Sigüenza, fin de semana de frío y folk

Hexacorde y Vanesa Muela cerraban el sábado la II edición de Segontia Folk llenando El Pósito. • Desde el viernes, el público ha podido disfrutar del folclore de la ciudad, los productos artesanos y la gastronomía, de teatro y de la música de Castijazz, nuevo proyecto del fundador de Celtas Cortos. • Las fiestas de San Vicente persiguen convertirse en una cita turística más en pleno invierno.


Sigüenza se ha volcado este fin de semana con la celebración de su fiesta patronal en honor a San Vicente. Recuerdan así la fecha en la que el obispo Don Bernardo de Agén reconquistó la ciudad a los musulmanes ahora hace 890 años, consagrándola al santo del día, cuando llegan los actos más tradicionales, con la hoguera de la víspera o el XXVII Certamen de Dulzaina “José María Canfrán”, entre otros.  

Sumando fuerzas, Cofradía del Santo, Asociación de Empresarios de Sigüenza, Dulzaineros, Diputación Provincial y Ayuntamiento han ampliado las fechas de San Vicente con el fin de promocionar la ciudad también en pleno invierno. Ha habido música, artesanía, teatro y gastronomía.  

La cita musical por excelencia de San Vicente es el festival Segontia Folk, que ha cumplido su segunda edición. Abrió la noche del viernes el grupo vallisoletano Castijazz, proyecto castellano y folklórico de Carlos Soto, fundador y flautista de Celtas Cortos. Su música es una mezcla de sonidos tradicionales que se mezclan con jazz étnico.    

En plena Plaza Mayor, sábado por la mañana, abría el mercado con una veintena de puestos de gastronomía y artesanía, todos con el común denominador de acercar a Sigüenza productos hechos a mano. Quesos, embutidos, lámparas, una curiosa fórmula para llevar a cabo una depilación natural indolora, u objetos de  vidrio de todas clases, entre otros, componían una curiosa mezcla de colores, olores y sabores. Andrés Díaz Sonseca trajo desde Zarzalejo su vidrio artístico, principalmente pulseras, anillos, pendientes y broches. En la misma plaza, explicó a las personas que se acercaron a su puesto las técnicas que utiliza para fundir el vidrio en varias capas. 

Por su parte, Jaime Gómez, presidente de la Asociación Medieval de Sigüenza, abrió la taberna ‘La Zambomba’, este fin de semana. Todo el que se acercaba a saludarle, era compensado con un caldito o un vino. El que quiso dio un donativo para recoger su trabajo en el Libro Guinness de los Records -ha construido una zambomba de más de 2 metros y medio de altura-. A partir de la una de la tarde, los Dulzaineros de la Travesaña se encargaban de poner la banda sonora a la mañana seguntina mientras los más pequeños se entretenían con el disparo de juegos japoneses.  

Desde las cinco de la tarde, y partiendo de la Iglesia de Santiago, los “Cencerrones de Cantalojas” tomaron el relevo musical de San Vicente. Acompañados por Los Dulzaineros de la Travesaña, comenzaron su recorrido en la Iglesia de Santiago, bajando hasta la Plaza por la calle Mayor, precedidos y seguidos por un buen número de pequeños. Los Cencerrones han recuperado en la última década una tradición ancestral de los pastores de Cantalojas, que “en el mes de diciembre, bajaban del monte, cerraban el ganado y desde el día 8 y hasta el 24, Nochebuena, cantaban romances y villancicos por las calles de Cantalojas”, explicaba el pastor Pedro Vacas. 

Desde que fuera recuperada la tradición, los Cencerrones recorren la provincia,   danzando al unísono y provocando el aplauso de quienes los ven pasar. A la espalda llevan los cencerros de las vacas, mientras los niños llevan los de las ovejas y cabras. Además de los cencerros, han recuperado la vestimenta, garrotas incluidas. 

Un baúl de historias

Dulzaineros de la Travesaña y Cencerrones de Cantalojas dejaban al público que les seguía a los pies del Auditorio de El Pósito. Esta vez no fue música sino teatro –novedad en el festival- lo que propusieron los dos trovadores de Proyecto Caravana, Menta y Mirto. ‘El baúl de los cuentos’ es un espectáculo juglaresco en clave de humor, participativo y divertido, donde dos personajes muestran un particular museo de las fábulas. Dentro del bául, almacenan tesoros recogidos en sus viajes por el mundo de las historias.   

