La Pegatina: chapuzón de diversión

El grupo barcelonés La Pegatina clausuró este jueves la Semana de la Música con un concierto de cerca de dos horas frenéticas en el Espacio Tyce, que logró lleno. • Nadie paró de bailar y saltar con su música incombustible a base de ritmos variados y alegres como rumbas, cumbias, música bretona y ska.


No importa mojarse si lo que cae desde el cielo no es agua sino una lluvia de serpentinas y papelitos de colores, pequeños y voladores, mezclados con música contagiosa. Es lo que tiene la fiesta y es lo que transmite desde el escenario La Pegatina, que anoche cerró la Semana de la Música con un concierto frenético hilado con un carrusel de canciones positivas, alegres, creadas para que nadie deje de bailar, botar, saltar, subirse sobre los hombros, levantar la mano y compartir calimocho.

La noche del jueves ocurrió y todos –el Tyce, lleno- sabían que iba a ser así. Desde que un dj, disfrazado de demonio, saliera para calientar el ambiente con ‘Klandestino’, de Manu Chao, al que se unieron durante una media hora larga temas bailables como ‘Reina de la mantequilla’, de La Cabra Mecánica o la pegadiza ‘Siempre que quiera’, de Muchachito Bombo Infierno.

Después del pecado, no hubo redención. El público se desató –imposible no hacerlo- desde que los seis músicos salieron con una fuerza contagiosa, imparables. Más que un concierto, fue un show.

Desde arriba, el simpático vocalista Adriá, Rubén -a la guitarra y animando-, Axel –inseparable, con su trompeta-, Romain –todo un showman-, Ferran, Ovidi ‘Movidito’ y Sergi, enfundado en una camiseta del Atletico de Madrid, a la batería, quisieron verter toda la energía posible al público desde el principio y salieron dispuestos a quemar toda la artillería que destila ‘Eureka!’, su último disco, con el que llevan girando desde 2013. Su mezcla explosiva se llena de ritmos ska, rumbas, cumbias, rancheras, música bretona… una muestra: la divertida ‘Non È Facile’ –que acabaron con el ‘Give me hope Jo´anna’, de Eddy Grant, a golpe de ska y la veraniega ‘El Curandero’.

Divertidos y rumberos

Sobre el escenario, la banda entregó números divertidos –o Adriá le quita la camisa al acordeonista Romain mientras entona ‘Qué bonito es el amor’ o este se pone divertido y canta en francés ‘La Voisine’-. Fue una verbena interminable de temas propios –no faltaron ‘Chocholoco’, la italiana ‘Mamma mia’ y la gallega ‘Lacón con grelos’- y popurris rumberos –desde Sarandonga al burrito de Peret- que acabaron con la bomba ska ‘Yo veré y lloverá’ y una tormenta escénica, que terminó con las luces apagadas y los seis bajo un paraguas de luz fosforecente.  

Aunque tronó, hubo bis. El ‘veneno’ folk ya había hecho su efecto pese a los problemas de sonido: la luz se fue y el concierto eléctrico se transformó en un ‘desenchufado’ que ellos convirtieron en batukada, bajando del escenario y haciendo un corro en el centro de la sala. “Lo,lo,lo,lo…” fue entonces un eco repetitivo que no cesó hasta que la banda no volvió a salir ante la insistencia. De nuevo en el escenario y dispuestos a tocar, los problemas desde la mesa de sonido impidieron que la lluvia volviera a hacer mover las caderas a todos. Fue una pequeña nube negra que no logró, eso sí, empañar un auténtico chapuzón de diversión.

Fotos: E.C.