Crystal Fighters: mar adentro

Crystal Fighters ofreció durante hora y media canciones para bailar y dejarse mecer. • La banda británica desgranó sus temas más conocidos como 'Love natural' o 'Love is all I got' y firmó una fiesta que llenó el Espacio Tyce. • Antes, el trío londinense Is Tropical prologaba la noche con su descarga de pop-rock electrónico.


Desde el fondo del océano, la vida se ve de otra forma. Sales a la orilla a tomar el sol; al atardecer, a escuchar las olas, por la tarde a dar un paseo en barca y por la noche, a disfrutar de una fiesta ‘rave’ en la playa hasta que amanece. La música de Crystal Fighters se parece a todas estas estampas de felicidad, hechas a propósito para dejarte mecer a base de ritmos folk, tropicales, tribales, electrónica y rock contundente, como en una escalera de caracol que terminara en una espiral celeste.

En Crystal Fighters hay mucho de paz y amor, una especie de trance que consiguen con estribillos pegadizos, ritmos electrónicos, deliciosamente ambientales y letras ‘proféticas’ que hablan de amor natural, comunidad, o que piden como en ‘Bridge of bones’ que les enseñes “un camino para siempre”. Y todo, aderezado con la contundencia de la batería y la txalaparta, instrumento de percusión del folklore vasco que presidió el escenario y que enriquece las canciones. 

Los británicos firmaron el concierto internacional de la Semana de la Música, regalando una auténtica fiesta en una sala del Tyce prácticamente llena, que no paró de bailar todas las canciones. Tras una larga intro el guitarrista Graham Dicson salió con su torso desnudo para contagiar su energía junto al batería Andrea Marongiu. Como si fuera una declaración de intenciones arrancaron con ‘Follow’ cuando pasaba media hora de las diez de la noche.

Sebastian Pringle (vocalista y guitarra) apareció con cabello largo revuelto, gafas de sol y un trozo de tela de lentejuelas dorada que le tapaba casi por completo el rostro y que no se quitó hasta la tercera canción. A su lado, las chicas: las voces dulces y agudas de Mimi Borelli y Ellie Fletcher (que sustituye a Laure Stockley, de raíces vascas). Juntos fueron desgranando temas de sus dos últimos discos ‘Cave rave’ y ‘Star of love’. Intercalando ritmos luminosos como los de ‘LA calling’ y paradisiacos como ‘Plage’, ‘Love is all I got’ o ‘Bridge of bones’ a temas más potentes y eléctricos como ‘Separator’ o ‘I do this everyday’.

En comunión con el público, Pringle insistía en dar las gracias a Guadalajara por estar esa noche con ellos. La primera vez que se marcharon, lo hicieron para dejar al batería con un solo y volver después revestidos: Pringle como un mesías, todos adornados con sogas de colores. En la recta final, no faltaron las poderosas  y pegadizas ‘Are we one’ y ‘Love natural’. Era hora de irse ‘At home’, agradecidos por una noche –hora y media- llena, francamente, de buen rollo. 

Como prólogo, el trío londiense Is Tropical, un perfecto aperitivo de pop-rock electrónico con aire retro, que hizo mover al público con una propuesta que recuerda, en ocasiones, a los Two Doors Cinema Club. Las guitarras y los sintetizadores se conjugaron con la fuerza incontestable del batería Dominic Apa. Nueve temas interpretaron, abriendo con ‘Tam Man’ y enlazando con ‘Cry’, ‘Lovers Cave’ o ‘Greeks’. La cantante rubia de los Crystal, Ellie Fletcher, puso la guinda cuando salió al escenario para cantar con la banda la sensual ‘Dancing anymore’. El show de los reyes de la pista (indie) iba a comenzar.

 

 

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