofreció canciones de su último álbum 'El Duelo' y algunos de los grandes éxitos de Duncan Dhu, como 'La casa azul' o 'Cien gaviotas'. • La actuación reveló a un Erentxun completamente desatado con bailes a lo Elvis, subiéndose a un bafle para bailar cual gogo y terminando sin camisa.


Nadie pudo explicar por qué la mitad de Duncan Dhu, Diego Vasallo, no se presentó anoche en Guadalajara. Lo desconocía la empresa encargada de la contratación de los conciertos, Producciones Malvhadas, y el propio Mikel Erentxun, en la recta final de la actuación, sólo dijo: "No ha podido ser. Tú te lo has perdido, Diego. Yo estoy aquí y tú estás jodido en el sofá". A nadie pareció importarle demasiado, salvo a aquellos que realmente esperaban ver el reencuentro en directo del dúo vasco, de vuelta a los escenarios tras más de dos décadas.

Erentxun tuvo que coger las riendas desde el principio. Lo bueno es que no estaba solo sino acompañado de una banda de músicos sobresaliente, con la que fue desgranando temas durante dos horas. Erentxun ofreció en ese tiempo la mejor versión de Duncan Dhu. Temas como 'La casa azul' o 'Una calle de París' sonaron elaboradas, aterciopeladas, mecidas por los sonidos de la guitarra lap steel de Joseba Irazoki. Cierto es que queda poco del aquel dúo pop y rockabilly sin tupé. Duncan Dhu ha cumplido años y se nota el reposamiento a la hora de decorar sus propias canciones. En general, su propuesta es más folk, más americana, más alt-country, aunque regalen momentos del rocanrol que defendían en los 50 Elvis o Chuck Berry y den protagonismo al delicioso órgano Hammond que teclea en directo Mikel Azpiroz.

La banda salió pasados diez minutos de las once de la noche con los temas más nuevos. Erenxtun, enfundado en una camisa rockabilly de azul cielo y pechera negra. Los 6.000 espectadores que acudieron al concierto -muchos de ellos en las gradas- no empezaron a corear hasta que llegó la primera canción conocida del dúo a la media hora de concierto. Fue 'Un Jardin de rosas', la versión que hicieron de '(I Never Promised You A) Rose Garden' y que en los 70 compuso el cantante country-pop norteamericano Lynn Anderson.

Siguieron con 'A tu lado' y 'El Duelo': "me dicen que la Real ha empatado y lo vamos a celebrar". Lo hizo con un desenfrenado 'El ritmo de la calle' y meneando las caderas, primer indicio de lo que vendría después y nadie imaginaba. Más aposentados, tocaron 'No puedo evitar pensar en ti' (mucho más lenta que en el original), 'Entre salitre y sudor' y 'Palabras sin nombre'.

Sin llegar a la hora y media de concierto, Mikel se marchó pero volvió frenético con 'La barra de este hotel', donde empezó moviéndose a lo Elvis y terminó ofreciendo el gran momento de la noche: un baile imparable, desenfrenado, que parecía no tener límite y que reveló a un Erentxun totalmente abducido por el rocanrol que sonaba y que alargaba la banda. Con movimiento sensual y sexual, terminó lanzando la guitarra por los aires y subido en uno de los amplis bailando surfero, cual go-go, terminando su interpretación en el suelo. Las luces se apagaron y volvió en sí con la acústica entre las manos, regalando una intro preciosa que enganchó con 'Cien gaviotas', que todos corearon.

Rayando la una de la madrugada se despidió otra vez. Hubo público que se marchó en ese momento aunque los que optaron por quedarse disfrutaron de 'Ojos negros' -cantada a capella por el público y el propio Mikel y el final, con banda-, la potente 'Casablanca', la prescindible 'Fin de amor' y, para terminar, una irreconocible 'Mundo de cristal'. Si alguien creía que a estas alturas, ya estaba todo, se equivocó. Muchos se perdieron el regalo final que Erentxun reservaba. Después de demostrar que los años han sentado bien a las canciones, firmar un concierto de sonido delicioso y de regalar un baile inolvidable, volvió para rememorar el momento, moviendo de nuevo las caderas y quitándose la camisa azul mostrando su delgadez y sus tatuajes. Se desnudó por dentro y por fuera. Es una estrella rock y pocos lo imaginábamos.

Foto: E.C.