Pablo López, luz en la penumbra

El malagueño Pablo López presentó este domingo en el Tyce su álbum debut, inaugurando la Semana de la Música tras el aplazamiento del concierto de La Pegatina "por enfermedad del cantante" al 22 de mayo. •  Durante hora y media desgranó por completo su disco, cerrando con un trocito de 'Show must go on', de Queen que enlazó con 'Vi'. • Unas 200 personas, la mayoría público femenino, aplaudió, fotografió y grabó al cantante, al que no pararon de piropear.


Once historias y un piano. No hizo falta más. Pablo López, artista revelación en los Premios Principales y Premios Dial, tenía rendidas a las fans en el Tyce, con casi todas sus butacas llenas, desde que salió al escenario. Anoche, el malagueño inaguraba con su concierto la Semana de la Música, tras el aplazamiento de la actuación de La Pegatina "por enfermedad del cantante" hasta el próximo 22 de mayo.

López deleitó con hora y media de canciones desnudas, sólo acompañadas por las notas del piano, colocado en mitad del escenario, y por su voz. Un concierto íntimo que a pequeños ratos resultó "salvaje" y donde repasó su álbum debut al completo, mezclándolo con confesiones. Desde la historia de amor de una noche en Fuengirola, que todavía le pasa factura ('Te espero aquí'), a la de su alergia y su convivencia con los antiestamínicos. Sobre todo, compartió cómo había creado sus composiciones, canciones de tinte romántico, alguna muy luminosa y la mayoría, idónea para ser cantada (o escuchada) de madrugada en un pianobar.

Temprana llegó 'Dímelo tu', el tema que abre el disco -"para todos los que luchan por un sueño y me acompañan en el mío", dijo-. Segundo en la edición de OT 2008, López editó su debut el pasado septiembre y ya ha conseguido su primer Disco de Oro, algo difícil de lograr con un primer trabajo. Anoche admitió a sus fans que ya está pensando en canciones para hacer un segundo disco que sea capaz de "pisar" a 'Once historias y un piano'.

Pablo López es un enamorado de la música y lo transmitió en el concierto. Desgranó sus sentimientos mientras tecleaba el piano sin dejar de moverse. Mientras, ellas se hacían fotos con el artista de fondo o disparaban una y otra vez para captar la imagen del malagueño en plena actuación: Pablo se ponía de pie y la nube de ipads subía... "reparte candela", le dijeron. "Baja, baja un ratito". Ninguna ocultaba su 'enamoramiento' ante el cantante, que por otra parte aguantó bien el tipo e, incluso, se atrevió con bromas y cierta osadía: "siempre salgo con un gesto feo en las fotos..." Tuvo tiempo para agradecer el apoyo de los fans, los de Guadalajara y las que fueron capaces de hacer 300 kilómetros para acudir al concierto.

Comparado con otros artistas de su generación, sobre todo con Pablo Alborán, López defiende un proyecto musical más enérgico, eficaz en los medios tiempos y en las baladas pero donde también hay canciones con fuerza, como 'Suplicando' o 'El amor se olvidó de nosotros', y donde muestra su lado solidario -"el mundo no se arregla con una canción sino arremangándose y trabajando", afirmó para dar entrada a 'Mi casa', sobre los desahucios-. Personal, encantador y pasional, mezcló tiempos a capella y en micrófono demostrando que tiene una gran voz -cerró, sin bis, con un recuerdo a Freddy Mercury y un trocito espléndido de 'The show must go on...' que enlazó con el single 'Vi'-. Pablo López parece haber encontrado su hueco en un panorama donde es fácil hallar propuestas similares, pero tiene estrella. Tendrá que seguir defendiéndola.