Los Hermanos Cubero conquistan la escena ‘indie’

Un año después de sacar su segundo disco, ‘Flor de canciones’, el dúo alcarreño triunfa en el panorama alternativo español con su fusión de ‘bluegrass’ y música tradicional castellana. • Su gira, sin parada en Guadalajara, tiene una cita destacada este mes de agosto en el Sonorama, donde comparten escenario con Los Planetas.  “Tenemos la espina clavada de actuar en Guadalajara, donde nos está siendo imposible”, se lamenta Enrique Ruiz Cubero.


“Gustaremos hasta a los modernos de Madrid”. Lo dice una de las canciones de su primer disco, como si fuese un augurio. Si el verso contenía algún ápice de ironía al ser escrito, ya ha dejado de tenerla. Es una certeza. Los Hemanos Cubero gustan ya a los modernos de Madrid, a los ‘gafapasta’ y a los ‘indies’. Su original fusión de ‘bluegrass’ con música tradicional castellana ha explotado: aparecen en los periódicos de tirada nacional y en las revistas especializadas, y la gira de su segundo álbum, ‘Flor de canciones’, les está llevando por los festivales étnicos y folk, pero también por locales madrileños como la Sala El Sol y La Casa Encendida. Han aparecido en los conciertos de Radio 3. Y este verano comparten escenario –ahí es nada– con Los Planetas en el Sonorama.

“Estamos contentos y agradecidos, más que sorprendidos, por la repercusión que estamos teniendo en ciertos circuitos”, admite Enrique Ruiz Cubero, el 50% del proyecto de estos alcarreños afincados en Barcelona: “Nuestra idea fue siempre y sigue siendo hacer música para todo el mundo, abierta pero sin traicionar nuestros principios, pero es verdad que donde siempre quisimos ser aceptados fue en el circuito de la música folk, donde procurábamos que no nos vieran como bichos raros. Ahí la acogida ha sido estupenda. Lo que luego nos ha venido de sorpresa ha sido llegar a estos otros públicos”, y recuerda ahí su presencia reciente en el Gijón Sound Festival.

Cordaineros de la Alcarria, un estilo propio

Para quien todavía no lo sepa: lo de los Hermanos Cubero es un sonido propio que establece una conexión Kentucky-La Alcarria, un híbrido musical entre el folk castellano de siempre y el bluegrass norteamericano de los cuarenta que permite cruzar el charco al son de un pasacalles de Galve de Sorbe. Son herederos –se diría que a partes iguales– de Agapito Marazuela y de Bill Monroe.

“Tocando canciones nuevas y otras que ya se sabrán, al estilo de Castilla, con alguna novedad”, se presentan en los versos del tema de cierre de su primer álbum, ‘Cordaineros de la Alcarria’, con este mismo nombre: “Si a los de dulzaina y caja se les llama dulzaineros, nosotros tañendo cuerdas tal vez seamos cordaineros”.

Con estos mimbres, Roberto (mandolina) y Quique (guitarra acústica) alumbraron en 2010 su primer largo, ‘Cordaineros de La Alcarria’ y hace ahora justo un año ‘Flor de canciones’. Presentan normalmente su trabajo sin más instrumentación que sus propias cuerdas y su voz, salvo en contados casos en que –en el último disco– cuentan con invitados como el violín de Diego Galaz en su versión de ‘El torito’. Y sus canciones hablan de la Guadalajara rural, a veces con tono festivo, muchas otras con  tono melancólico.

La tradición no les observa como unos usurpadores, sino como una interesante aportación. No en vano ganaron el Premio Agapito Marazuela a la mejor creación de folklore, recibiendo así el reconocimiento de un referente indiscutible del género. “A veces los grupos de folk se encierran sobre sí mismos y les cuesta más abrirse, pueden pecar de cierta erudición y tradicionalismo y de buscar algo demasiado enraizado y rebuscado. Nosotros hemos buscado en el folk y en bluegrass una herramienta para hacer música abierta para gente de ahora, hacemos una música ecléctica, con muchas influencias”.

