Y las gaitas trajeron el mar a San Roque

La dispar propuesta folk de los grupos Beltaine y Skerryvore animó el Merendero de San Roque en la 10ª edición del Solsticio, al que acompañó un tiempo excelente. • Tres horas y media de música que deambuló por el mestizaje de sonidos celtas con los ritmos orientales en el caso de los polacos Beltaine y el pop-rock de los escoceses Skerryvore. • La mayoría del público -muchas familias entre los espectadores- optó por seguir el concierto desde el césped, tumbados en mantas.


El mar estaba tranquilo anoche en San Roque. En realidad, no lo había pero pareciera que la brisa corría ligeramente y allá a lo lejos se oliera a mar. El Solsticio Folk permite desde hace diez años volar un poco a tierras altas para dejarse llevar por el sonido de las gaitas, los violines, el acordeón y las flautas celtas que sólo quieren llamar a la puerta de los buenos espíritus, espíritus abiertos a la world music. En esta edición -aunque una semana más tarde de lo habitual, a causa de la jornada histórica del IX Centenario de Alvar Fáñez- la propuesta era dispar, menos fiel al celta puro pero llena igualmente de belleza sonora: al folk mestizo de los polacos Beltaine se sumó el folk anglosajón de los escoseses Skerryvore, grupo promesa en su tierra -de hecho, han sido elegidos para poner música a la campaña de turismo de Escocia-.

A las once en punto templaron gaitas en San Roque, ante un publico que empezaba a hacerse más numeroso. La mayoría seguía la música desde el césped, entre cervezas, refrescos y charlas. El Solsticio resulta una fiesta familiar, una cita veraniega con la música al aire libre, imprescindible ya en el calendario cultural de la ciudad. Los escoceses Skerryvore -por primera vez en Guadalajara- se presentaban con su cara más actual, la que han ido forjándose en los últimos discos pero que no olvida sus inicios más celtas.

Skerryvore ha derivado a una propuesta pop-rock, que se fusiona con un abanico amplio de sonidos: dede el rock al jazz y el funk -no en vano, finalizaron uno de sus temas con el pegadizo 'Get lucky' de Daft Punk-. Desgranaron buena parte de su disco 'World of chances', de 2012 y de su álbum homónimo 'Skerryvore' (2010) incluyendo en la parte final de la actuación, temas del nuevo disco, que están a punto de editar, 'Chasing the sun', donde -se intuye- mantienen su estilo.

La banda de los gemelos Daniel Gillespie (acordeón) y Martin Gillespie (gaita y flauta) -que apareció en el escenario vestido con falda escocesa negra- tiene un buen directo, potente y musicalmente enriquecido por la voz popera de Alec Dalglish.

Durante cerca de dos horas desgranaron sobre las tablas sus canciones, alternando las instrumentales con las vocales, y animando en todo momento al público que le respondió con palmas desde el cesped. Desde el principio, Dalglish invitó a todos a acercarse al escenario, sin timidez. Querían un calor que ellos dieron sin dudarlo desde la primera nota -aunque francamente, la respueta no fue del todo recíproca-, con música alegre y que invitaba al baile -'Hey, hey, hey', 'We´re the lucky ones' o 'Simple life' fueron buena prueba de ello-.

La banda, que se estrenó en directo en España por la puerta grande, en el Festival de Ortigueira en 2011, coronó la 10ª edición de un Solsticio, que inició pasadas las nueve y media de la noche, Beltaine, uno de los grupos folclóricos más populares de Polonia.

En su única parada de su gira europea, firmaron un concierto de hora y cuarto donde presentaron su último disco, un directo grabado en 2011, lleno de fuerza y de ritmo. Irlandeses y bretones en sus primerostrabajos, la propuesta de Beltaine casa, en general, con la world music mezclando ritmos enérgicos y beats modernos pero empapando en muchas ocasiones al espectador de sonidos orientales, árabes... Fue una propuesta divertida, también delicada, que contó con un estupendo Adam Romanski al violín, que se entendía a la perfección con Jan Galczewski, encargado entre otras labores instrumentales, de dar vida a la gaita gallega. Salvo ciertos problemas de sonido (algo saturado) al final de su actuación, fueron un magnífico primer plato -más genuinamente celta- para una noche que terminó con el folk´n´roll de unos comerciales Skerryvore.

Galería fotográfica

Fotos: E.C./R.M.