Proyecto Caravana es una compañía de titiriteros que tiene su sede en Olba, un pequeño pueblo de la provincia de Teruel. Desde el año 2007, la compañía gira con espectáculos teatrales y musicales para “un público familiar”, según explica uno de sus actores, Josevi Bello, principalmente por pueblos de Aragón, “aunque nuestro radio de acción es cada vez más amplio”, prosigue. “Es un espectáculo juglaresco en clave de humor, participativo y  divertido”, explicaba  Josevi.   

Sobre el Segontia Folk, el trovador comentaba que: “Nos parece fantástico, y curioso, que en pleno invierno se creen espacios culturales como este festival que le dan continuidad a la cultura popular también en la época del frío".

En esta línea, se pronunciaba el portavoz de la Asociación de Empresarios de Sigüenza, Raúl Sales, organizador del evento: “tenemos que poner en candelero a Sigüenza no sólo cuando llega el buen tiempo, sino también, y diría que especialmente, en los meses en los que menos turistas nos visitan, como puedan ser enero o febrero. La ciudad es igualmente atractiva".

Vanesa Muela y Hexacorde, ‘agarraos’ en El Pósito 

El Pósito se quedó pequeño para ver el concierto de Vanesa Muela y Hexacorde, que fueron presentados por el director del programa Tarataña, de Radio 3, Fernando Íñiguez.  Hexacorde repasó en el concierto final del Segontia Folk, su tercer y último trabajo hasta la fecha, ‘Agarraos’, segundo en el que han colaborado con Vanesa Muela.

“Con este disco hemos tratado de recuperar el espíritu de orquestinas antiguas y sus bailes. ‘Agarraos’ recuerda la historia de los dulzaineros de comienzos y mediados del siglo XX, que adaptaron a sus instrumentos ritmos como el foxtrot, venidos del otro lado del Atlántico, enriqueciéndolos”, dijo Héctor López, percusionista del grupo. Hexacorde interpretó, además, cuatro temas nuevos. 

La suma de Vanesa Muela a Hexacorde (seis músicos) ha dado bastante más que siete. “Nos hemos aportado mutuamente”, reflexiona Goyanes. “Ella es una cantante cien por cien tradicional, que tiene un vozarrón y el carisma para proyectarlo. La hemos integrado en el grupo haciendo que su manera de cantar sea un instrumento más. Vanesa tiene además una acusada faceta musicológica, siempre anda buscando temas populares y tradicionales inéditos, nunca grabados, nunca divulgados, que damos a conocer de su mano. Y también nos enriquece con su forma de hacer a la percusión. Como todo el mundo sabe, es capaz de hacer música con cualquier cosa”.

"Sigüenza y sus piedras son escenarios ideales para esta música"

Hexacorde  lleva 20 años haciendo música de raíz. Por eso sus integrantes calificaban ayer de “necesarias” iniciativas como el Segontia Folk. “Primero por el hecho de tener un lugar donde volcar nuestro trabajo. Si no existieran este tipo de festivales, el folk de nuestro país estaría abocado a la desaparición”, decía poco antes del concierto Angel Goyanes, guitarrista del grupo.  “Además, este tipo de eventos llevan aparejados otros atractivos, gastronómicos y artesanos, los cuentacuentos y los pasacalles, que les aportan una interesante transversalidad cultural. Siempre habrá algún viajero interesado en la cocina medieval, que descubra de su mano la música folk, y viceversa”, añadía Héctor López. Ambos coincidían en que ciudades como Sigüenza y la presencia de sus piedras, son escenarios ideales para esta música. 

Hexacorde tiene dos señas de identidad, la fusión de elementos del rock y del jazz con la música tradicional, pero siempre desde el respeto a los orígenes y a los giros de las canciones populares. “En Hexacorde, todos conocemos el folklore en su parte más pura, es decir tocar la dulzaina y el tambor por las calles de un pueblo a la manera más tradicional. Nos une el interés por plasmar eso que hemos mamado desde críos en algo más nuevo”, afirmó López.  

“Nuestra raíz está en la música popular de la zona centro, incluida la provincia de Madrid, que también la tiene. Respetamos siempre la melodía y la estructura de las canciones populares y de sus ritmos. Cuando adaptamos un tema, siempre partimos de cómo es en su origen. El folklore tiene sus reglas. Cada pirueta musical encaja en un todo. Da paso a los movimientos de los bailarines, por ejemplo, y en su momento tenía una función social”, se sumó Goyanes.  

En todo caso, cada vez que alguien escucha a Hexacorde por primera vez, se sorprende. “Partiendo de la complicada armonía de la música de raíz, vamos más allá.  Integramos la dulzaina en una formación casi jazzística, menos folklórica, para lo que utilizamos batería, bajo eléctrico, el sistro o laúd irlandés, la flauta travesera o el clarinete, que añadimos a otros instrumentos más tradicionales”, explicaba López.