Modernizando la jota castellana

Tal vez por eso han logrado abrir otras puertas. Se ha dicho de ellos que hacen “un maridaje perfecto donde nada falla”, con “un resultado tan impactante como delicioso” (Fernando Íñiguez en Efe Eme) y que están llamados a ser “los nuevos patriarcas del folklore castellano” (José A. Rueda en ‘El enano rabioso’). Les han escrito reportajes en francés. Y han protagonizado su propio ‘Mapa sonoro’ en La 2 de televisión. También se han ganado informaciones a toda página en El País o La Vanguardia.

Los ‘señores’ Cubero están de moda, pero ellos han sentido en alguna ocasión que algunos les han señalado más por su llamativa estética que por el no menos original estilo musical. “Últimamente nos preguntaban mucho por las corbatas, los trajes y no tanto por la música, lo que nos llevó a pensar si tal vez esa intromisión en el mundo del ‘indie’ y la música pop pudiese estar relacionada con las pintas”. Una duda que al final han despejado después de ver reportajes en prensa que hablan de su música o de la poesía de sus letras o simplemente al reflexionar qué puede llevar al público a comprar un disco: “No creo que lo hagan por la foto de la portada ni porque hayan visto un vídeo gracioso en internet”.

¿Corre el riesgo de agotarse la fórmula? ¿Tiene más recorrido su mezcla original de bluegrass y música tradicional alcarreña para evolucionar? “Tiene margen todavía y ya del primer disco al segundo, con el EP entre medias, se ve que hay una evolución del sonido y del concepto de la melodía, los ritmos, la temática”, explica Quique. “No deja de ser un poco más de lo mismo, pero no es lo mismo. De hecho llevamos unos meses trabajando en canciones nuevas, a dúo pero con otras temáticas y otra dimensión. Hay margen”, asegura la voz cantante y guitarra acústica del dúo.

Una gira sin parada alcarreña

Hay una asignatura pendiente: Guadalajara. El dúo todavía no ha tenido oportunidad de presentar el disco en ningún escenario, o mejor dicho, sobre las tablas de ningún escenario arriacense. Porque, en realidad, actuaron en la 'puñetera calle': un concierto de algo más de una hora unas semanas antes incluso de que el disco saliese al mercado.

Han pasado de largo, en cambio, por el festival Solsticio Folk, cuyo cabeza de cartel suele practicar música celta pero que también suele invitar a músicos folk de todo el país, y han pasado igulamente de largo por los conciertos programados para las Ferias de Guadalajara o las fiestas de Azuqueca, dos de los principales escaparates musicales de la provincia.

“Es una espinita que tenemos clavada”, reconoce Quique. “Hemos hecho gestiones, no sé si las adecuadas o suficientes, pero sí bastantes para presentar el disco en Guadalajara, hemos contactado con el ayuntamiento, la Diputación e incluso con el Ayuntamiento de Azuqueca”. Del Patronato de Cultura han tenido respuesta, pero negativa, aun cuando estaban dispuestos a actuar a taquilla. “No queremos ser victimistas y habrá que admitir que gustamos más en la provincia de Granada que en la de Guadalajara, pero tengo cierta sensación de que hay algo de ese caciquismo y ese mamoneo que ronda siempre por Guadalajara… Contra eso no podemos hacer nada”.

Quienes han querido verlos este verano están teniendo que desplazarse, aunque no ha sido por falta de oferta a lo largo y ancho de la Península: están parando por Segovia, Huesca y en varios puntos de Andalucía, y el miércoles 13 de agosto en Aranda de Duero con Automatics y Los Planetas.

“Hagamos algo de ruido”, decía aquella canción que, admitámoslo como otra de sus virtudes, también tiene facultades premonitorias.