Requiebros de mujer

La XXII Cumbre Flamenca de Siglo Futuro reunió sobre las tablas del Buero a Tamara Escudero, Carmen de la Jara y Amelia Andújar en un repaso al flamenco más puro, más sensible y más simpático. • La guitarra de Pepe Habichuela y Antonio Carrión junto a la percusión de Bandolero fueron el broche perfecto a dos horas y media de festival. • El cierre estuvo a cargo de Esther Vindel y su Grupo Flamenco, por seguidillas, tangos y alegrías.


De bronce y sal quiso Pepe Habichuela bautizar la XXII Cumbre Flamenca de la Fundación Siglo Futuro, un festival que anoche se alargó dos horas y media en un teatro municipal con notable entrada. Y resultó un viaje al sur, de Badajoz a Castellón y de Castellón a Cádiz. Del flamenco más puro, al más sensible, al más risueño y con una banda sonora rasgada en las cuerdas de la guitarra española que da cuerpo al género y el cajón-percusión de Bandolero.

La travesía transcurrió en las voces de tres mujeres: Amelia Andújar, Tamara Escudero y Carmen de la Jara, mecidas por el talento de Habichuela, nombre artístico de José Antonio Carmona, y Antonio Carrión, a la prodigiosa guitarra. El baile de la guadalajareña Esther Vindel puso la última gota.

Arrancó la joven Amelia Andújar, cante puro clásico al estilo de La Perla o Aurora Pavón. Acompañada de las palmas de la también joven Maria Carrión, se arrancó por tientos, tangos, siguió por el sendero de la soléa –dedicada a Juan Garrido “el alma de este festival”- y terminó con la fiesta que siempre da la bulería. Andújar prepara su primer disco. Es joven pero pasional en el cante, con arranques bien quebrados.

Cedió el testigo a Tamara Escudero, de Castellón, que creció escuchando a Camarón, y está considerada una de las revelaciones del flamenco. Escudero ha tenido la osadía, la personalidad, de elegir el camino más purista, con voz bien timbrada y flamenca, recuperando cantos antiguos, prácticamente ya no cultivados, de este arte. Anoche fue sensibilidad, finura, potencia, susurro, firmando una actuación muy personal.

Estuvo acompañada por el granadino Pepe Habichuela que se encontraba “muy a gusto, feliz” y por Bandolero, al cajón flamenco. Habichuela ofreció un solo de guitarra con taranta, dejando entrever todo el talento acumulado de años junto a Morente, Valderrama, Marchena y Camarón.

Regresó de nuevo Escudero para firmar unos bellos tangos de Málaga, pero había compañeros todavía por salir al escenario: “Por respeto, nos vamos al camerino a tomar una copa”, dijo Habichuela provocando la risa del público. Se fue brindando su actuación a los que ya no están y le acompañaron en vida, con un saludo flamenco hacia el cielo. 

El salero y la simpatía aparecieron entonces en el escenario con la gaditana Carmen de la Jara, que domina todos los palos. Regaló alegrías  -“es la primera vez que vengo a Guadalajara y estoy contenta”, dijo- y después bulerías variadas –no faltó ‘Los cuatro muleros’- para finalizar con fandangos, muy cerca del foso. Fandangos “con mensaje”: uno “pa tos los chorisos, otro “pa tos los que están enamoraos” y el final, “pa los mentirosos”.

La actuación final la firmó sangre guadalajareña. El flamenco no sólo se canta, también se siente en los pies y en el cuerpo. El cambio de escenario hizo que buena parte del público creyera que el espectáculo había terminado con De la Jara, pero la presentadora del espectáculo, la poetisa y actriz guadalajareña Carmen Niño, salió para evitar que los espectadores se perdieran el cierre a cargo de Esther Vindel y su Grupo Flamenco, compuesto por jovencísimas bailaoras.

Comenzaron con seguidillas, demostrando que no es nada fácil mover una bata de cola sobre el escenario; siguieron por tangos, sin Esther, que volvería después para ofrecer un solo que arrancó olés. Vindel se sintió cómoda, feliz y lo transmitió. Terminaron con alegrías, con aire de abanicos, al ritmo que marcaba la voz de Beatriz Ballesteros, la guitarra de Rafael Salinero y la percusión de Javier Bandunciel. Bonito vestuario, bonitas maneras y coreografía que mezcló lo clásico con guiños modernos. Así acabó una Cumbre que este año ha homenajeado a la mujer con voces variadas y, por encima de todo, pasionales. Como será siempre el flamenco.

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